3/19/2013

Momentos

Hay algo que cada uno de los creyentes, en algún momento de nuestras vidas, hemos descubierto. O tal vez estamos a punto de descubrir. O lo estamos descubriendo hoy mismo. Y es que si no tuviésemos conflictos, presiones, pruebas, guerras, nos volveríamos pasivos y tibios. 
La descomposición empezaría y nuestro templo se convertiría en ruinas. No podríamos manejar el territorio que hemos ganado. Por eso es que el plan del enemigo contra nosotros es claro: él quiere sacarnos de la batalla. El apunta a quitarnos toda nuestra fuerza para pelear Encontramos todos nuestros recursos para mantenimiento – fuerzas para continuar, poder sobre el enemigo – en nuestras batallas espirituales. 
Y en aquél día cuando estemos delante del Señor, él nos revelará: "¿Recuerdas por lo que tú pasaste en aquélla ocasión? ¿Y en aquélla terrible batalla? Mira lo que has logrado a través de todo eso. Todo fue reforzado a través de las batallas que ganaste". El hecho simple es que, Dios ha puesto su tesoro en cuerpos humanos. Él nos hizo su templo, una casa para que su Espíritu viva adentro. 
Y tú tienes la responsabilidad de mantener en buen estado ese templo. Si tú te vuelves flojo y negligente, descuidando el trabajo de mantenimiento que se necesita – oración regular, alimentándote de la palabra de Dios, en comunión con otros santos – el deterioro se establecerá. Y terminarás en ruina total. Mientras, yo recuerdo las muchas veces cuando me hubiese sido fácil para mí rendirme. 
Yo oraba, "Señor, yo no entiendo este ataque. ¿De dónde viene? ¿Y cuándo terminará? Yo no veo ningún propósito en nada de esto" Pero con el tiempo, yo comencé a ver el fruto de esas pruebas. Y ese fruto – recursos, fuerza, riqueza espiritual – me han suplido de tal manera, que no hubiese podido yo haberla adquirido por ningún otro medio. Yo te insto: abraza a tu prueba por fe, y cree que Dios la ha permitido. 
Conoce que él está usando esto para hacerte más fuerte…para ayudarte a que le quites victorias a Satanás…para hacerlo una bendición para otras personas…y para santificarlo todo para la gloria de él. 
Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, pero no angustiados; en apuros, pero no desesperados. (2Corintios 4:7-9). -- Pues esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven, pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas (2Corintios 4:17-18).





3 comentarios:

Ariel dijo...

"...no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven..." Amén!

Anónimo dijo...

No festejamos el día de nuestro nacimiento. Memorial es para nosotros la muerte, clavados con Aquél, juntamente con El que nos dio la vida, estamos todo el día recordando nuestra posición, y que desde allí tenemos victoria.
No necesitamos ritos y recordatorios religiosos, porque nuestra vida, es la muerte de la carne clavada en el madero, que siempre nos recuerda quienes somos.
Desde allí tenemos con El dominio, e victoria, por los siglos. Cuando somos débiles entonces somos fuertes. cuando morimos, entonces resucitamos.
Si El esta con nosotros, ¿ Quién en contra ?... en estos momentos de prueba, esta con nosotros, porque no puede estar mas cerca, estamos clavados juntamente con El.

Un abrazo a todos.

María de Orozco dijo...

Amén! Sigo insistiendo, aunque estas parezcan cosas básicas, parece como si tuviésemos que hacer una "nivelación" para ir todos juntos más allá. Gracias Señor, por tu amor, y nuestros hermanos en Cristo!!! Bendiciones