2/23/2010

¿La Gran Comisión?

Uno de los problemas más graves que afronta el pueblo de Dios en este tiempo, es el de su innato individualismo.
Lo noto claramente en el marco de la correspondencia virtual que recibo. Por cada correo que me habla de algo global y masivo que interesa al Reino de Dios, hay cien que me hablan de casos y asuntos personales.
Creo que el grueso del pueblo santo aún no ha entendido que cuando leemos que estamos destinados a formar parte de La Gran Comisión, a eso debemos entenderlo exactamente como es: una Co-misión, que es como decir una misión de dos o más de dos, nunca de uno solo.
Y si leemos el viejo texto de Mateo 28, encontraremos un par de perlas que también nos muestran que hemos estado más que equivocados en su objetivo esencial por causa de nuestro individualismo congénito.
(Mateo 28: 18)= Y Jesús se acercó y les habló diciendo: toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
(19) Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; (Hay varias tesis que aseguran que esto último, lo concerniente al bautismo,fue agregado mucho tiempo después. No me consta. Me abstengo); (20) enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Primero: si Jesús dice que toda potestad le es dada en el cielo y en la tierra, eso deja sin efecto cualquier poder satánico que parezca indestructible a la hora de establecer el Reino de Dios. Nosotros entendemos y asumimos el poder de Jesús en el cielo, pero todavía muchos dudan que ese poder también tenga efectividad en la tierra. No lo creas, es una mentira del diablo.
Segundo: dice que debemos hacer discípulos a todas las naciones. Entiende: si un empresario, jefe mío, me ordenara ir a recaudar dinero en todas las naciones, yo tomaría aviones y me iría a todas las naciones posibles a efectuarlo. Pero si él me dijera que debo recaurdar dinero a todas las naciones, entonces sencillamente iría a los puntos de poder político de cada una de ellas. Observa: el mandato no es hacer discípulos EN todas las naciones, (Uno por uno, evangelismo clásico), sino A todas las naciones, lo que equivale decir discipular naciones como tales, no simplemente personas aisladas.
Tercero: esto se corrobora acto seguido, cuando se nos enseña a enseñarles (A las naciones, no a personas aisladas), a guardar todas las cosas que Él nos ha mandado. ¿Y que cosas nos ha mandado Dios? Las conoces. Pero el mundo, las naciones del planeta, no las conocen. Honestidad, rectitud, honradez, transparencia. ¿Quieres más? Aborto, homosexualismo, drogadependencia, etc.
Los cristianos no somos ni podremos ser nunca discriminadores de personas. No podemos (Aunque en algunos lugares suceda) tener iglesias para blancos, para negros, para rubios o morenos, Estamos enviados a no hacer acepción de personas. Pero eso no significa dejar de cumplir con las leyes que Dios puso en la tierra. Allí no podemos siquiera negociar. Es como Dios dice o no cuenten conmigo. La bondad de Dios es inocultable, pero su aborrecimiento por el pecado, también.
Si soy yo solo el tozudo, podrán marginarme o eliminarme. Pero si las naciones enteras son discipuladas por muchos, conforme a la Palabra de Dios y no a las doctrinas de hombres u organizaciones eclesiásticas, entonces en algún momento, alguien va a comenzar a oírlas.

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