3/29/2013

Mantenimiento


La historia de la reina Ester es una historia de intensa guerra, una de las mayores batallas espirituales en toda la Escritura. El diablo intentaba destruir el propósito de Dios en la Tierra, esta vez a través del malvado Amán. Este hombre rico, influyente persuadió al rey de Persia a declarar un edicto que condenaba a muerte a todo judío bajo su gobierno, desde India hasta Etiopía. 
El primer judío en la puntería de Amán, era el justo Mardoqueo, el tío de Ester. Amán había construido una horca especialmente para Mardoqueo, pero Ester intervino, convocando al pueblo de Dios a orar y poniendo su vida en riesgo para oponerse a la orden de Amán. Dios expuso la malvada artimaña, y Amán acabó colgando de su propia horca. El rey, no sólo revirtió el mandato de muerte, sino que le dio la casa de Amán a Ester, una propiedad que valdría millones en nuestros días. 
Aun así, la mansión de Amán no fue el único botín tomado en esta historia. La Escritura nos dice que: los judíos tuvieron luz y alegría, y gozo y honra (Ester 8:16). Éste fue el verdadero botín ganado en la batalla con el enemigo. Mira tú, nuestras pruebas no sólo nos traen riquezas espirituales, nos mantienen fuertes, puros, bajo un mantenimiento continuo. A medida que ponemos nuestra confianza en el Señor, Él hace que nuestras pruebas produzcan en nosotros, una fe más preciosa que el oro. 
Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo (1 Pedro 1:7). - Despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz (Colosenses 2:15). Jesús despojó al diablo en el Calvario, quitándole todo poder y autoridad. 
Cuando Cristo se levantó victorioso de la tumba, arrebató, del poder de Satanás, y llevó consigo, un innumerable ejército de cautivos redimidos. Y dicha procesión de "comprados por sangre", sigue marchando. Asombrosamente, el triunfo de Cristo en el Calvario nos dio más que la victoria sobre la muerte. Obtuvo para nosotros, despojos increíbles en esta vida: gracia, misericordia, paz, perdón, fuerza, fe, todos lo que necesitamos para llevar una vida victoriosa. 
Él nos ha dado toda provisión para el mantenimiento de su templo: Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza (Hebreos 3:6).  El Espíritu Santo nos está mostrando una maravillosa verdad aquí: Jesús nos ha suplido de todos los recursos que necesitamos, en su Espíritu Santo. Pero nosotros somos responsables de extraer de dicho tesoro, para mantener su templo. 
Y los recursos para mantener el templo, deben venir directamente de los despojos de nuestra guerra. Cristo nos ha dado todo lo necesario para que este mantenimiento se lleve a cabo. Él nos ha adoptado y traído a su casa. Él es la piedra angular de dicha casa y Él ha limpiado la casa entera. Finalmente, nos ha dado acceso al Lugar Santísimo. Así que, por fe, ahora somos un templo, plenamente establecido y completo. Jesús no edificó una casa a medias. Su templo está acabado. Este templo debe ser mantenido. 
Debe estar operativo en todo tiempo. Por supuesto, conocemos donde hallar los recursos: en el Espíritu de Cristo mismo. Él es el tesorero de todos los despojos. Dichos recursos son entregados cuando vemos nuestra necesidad y cooperamos con Dios. Dicha cooperación comienza cuando estamos en medio del conflicto. Nuestros recursos son la semejanza a Cristo que ganamos mientras estamos inmersos en la batalla. Son las lecciones, la fe y el carácter que ganamos en la guerra con el enemigo. Hay valor en la batalla. Y podemos estar confiados de que el bien saldrá de ello.


3/26/2013

Despojarnos


Lo siguiente podrá parecer una clase de teología, pero no lo es. Siempre se trata de encausar mediante la Biblia tu vida de fe. En Efesios 4:31, por ejemplo, Pablo nos da una lista de las cosas que debemos de remover de nuestras vidas si es que vamos a crecer en la gracia de Cristo: Quítese de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 
No podemos pasar por alto estos problemas enumerados en la lista de Pablo. El apóstol dice que nosotros debemos absolutamente encarar estas cosas si vamos a crecer en gracia. Si tú ignoras los problemas del corazón que Pablo menciona aquí, entristecerás al Espíritu Santo. Tu crecimiento será atrofiado, y  terminarás siendo un zombi espiritual. Los tres primeros ítems en la lista de Pablo – amargura, enojo e ira – son explicativos por sí mismos.
 La amargura es rechazo a dejar que una herida del pasado se vaya, o a perdonar una falta del pasado. Enojo es una fortaleza o resentimiento que está acoplado con una esperanza de venganza. La ira es exasperación – ya sea un ataque explosivo o una indignación que bulle lentamente hacia alguna persona. 
Maledicencia son palabras que destruyen – es lo opuesto de edificar a alguien o de hablar palabras de edificación; La maledicencia es maliciosa, tiene intención de herir. Gritería es un arranque emocional sobre algo sin importancia – un alboroto sin necesidad, un gran ruido que se hace sin motivo. 
Causamos una gritería cuando algo insignificante lo hacemos grande, o cuando hacemos una escena en lugar de tratar de ayudar o de sanar. El ítem final en la lista de Pablo es la malicia. Malicia es el deseo de ver a otro persona sufrir. Para muchos cristianos, malicia significa la esperanza de que Dios castigue a alguien que nos ha herido. Este es un espíritu diabólico, y está generalmente escondido muy profundamente en el corazón. 
Cuando Pablo dice Quítese de vosotros todas estas maldades, él no está hablando de una solución rápida. Él está describiendo un proceso – un asunto de crecimiento que toma tiempo. Muchas veces, podemos fallar en nuestro intento de despojarnos de estas maldades. Pero si nos arrepentimos rápidamente, y nos proponemos a enmendar las cosas con la persona implicada, con el tiempo estos problemas desaparecerán. 
La teología, -reitero- es un excelente medio por el cual accedemos a un mayor conocimiento de las cosas que rodean la vida en el evangelio. Pero una vida abundante y despojada de estos ítems, es lo que verdaderamente te llevará a ser más que vencedor.


