De acuerdo con
estadísticas serias, la mayor parte de las actitudes nocivas de los hombres,
tienen que ver con carencias afectivas. Una carencia afectiva, -Te recuerdo-,
es una sensación o semi certeza de que nadie nos ama ni está interesado en
nosotros. Eso, créeme, hace estragos en cualquier mente humana. Salvo que esa
mente haya sido entregada a Jesucristo. Porque si así hubiera sido, tú ya sabes
que Dios te ama, aunque es en este punto que multitud de creyentes le fallan a
Dios.
Ellos están dispuestos a ser convencidos de sus pecados y sus fallas, una
y otra vez. Pero ellos no permitirán al Espíritu Santo que los inunde con el
amor del Padre. El legalista ama vivir bajo convicción. Él nunca ha entendido
el amor de Dios ni ha permitido que el Espíritu Santo ministre amor a su alma. Nosotros
hemos enseñado que la persona justa, un verdadero amante de Jesús, ama el
reproche.
El aprende a permitir que el Espíritu Santo le exponga todas sus
áreas escondidas de pecado e incredulidad, porque mientras más trata él con el
pecado, más feliz y libre llega a ser. Pero, la actitud que yo veo en muchos cristianos
es: "¡Sigue juzgándome Señor –
convénceme de pecado, repréndeme!" Esto no es lo mismo que una verdadera
convicción. Cuando escribo un mensaje que truena con juicio, recibo innumerables
respuestas de aprobación.
Pero cuando yo comparto sobre la dulzura del amor de
Jesús, recibo cartas que dicen, "¡Usted no está predicando la verdad, eso
es demasiado hermoso para ser real!" Es como si esas personas estuviesen
diciendo, "Si usted no está reprendiendo,
¡entonces lo que está hablando no puede ser el evangelio!". Estos creyentes
nunca han entrado en el gran amor-misión del Espíritu Santo. ¡Esta es un área
donde tú debes aprender a caminar en el Espíritu – y no por sentimientos! Andar
en el Espíritu significa permitir que El Espíritu Santo haga en nosotros lo que
él fue mandado a hacer. ¡Y eso significa permitirle a él que inunde tu corazón
ahora mismo con el amor de Dios!
Porque el amor de Dios ha sido derramado en
nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado (Romanos 5:5). Isaías
dijo, Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y
en Jerusalén tomaréis consuelo (Isaías 66:13).
Isaías estaba escribiendo
a gente terca del pueblo de Dios que "siguió [rebelde] por el camino de [su]
corazón" (Isaías 57:17). Dime: ¿Cuánto tiempo crees que continuará un
maestro con un alumno obstinado, terco que rehúsa hacer caso de los consejos?
¡No mucho tiempo! Pero el profeta Isaías toma una de las imágenes más sublimes
entre los hombres – aquella del amor de una madre por su hijo – y nos muestra
algo del amor que tiene nuestro Padre por nosotros.
Una madre viaja todo un día
para ir a visitar a su hijo que está en una prisión. Ella sube a un bus y viaja
por horas, sólo para verlo unos momentos. Esa madre mirará a su hijo y verá la agonía
en sus ojos – y cada viaje, ella morirá un poco más por dentro. Pero ella nunca
lo abandona. ¡Él es su hijo! ¡Esa es la clase de amor que el Espíritu Santo
quiere que tú conozcas que Dios tiene por ti!
Él nos consuela diciéndonos, "Tú dijiste una vez que le entregabas
todo a Jesús. Le diste tu amor, y él todavía te ama. Y ahora, yo tampoco te
dejaré ir. ¡Yo he sido enviado por él para hacer un trabajo – y continuaré
haciéndolo!" No hay ningún consuelo en esta tierra que sea verdadero,
excepto el consuelo del Espíritu Santo.
Por eso es que tú necesitas que el
Espíritu Santo more en ti. Sólo él puede acostarte por las noches, en una cama
tibia, y llenar tu corazón con una paz perfecta. Sólo él puede consolarte en tiempos
de dolor y pena. Él es aquél que le asegura, "Este consuelo no es sólo
temporal – ¡es eterno!"
4 comentarios:
El Espíritu Santo Jesús dijo que era algo imprevisible, pero además, es un estado de acción bajo unción, es sin infección, salud permanente y es un proceso de toda la vida terminar de tomarlo en posesión.
El Espíritu santo nos muestra la verdad, nos mantiene en recuerdo permanente de las señales del Dios de Abraham, Isaac, y Jacob. Luego de la cruz nos recuerda que es un Espíritu Justo, en el que no hay prisión, muerte diaria, ni agonía y siempre está presente.
El Espíritu Santo no es una emoción, es certeza permanente. Saludos!!
...simplemente grandioso!!!...así es EL!!!...maravilloso!!!!...su fidelidad incomparable es...gracias Padre por TU amor en TU Espíritu en nosotros!!!...un abrazo en Cristo hermano/as....paz.
Es exactamente lo que yo le pido a Dios , que mi corazon este lleno de amor y libre de sentimientos amargos para asi poder ser util a El y amar a mi projimo como a mi misma, que Su Santo Espiritu me llene de amor
Hace dos días que tú, Néstor, por dirección del Consolador plasmaste lo anterior...lo vi pero no lo leí...bendita "coincidencia": hace algunas horas durmió en el Señor mi familiar querido, yo estoy a miles de kilómetros...pero Él que "consuela eternamente" nos fortalece y me susurra desde adentro "PROHIBIDO RENDIRSE"
Publicar un comentario