4/29/2016

Aquello que no Entendemos

              Cuando leía hace algunos días respecto al terremoto ocurrido en Ecuador, recordé algo más antiguo que determinó que un científico declarara lo siguiente respecto a una catástrofe: “El mundo entero fue agitado.” Otro exclamó: “Fue el desastre natural más devastador en la historia del mundo.” Ellos estaban describiendo al temblor debajo de las aguas que afectó por completo las costas de Asia hace unos cuantos años. Miles de personas fallecieron.
               Y esto más actual nos dice que aún continuamos presenciando calamidades a nuestro alrededor. Cuando eventos terribles acontecen, muchos de nosotros vamos con el Padre y le preguntamos: “Señor, ¿de qué se trata todo esto? ¿Fue esto simplemente un accidente inexplicable de la naturaleza, o existe algo más que deseas que tu pueblo entienda?”
               Nosotros lamentamos el dolor indescriptible y la pena que aquejó a multitudes. Oramos constantemente por las víctimas. Casi todos los ministerios más poderosos han enviado distinta clase de ayuda a las zonas devastadas. La Escritura nos dice que nuestro Padre celestial es movido por los sentimientos de las personas en agonía y que el Espíritu Santo derrama consuelo a todos los creyentes de las naciones afectadas.
               América es un continente compasivo y generoso. Doy gracias a Dios por la respuesta de muchos de orar, donar e ir a aquellas áreas para brindar auxilio. Pero hay algo más profundo que aqueja mi alma. La magnitud de los desastres no termina por afectarnos. Parece que estamos adormecidos y estupefactos ante todo lo que sucede a nuestro alrededor.
               Le doy gracias a Dios por los buenos reportes que he recibido acerca de las bendiciones derramadas en muchas partes del mundo, incluyendo a América. Pero si no podemos postrarnos de rodillas por el poder desatado -si no podemos humillarnos tras haber testificado un horrible desastre natural- ¿qué necesita ocurrir para silenciar a los burladores de Dios? ¿Somos a prueba de calamidades, de eventos sorprendentes? Medita en esto:
               La expulsión de Dios de nuestra sociedad en nombre de una política correcta.
               El mundo entero se está convirtiendo al secularismo y materialismo.
               Una iglesia que está creciendo más en su mundanidad que el mundo en sí mismo.
               El incremento de violencia y apatía.
               La Biblia no es aceptada más como la Palabra de Dios.

               El día en que “todo lo que puede ser movido” es movido. Cuando la gente que está alerta tiene la intuición de que “alguien está jugando con la naturaleza, de que algo está sucediendo y no puede ser explicado.” Cuando la sociedad continúa haciendo de lo suyo sin hacer ninguna “Pausa ante Dios, sin detenerse a pensar si Dios será burlado. Cuando estas cosas suceden significa que nos hemos acercado o cruzado la línea del estupor espiritual donde ninguna porción de misericordia divina puede ser despertada.  Dios es misericordioso, tiene gracia para con nosotros y está listo para perdonar. Deja que Jesús manifieste Su amor y compasión a través de Sus discípulos, conforme la venida del Señor se acerca. 

1 comentario:

cesar dijo...

Está era la respuesta que estaba solicitando. Muchas gracias don nestor.