 



3/24/2013

Contentos


Cuando Pablo decidió ir a Jerusalén, no fue porque había oído que allí había un avivamiento. No se trataba de un predicador desanimado buscando alguien a quien impartir algo de parte de Dios. No, él lo indica claramente: Subí…a Jerusalén…según una revelación, y…expuse en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico (Gálatas 2:1-2). 
Pablo fue a Jerusalén para compartir un misterio que Dios quería revelar a su pueblo". Este hombre tenía su propia revelación plena y gloriosa de Cristo. No aprendió las doctrinas que enseñaba encerrado en un estudio con libros y comentarios. No era algún filósofo aislado que soñara con verdades teológicas, pensando: "Algún día mis obras escritas serán leídas y enseñadas por futuras generaciones". 
Déjame contarte cómo y cuándo produjo Pablo sus epístolas. Las escribió en húmedas y oscuras celdas de prisión. Las escribió mientras se limpiaba la sangre de su espalda luego de haber sido azotado. Las escribió después de arrastrarse desde el mar, habiendo sobrevivido otro naufragio. Pablo sabía que toda la verdad y la revelación que él enseñaba provenían del campo de batalla de la fe. Y se regocijaba en sus aflicciones por causa del evangelio. 
Él dijo: "Ahora puedo predicar con toda autoridad a cada marinero que haya pasado un naufragio, a cada prisionero que haya estado encerrado sin esperanza, a todos los que alguna vez vieron la muerte cara a cara. El Espíritu de Dios me está haciendo un veterano probado, así que puedo hablar su verdad a todo aquél que tenga oídos para oír”.
Dios no te ha entregado a ti al poder de Satanás. No, Él permite la prueba que tú estás pasando, porque el Espíritu Santo está ejecutando una obra invisible en ti. La gloria de Cristo está siendo formada en ti para toda la eternidad. Tú nunca conseguirás verdadera espiritualidad de alguien o algo. Si quieres saborear la gloria de Dios, ésta vendrá a ti, donde tú te encuentres, en tus circunstancias actuales, agradables o desagradables. 
Creo que uno de los mayores secretos de la espiritualidad de Pablo era que siempre estaba listo para aceptar cualquier condición que le tocara vivir, sin quejarse. El escribe: He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación (Filipenses 4:11). La palabra hebrea "contentar" significa "bajar la guardia". 
Pablo dice: "No intento protegerme de mis circunstancias desagradables ni le ruego a Dios que me las quite. Por el contrario, las abrazo. Sé, por mi experiencia con el Señor, que Él está obrando algo eterno en mí". …para que podáis soportar. (1 Corintios 10:13). La palabra "soportar", que Pablo utiliza acá, implica que nuestra condición no va a cambiar. El punto es que nosotros soportemos bajo dicha situación. 
¿Por qué? Dios sabe que si Él cambia nuestra condición, terminaremos destruidos. Él permite que nosotros suframos porque nos ama. Nuestra parte en cada prueba es confiar en que Dios nos dará todo el poder y recursos que necesitamos para hallar contentamiento en medio de nuestro sufrimiento. 
Por favor, entiéndeme: Contentarnos en nuestras pruebas no significa que las disfrutemos. Simplemente quiere decir que ya no tratamos de protegernos de éstas. Nos contentamos, quedándonos quietos y soportando lo que nos toque, porque sabemos que nuestro Señor está conformándonos a la imagen de su Hijo.




