(Juan
10: 4) = Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las
ovejas le siguen, porque conocen su voz.
De hecho, no está hablando de un
hombre conocido como “el pastor” de una congregación evangélica tradicional,
está hablando de Jesús, el Buen Pastor. Y esto que detalla aquí, es un trabajo
penoso para Él y también para todos nosotros. Porque es penoso para nosotros el
salir, pero es igualmente penoso para Él el tener que causarnos sufrimiento; no
obstante, esto tiene que hacerse.
No sería bueno para nuestro verdadero
bienestar el permanecer siempre en una posición feliz y cómoda. Él, por lo
tanto, nos saca fuera. Al redil se le saca fuera para que las ovejas puedan ir
de acá para allá por las montañas agradables. Los labradores tienen que ser
empujados para la cosecha, de lo contrario el grano dorado se desperdiciaría.
Toma aliento. No puede ser mejor permanecer
donde estamos, cuando Él decide otra cosa; y si la mano amorosa de nuestro
Señor nos saca, debe ser para nuestro bien. Marcha adelante en Su nombre, hacia
los pastos verdes, las aguas apacibles y las montañas elevadas. Él va delante
de ti. Cualquier cosa que nos espere, la encuentra Él primero.
El ojo de la fe, siempre puede
discernir delante. Su presencia majestuosa, y cuando ella no puede verse, es
peligroso el marchar hacia delante. Ten el consuelo en tu corazón, de que el
Salvador ha probado todas las experiencias por las cuales te pide que pases y
no te hubiese pedido que las atravesares si no tuviese la seguridad de que no
son demasiado difíciles para tus pies o demasiado penosas para tu fortaleza.
La vida santa consiste, no en
inquietarse por ver lo que hay demasiado lejos, no en preocuparse acerca del
próximo paso, no en estar deseoso en escoger el camino, ni en cargarse con las
responsabilidades del futuro, sino en seguir calladamente, paso a paso, detrás
del Pastor.
Dios está en frente de nosotros. Él
está en el mañana. El mañana es lo que atemoriza a los hombres. Dios está allí.
Todas las mañanas de nuestras vidas tienen que pasar por Él, antes de que
lleguen a nosotros. Dios está en cada mañana; por lo tanto, puedo vivir
contento y confiado hoy, teniendo seguridad de que al salir el sol, Él será mi
guía y fortaleza en el camino, poder en la lucha, esperanza en la prueba,
consuelo, claridad y gozo en todo.

3 comentarios:
Amen, gracias por esta reflexión amado Jesús, mi espíritu se fortalece aun mas en seguirte...
Hermoso...no se puede mas sino, levantar la mirada y henchir con vida los pulmones...un silencio bien saludable que desemboca en una simple sonrisa...la alegría de saberlo a usted con salud...y el reconocimiento final de que siendo sensato, puedo decir que jamás he sufrido...un abrazo Don Nestor...Hermoso escrito...Hermoso...
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