3/22/2013

Caminar


Caminó, pues, Enoc con Dios (Génisis 5:24). La palabra en hebreo, para "caminó" implica que Enoc iba de arriba abajo, dentro y fuera, hacia y desde, mano a mano con Dios, conversando continuamente con Él y acercándose cada vez más a Él. Enoc vivió 365 años, o, un "año" de años. En él, vemos un nuevo tipo de creyente. Durante 365 días, cada año de su adultez, él caminó de la mano con el Señor. El Señor era toda su vida, tanto así que al final de su vida, él no vio la muerte. Como Enoc, que fue trasladado de esta vida, aquéllos que andan cerca de Dios son trasladados, lejos del alcance de Satanás, llevados de su reino de tinieblas y puestos en el reino de luz de Cristo: El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo (Colosenses 1:13). 
Enoc aprendió a caminar agradando a Dios en medio de una sociedad malvada. Él era un hombre ordinario, con los mismo problemas y cargas que todos llevamos, no era un ermitaño escondido en una cueva. Él estaba involucrado en la vida, con esposa, hijos, deberes y responsabilidades; Enoc no se estaba "escondiendo para ser santo". Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios (Génesis 5:24). Sabemos por Hebreos, que este versículo habla del traslado de Enoc, el hecho de que no gustó la muerte. Pero también se refiere a algo más profundo. La frase "y desapareció", tal como lo dice Génesis 5, también significa "él no era de este mundo". 
En su espíritu y sus sentidos, Enoc no era parte de este mundo impío. A medida que él caminaba cada día con el Señor, se volvía menos enredado a las cosas de abajo. Como Pablo, él moría diariamente a esta vida terrenal y era levantado en su espíritu a un ambiente espiritual. Aun así, mientras caminaba sobre esta Tierra, Enoc emprendió todas sus responsabilidades. Se preocupaba por su familia: trabajaba, ministraba y estaba ocupado. Pero "desapareció", no estaba atado a la Tierra. Ninguna de las exigencias de esta vida impedía su caminar con Dios. Hebreos 11:5 dice claramente: Antes que [Enoc] fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. 
¿Qué había en Enoc que agradó tanto a Dios". Era que su caminar con Dios producía en él, el tipo de fe que Dios ama. Estos dos versículos no pueden estar separados: Antes que [Enoc] fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:5-6). A menudo oímos este último versículo, pero rara vez en relación al anterior. Sin embargo, a lo largo de la Biblia y de toda la historia, aquéllos que de cerca caminaron con Dios se volvieron hombres y mujeres de profunda fe. Si la iglesia camina a diario con Dios, teniendo comunión con Él continuamente, el resultado será un pueblo lleno de fe, la verdadera fe que agrada a Dios. Alrededor de Enoc, la impiedad de la humanidad aumentaba. Sin embargo, mientras los hombres se volvían bestias salvajes llenas de deseos pecaminosos, dureza y sensualidad, Enoc era cada vez más y más parecido a Aquél con quien él caminaba. 
"Por la Enoc fue traspuesto". Esta es una verdad increíble, casi más allá de nuestra comprensión. Toda la fe de Enoc estaba enfocada en el único gran deseo de su corazón: Estar con el Señor. Y Dios lo traspuso en respuesta a su fe. Enoc ya no podía resistir el estar detrás del velo, él tenía que ver al Señor. Nuestro hermano Enoc no tenía Biblia, ni himnario, ni amigos, ni maestros, ni llenura del Espíritu Santo, ni un velo rasgado con acceso al Lugar Santísimo. ¡Pero él conocía a Dios! Es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan (Hebreos 11:6). ¿Cómo sabemos que Enoc creía que Dios era su galardonador? Porque sabemos que es sólo la fe, la que agrada a Dios, ¡y sabemos que Enoc agradaba a Dios! Dios premia, remunera, es decir paga bien por la fidelidad. ¿Cómo galardona Dios a los diligentes? Existen tres galardones importantes que vienen al creerle a Dios y caminar con Él en fe. 
1. El primer galardón es, control de Dios sobre nuestras vidas. La persona que descuida al Señor, pronto se sale de control a medida que el diablo aparece y toma el control. ¡Si tan sólo se enamorara de Jesús, caminando y hablando con Él! Rápidamente, Dios le mostraría que Satanás no tiene un verdadero dominio sobre él y acto seguido esta persona le permitiría a Cristo controlarla. 2. El segundo galardón que viene por fe es, tener "luz pura". Cuando caminamos con el Señor, se nos premia con luz, dirección, discernimiento  revelación, una especie de "saber" que Dios nos da. 3. El tercer galardón que viene con un caminar de fe es, protección contra todos nuestros enemigos. Ninguna arma forjada contra ti prosperará (Isaías 54:17). El texto original en hebreo se traduce así: "Ningún plan, ni instrumento de destrucción, ninguna artillería satánica te empujará o te aplastará, sino que será eliminada".





3/19/2013

Momentos

Hay algo que cada uno de los creyentes, en algún momento de nuestras vidas, hemos descubierto. O tal vez estamos a punto de descubrir. O lo estamos descubriendo hoy mismo. Y es que si no tuviésemos conflictos, presiones, pruebas, guerras, nos volveríamos pasivos y tibios. 
La descomposición empezaría y nuestro templo se convertiría en ruinas. No podríamos manejar el territorio que hemos ganado. Por eso es que el plan del enemigo contra nosotros es claro: él quiere sacarnos de la batalla. El apunta a quitarnos toda nuestra fuerza para pelear Encontramos todos nuestros recursos para mantenimiento – fuerzas para continuar, poder sobre el enemigo – en nuestras batallas espirituales. 
Y en aquél día cuando estemos delante del Señor, él nos revelará: "¿Recuerdas por lo que tú pasaste en aquélla ocasión? ¿Y en aquélla terrible batalla? Mira lo que has logrado a través de todo eso. Todo fue reforzado a través de las batallas que ganaste". El hecho simple es que, Dios ha puesto su tesoro en cuerpos humanos. Él nos hizo su templo, una casa para que su Espíritu viva adentro. 
Y tú tienes la responsabilidad de mantener en buen estado ese templo. Si tú te vuelves flojo y negligente, descuidando el trabajo de mantenimiento que se necesita – oración regular, alimentándote de la palabra de Dios, en comunión con otros santos – el deterioro se establecerá. Y terminarás en ruina total. Mientras, yo recuerdo las muchas veces cuando me hubiese sido fácil para mí rendirme. 
Yo oraba, "Señor, yo no entiendo este ataque. ¿De dónde viene? ¿Y cuándo terminará? Yo no veo ningún propósito en nada de esto" Pero con el tiempo, yo comencé a ver el fruto de esas pruebas. Y ese fruto – recursos, fuerza, riqueza espiritual – me han suplido de tal manera, que no hubiese podido yo haberla adquirido por ningún otro medio. Yo te insto: abraza a tu prueba por fe, y cree que Dios la ha permitido. 
Conoce que él está usando esto para hacerte más fuerte…para ayudarte a que le quites victorias a Satanás…para hacerlo una bendición para otras personas…y para santificarlo todo para la gloria de él. 
Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, pero no angustiados; en apuros, pero no desesperados. (2Corintios 4:7-9). -- Pues esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven, pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas (2Corintios 4:17-18).





3/17/2013

Servicio


Entiendo que la mayoría de los que entran y leen estas líneas esperan, algún día, ser utilizados grandemente por el Señor. Y si es en la predicación masiva de Su palabra, mucho mejor. Es normal pensar así y está muy bueno que así sea. Sin embargo, mientras tanto, podríamos examinar nuestros comportamientos ministeriales o con sentido futuro ministerial. 
Si tú, por ejemplo, eres predicador, misionero o maestro, piensa en esto: ¿Qué estás enseñando? ¿Es lo que alguien le enseñó a ti? ¿Es una nueva versión de la revelación de algún maestro? ¿O has experimentado tú tu propia revelación de Jesucristo? Si así lo es, ¿está en aumento? ¿Está el cielo abierto para ti? 
Pablo dijo: En él vivimos, y nos movemos, y somos (Hechos 17:28). Los verdaderos hombres y mujeres de Dios viven dentro de este muy pequeño, pero vasto círculo. Cada uno de sus movimientos, su entera existencia, están envueltos sólo en los intereses de Cristo. Años atrás, yo sabía que el Espíritu Santo me estaba atrayendo a tal ministerio, uno que enseñara sólo a Cristo. 
¡Cuánto anhelaba predicar sólo de Él! Pero mi corazón estaba desenfocado, y vi mi círculo demasiado angosto, acotado por las estructuras y sus intereses. Como resultado, no tenía fluir de revelación para respaldar mi trabajo. Para predicar a Cristo debemos tener un fluir continuo de revelación del Espíritu Santo. De otra manera, acabaremos repitiendo un mensaje viejo. 
Si el Espíritu Santo conoce la mente de Dios y escudriña las cosas profundas y ocultas del Padre, y si Él puede hacer que de nuestro interior fluyan ríos, entonces debemos estar disponibles para ser llenos de esos ríos. Debemos mantenernos llenos de una revelación inagotable de Cristo. Dicha revelación espera a todo siervo del Señor que esté dispuesto a esperar en Él, creyendo y confiando que el Espíritu Santo le manifestará la mente de Dios.
 Pablo dijo que Cristo estaba siendo revelado en él, no tan sólo a él.  A los ojos de Dios es infructuoso predicar una palabra que no haya obrado su poder en la vida y el ministerio del predicador. Podría parecer correcto para ciertos individuos superficiales predicar a Cristo con contienda, pero no para el hombre o la mujer de Dios. Debemos predicar una revelación siempre creciente de Cristo, pero sólo si tal revelación ha efectuado un cambio profundo en nosotros. 
Pablo también habló de una preocupación personal: No sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado (1 Corintios 9:27). De cierto, Pablo nunca habría dudado de su seguridad en Cristo; eso no era lo que pasaba por su mente aquí. La palabra griega que se usa para "eliminado", es "desaprobado" o "indigno". 
A Pablo le atemorizaba el pensamiento de estar de pie en el día del juicio para ser juzgado por predicar a un Cristo que no conoció realmente o por proclamar un evangelio que él mismo no practicaba totalmente. Es por ello que Pablo habla tan a menudo de: "Vivir en Cristo" o de: "Cristo viviendo en mí". 
No podemos continuar la siguiente hora llamándonos siervos de Dios, hasta que podamos responder esta pregunta personalmente: "¿Realmente no deseo otra cosa que Cristo? ¿Es Él, todo para mí, el propósito de mi vida? ¿Es tu respuesta, sí? Si lo dijiste en serio, tú podrás señalar un montón de basura en tu vida, lo que se refería Pablo cuando dijo: Y lo tengo por basura, para ganar a Cristo (Filipenses 3:8). 
¿Has estimado todas las cosas como pérdida por la revelación de Él? Si no deseas nada, excepto a Cristo, entonces tu ministerio no es una carrera, ¡Tu ministerio es oración! Tú no serás presionado a buscarle; tú irás con frecuencia a su lugar secreto de oración, sabiendo que al momento de entrar, tú estarás sentado en su mesa. Tú le adorarás, sentado en su presencia sin apuros, amándole, alabándole con las manos levantadas, anhelándole y agradeciéndole por su sabiduría.







3/15/2013

Andar


¿Cuántas veces has escuchado decir desde un púlpito que debes andar en el Espíritu y no en la carne? Supongo que muchas, como que es una de las bases elementales de nuestra vida en el evangelio. Sin embargo, lo que no siempre enseñamos quienes estamos para eso, son los pormenores de ese andar. 
Si tú andas en el Espíritu, tú serás molestado constantemente por poderes demoniacos. Pero tú no tienes por qué ser intimidado por ningún poder de esa naturaleza – ¡En ningún lugar, en ningún momento! 
Pablo fue molestado continuamente por esos poderes. Él estaba predicando en la isla de Pafos, cuando los demonios intentaron interferir: …un falso profeta, judío, llamado Barjesús… los resistía…intentando apartar de la fe al procónsul (Hechos 13:6-8). 
Barjesús significa "hijo de Jesús" o "ángel de luz". Este era el diablo haciendo resistencia contra Pablo. Pero el Espíritu Santo creció como un manantial dentro del apóstol: Entonces Saulo…lleno del Espíritu Santo…le dijo: … ¡hijo del diablo, enemigo de toda injusticia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? Ahora pues, la mano del Señor está contra ti, y quedarás ciego y no verás el sol por algún tiempo. Inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien lo condujera de la mano. Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, admirado de la doctrina del Señor (Hechos 13:9-12). 
Pablo, "lleno del Espíritu Santo", ¡Derribó todos los poderes de las tinieblas! ¡No solo debemos de quedarnos afligidos cuando Satanás intenta molestarnos! En Hechos 16 Pablo fue afligido – significa "perturbado, atribulado". Él lo permitió por muchos días, pero el Espíritu de Dios creció como un manantial dentro de Pablo, y le dijo al poder demoniaco, ¡Ya basta! ¡En el nombre de Jesús, vete! (ver Hechos 16:16-18). 
Hermanos, ¡Recibimos demasiados ataques innecesarios! Llega el momento en que también nosotros, debemos de levantarnos en el poder del Espíritu Santo y decir, "¡Se acabó – ya es suficiente! ¡Te mando en el nombre de Jesús que te vayas!" Cuando tú tomas autoridad y mandas a los demonios que se vayan, Satanás vendrá contra ti con todo su arsenal. 
Justo después que Pablo echó fuera a los demonios de la muchacha poseída en Hechos 16:16-18, Satanás comenzó a alborotar las cosas. El instigó a las muchedumbres contra Pablo y Silas – ¡Y repentinamente ellos estaban en una crisis terrible! Los magistrados de la ciudad entonces los azotaron y los echaron a la cárcel. Y con cada golpe que recibían en sus espaldas, yo puedo escuchar al diablo que les decía, "¿Así que creían haber ganado la victoria? ¿Ustedes pensaron que iban a echar fuera a mis demonios y a tomar autoridad sobre mí?" 
¡El diablo parecía no saber que mientras más se golpea a un siervo de Dios que anda en el Espíritu, más alabanza sale de él! Si tú lo arrojas en una crisis, lo atas con problemas y dificultades, ¡Él cantará y alabará a voz en cuello! Pero a media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían (Hechos 16:25). Si nosotros vamos a andar en el Espíritu, entonces debemos creerle a Dios que él nos va a rescatar sobrenaturalmente de cada atadura de Satanás. 
No importa si Dios tiene que crear un terremoto para hacerlo. Eso es exactamente lo que él hizo por Pablo: Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron (v. 26). Satanás tratará de traer sobre ti la tentación o prueba más temible que tú hayas antes enfrentado. Él quiere que tú te enredes en culpabilidad, condenación, y auto examen. 
Debo ser claro; tú tienes que levantarte en el Espíritu y quitar sus ojos de tus circunstancias y de tus ataduras. No trates de descifrarlo todo. Comienza a alabar, a cantar y a confiar en Dios – ¡y él se encargará de liberarte! Aprendí algo en mis primeros años que nunca más se me olvidó: Cuando no entiendes lo que Dios está haciendo, ¡Entonces simplemente créelo!





3/12/2013

Ubicación


Fuera de su inconcebible ausencia en grupos conservadores y de un erróneo sobre énfasis en grupos progresistas, la mayor parte de los cristianos no tiene suficiente información respecto a la tarea, grandeza, capacidad y maestría del Espíritu Santo. Entonces, la pregunta lógica en esta circunstancia, es: ¿Cómo podremos amar como se merece a quien no hemos terminado de conocer cómo debemos? 
En 1 de Samuel 9, vemos que Saúl fue enviado por su padre para encontrar unas asnas que se habían perdido. Tomando a un sirviente con él, Saúl buscó por todos lados. Finalmente, él se desanimó y estaba listo para dejar de buscar. Entonces su sirviente le contó sobre Samuel, un vidente; tal vez él podría decirle dónde encontrar las asnas. Samuel aquí, es una tipología del Espíritu Santo, que conoce la mente de Dios; él tiene en mente mucho más que tan sólo dar dirección.
 ¡Él sabe que Saúl ha sido elegido por Dios para jugar un rol importante en los propósitos eternos del cielo! Lo primero que Samuel hizo cuando llegó Saúl fue proclamar una fiesta. Eso es exactamente lo que el Espíritu Santo desea para nosotros: sentarnos a la mesa del Señor y ministrarle a él – teniendo tiempo de calidad solos, escuchando su corazón. Samuel le pidió a Saúl que aclare su mente para que puedan tener comunión juntos. Samuel estaba diciendo, “No te enfoques en recibir dirección ahora – eso ya está resuelto. Hay algo más importante que eso ahora. ¡Tienes que conocer el corazón de Dios – sus propósitos eternos!” 
Después de esa noche de comunión, Samuel le pidió a Saúl que despachara a su sirviente fuera de la habitación, para que pudiesen tener una sesión íntima, cara a cara. ¿Ved tú lo que Dios está diciendo aquí? “Si tú realmente quieres caminar en el Espíritu – si realmente quieres mi unción – necesitas buscar más que direcciones de mí. ¡Necesitas venir a mi presencia y llegar a conocer mi corazón, mis deseos! Mira, ¡yo quiero ungirte – para usarte en mi reino!”
Amado hermano o hermana, olvídate de dirección – ¡olvídate de todo ahora! Permite al Espíritu Santo que te enseñe las cosas profundas y escondidas de Dios. Quédate quieto en su presencia, y deja que él te muestre el corazón mismo de Dios. ¡Ese es el andar en el Espíritu en su forma más alta! Pasando tiempo en la presencia del Señor produce una manifestación de Cristo para un mundo perdido. 
No desmayamos…Por el contrario, manifestando la verdad, nos recomendamos, delante de Dios, a toda conciencia humana (2 Corintios 4:1-2). 
El apóstol Pablo está diciendo que somos llamados a hacer que todas las personas conozcan y entiendan a Jesús. En cada una de nuestras vidas, debe de haber un brillo de la naturaleza misma de Cristo y de su semejanza. Y Pablo lleva aún más allá este concepto de manifestar a Cristo. Él dice, nosotros actualmente somos las cartas de Dios para el mundo:
Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres…carta de Cristo…escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedras, sino en tablas de carne del corazón (2 Corintios 3:2-3). 
Nuestras vidas son cartas escritas por el Espíritu Santo y enviadas a un mundo perdido. Y somos leídos continuamente por aquellos que están alrededor de nosotros. Exactamente, ¿cómo llegamos a ser cartas de Dios para el mundo? Sucede sólo por el trabajo del Espíritu Santo. El momento en que somos salvos, el Espíritu Santo sella en nosotros la imagen misma de Jesús. 
Y él continúa moldeando esa imagen en nosotros en cada momento. La misión del Espíritu es formar una imagen de Cristo en nosotros que sea verdadera y precisa. Esta imagen realmente penetrará la conciencia de las personas. No interesa si te enseñaron a adorarlo o a ignorarlo. Sólo obedece lo que dice la palabra. 


 




3/10/2013

Grandeza


Lo de hoy no es un profundo estudio lleno de revelaciones, sino un breve y simple manual de crecimiento y madurez espiritual. El mandato de andar en el Espíritu es dado para todos – ¡no sólo para algunos súper-santos! Aquí está cómo obtener este andar: Digo pues: Andad en el Espíritu… (Gálatas 5:16). 
1. ¡Tú debes de ir tras de este caminar con todo lo que hay en ti! Primero, pídele al Espíritu Santo que sea tu guía y tu amigo. Pedid y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá (Lucas 11:9). Si tú eres salvo, el Espíritu Santo ya te ha sido dado. Ahora pídele que él lo tome todo – ¡ríndete a él! 
Tú tienes que determinar en tu corazón que quieres que él te guíe y te dirija. Moisés al hablar de los últimos días, dijo, Más si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma (Deuteronomio 4:29). 
2. Enfócate en conocer y en escuchar al Espíritu – y deja de mirar tus problemas y tentaciones. Pablo, Silas y Timoteo pudieron haberse revolcado en miedo y depresión, si se hubiesen enfocado en sus problemas. En lugar de eso, se enfocaron en Dios – alabándolo y adorándolo. 
La mayoría del tiempo cuando oramos, nos enfocamos en nuestras fallas pasadas. Repasamos nuestras derrotas una y otra vez, diciendo, “Oh, cuánto podría ya haber recorrido si no le hubiese fallado a Dios y si no hubiese errado en mi pasado.” 
¡Basta! ¡Olvídate de todo en tu pasado! ¡Todo está bajo la sangre! Y olvídate del futuro también, porque sólo el Señor conoce lo que está adelante. En lugar de eso, enfócate sólo en el Espíritu Santo, con toda tu mente y corazón. 
3. Dale mucho tiempo de calidad a la comunión con el Espíritu Santo. Él no le hablará a nadie que está de prisa. Espera pacientemente. Busca al Señor y minístrale alabanzas a él. Toma autoridad sobre cualquier otra voz que te susurre pensamientos. 
Cree que el Espíritu es más grande que estos otros, y que él no te dejará ser engañado o enceguecido. Mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo (1 de Juan 4:4).







3/08/2013

Duplicados


Hay en algunos lugares de mi país, (Especialmente en las ciudades más grandes), centros de venta donde pueden conseguirse productos de marcas muy famosas a muy bajo valor. Como todo argentino sabe muy bien, estos productos no son en realidad de esas marcas genuinas. Son simples imitaciones, copias baratas del original.  
En estos días, pareciera haber duplicados de casi todo. Pero hay algo que no puede ser duplicado, esto es, la verdadera espiritualidad. Nada que sea verdaderamente espiritual puede ser copiado. El Señor reconoce la obra de sus propias manos y no aceptará ningún duplicado hecho por el hombre de ninguna de sus obras divinas. ¿Por qué? Porque es imposible para el hombre duplicar lo que es espiritual en verdad. 
Esa es obra exclusiva del Espíritu Santo. Él está constantemente obrando algo nuevo en su pueblo y no hay forma alguna de nosotros reproducir dicha obra. Este es el gran error de la religión moderna. Pensamos que si impartimos mero conocimiento de las Escrituras y principios bíblicos al pueblo, éstos se volverán espirituales. Pero el hecho es que no existe persona o institución con el poder para producir espiritualidad en alguno. 
Solamente el Espíritu Santo lo puede hacer. Una muy pequeña parte de la obra que el Espíritu de Dios hace en nosotros, puede ser vista. Por ello es que el verdadero pueblo espiritual, rara vez busca una evidencia externa de dicha obra. Pablo dice: no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven (2 Corintios 4:18). 
En el contexto de este pasaje, Pablo habla de sufrimientos y aflicciones. Está diciendo: “Nadie sabe todas las cosas que enfrentamos, excepto el Espíritu Santo. Y aquí es donde la verdadera espiritualidad se manifiesta, en el crisol del sufrimiento”. Los que se someten a la guía del Espíritu de Dios y enfrentan aflicciones, confiados en que el Señor está produciendo algo en ellos, emergen de su crisol con una fuerte fe. Y testifican que el Espíritu les enseñó a ellos más durante el sufrimiento que cuando todo iba bien es sus vidas. 
En todos mis años de caminar con el Señor, rara vez he visto un incremento en la espiritualidad de la gente durante los tiempos buenos. Por el contrario, cualquier incremento, usualmente sucede mientras esa gente soporta situaciones difíciles, agonías y pruebas, todo lo cual, el Espíritu Santo permite. En un punto de su caminar de fe, Pablo dijo: El Espíritu Santo me da testimonio diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones (ver Hechos 20:21-22). 
De hecho, a través de toda la vida de Pablo, sus aflicciones nunca lo dejaron. Simplemente seguían viniendo. Esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria (2 Corintios 4:17). De acuerdo con Pablo, nuestras aflicciones y dificultades producen valores eternos en nosotros. Él está diciendo: “El sufrimiento que pasamos en esta Tierra, durará probablemente toda nuestra vida. Pero es sólo momentáneo en comparación a la eternidad. Y ahora mismo mientras soportamos aflicciones, Dios está produciendo en nosotros una revelación de su gloria que durará para siempre”.
¿Es tu tiempo de sufrir el presente? ¡Ánimo! Si has creído y aferrado un original, tal como ese original lo asegura, serás más que vencedor. Si, por el contrario, te has aferrado a un duplicado facilista y liviano, entonces suéltalo ya mismo, antes que se derrumbe y tú con él.



 




3/05/2013

Resistencia


De acuerdo con estadísticas serias, la mayor parte de las actitudes nocivas de los hombres, tienen que ver con carencias afectivas. Una carencia afectiva, -Te recuerdo-, es una sensación o semi certeza de que nadie nos ama ni está interesado en nosotros. Eso, créeme, hace estragos en cualquier mente humana. Salvo que esa mente haya sido entregada a Jesucristo. Porque si así hubiera sido, tú ya sabes que Dios te ama, aunque es en este punto que multitud de creyentes le fallan a Dios. 
Ellos están dispuestos a ser convencidos de sus pecados y sus fallas, una y otra vez. Pero ellos no permitirán al Espíritu Santo que los inunde con el amor del Padre. El legalista ama vivir bajo convicción. Él nunca ha entendido el amor de Dios ni ha permitido que el Espíritu Santo ministre amor a su alma. Nosotros hemos enseñado que la persona justa, un verdadero amante de Jesús, ama el reproche. 
El aprende a permitir que el Espíritu Santo le exponga todas sus áreas escondidas de pecado e incredulidad, porque mientras más trata él con el pecado, más feliz y libre llega a ser. Pero, la actitud que yo veo en muchos cristianos es: "¡Sigue juzgándome Señor – convénceme de pecado, repréndeme!" Esto no es lo mismo que una verdadera convicción. Cuando escribo un mensaje que truena con juicio, recibo innumerables respuestas de aprobación. 
Pero cuando yo comparto sobre la dulzura del amor de Jesús, recibo cartas que dicen, "¡Usted no está predicando la verdad, eso es demasiado hermoso para ser real!" Es como si esas personas estuviesen diciendo, "Si usted no está reprendiendo, ¡entonces lo que está hablando no puede ser el evangelio!". Estos creyentes nunca han entrado en el gran amor-misión del Espíritu Santo. ¡Esta es un área donde tú debes aprender a caminar en el Espíritu – y no por sentimientos! Andar en el Espíritu significa permitir que El Espíritu Santo haga en nosotros lo que él fue mandado a hacer. ¡Y eso significa permitirle a él que inunde tu corazón ahora mismo con el amor de Dios! 
Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado (Romanos 5:5). Isaías dijo, Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo (Isaías 66:13). 
Isaías estaba escribiendo a gente terca del pueblo de Dios que "siguió [rebelde] por el camino de [su] corazón" (Isaías 57:17). Dime: ¿Cuánto tiempo crees que continuará un maestro con un alumno obstinado, terco que rehúsa hacer caso de los consejos? ¡No mucho tiempo! Pero el profeta Isaías toma una de las imágenes más sublimes entre los hombres – aquella del amor de una madre por su hijo – y nos muestra algo del amor que tiene nuestro Padre por nosotros. 
Una madre viaja todo un día para ir a visitar a su hijo que está en una prisión. Ella sube a un bus y viaja por horas, sólo para verlo unos momentos. Esa madre mirará a su hijo y verá la agonía en sus ojos – y cada viaje, ella morirá un poco más por dentro. Pero ella nunca lo abandona. ¡Él es su hijo! ¡Esa es la clase de amor que el Espíritu Santo quiere que tú conozcas que Dios tiene por ti! 
Él nos consuela diciéndonos, "Tú dijiste una vez que le entregabas todo a Jesús. Le diste tu amor, y él todavía te ama. Y ahora, yo tampoco te dejaré ir. ¡Yo he sido enviado por él para hacer un trabajo – y continuaré haciéndolo!" No hay ningún consuelo en esta tierra que sea verdadero, excepto el consuelo del Espíritu Santo. 
Por eso es que tú necesitas que el Espíritu Santo more en ti. Sólo él puede acostarte por las noches, en una cama tibia, y llenar tu corazón con una paz perfecta. Sólo él puede consolarte en tiempos de dolor y pena. Él es aquél que le asegura, "Este consuelo no es sólo temporal – ¡es eterno!"





3/03/2013

Impacto


No tengo dudas que este es un tiempo de reforma. Y tampoco tengo dudas que en un tiempo de reforma, la asistencia del Espíritu Santo es absolutamente indispensable. ¡Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, el Espíritu Santo cayó sobre las personas de maneras poco usuales! El sacudió edificios. Las lenguas de las personas comenzaron a alabarlo – en nuevas lenguas. 
¡El Espíritu Santo tomó el control completo! ¡En Pentecostés, él vino como un viento recio y poderoso! ¡Cayó fuego! Cuando el Espíritu Santo desciende, las cosas se sacuden. Juan el Bautista predicaba, Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego (Lucas 3:16). 
Hermanos, la Biblia lo dice muy claro: ¡Cuando Jesús viene a ti, él desea bautizarte con el Espíritu Santo y fuego! El Espíritu Santo trae fuego – un amor consumidor al rojo vivo por Jesús. ¿Por qué hay muchos creyentes que un minuto están calientes y luego otro minuto están fríos, nunca completamente entregados, nunca rendidos? ¿Es porque ellos se rehúsan a dejar que Jesús los bautice con el Espíritu Santo? 
Y cuando [el Espíritu Santo] venga, convencerá…de pecado (Juan 16:8). ¿Será que estos creyentes no han sido reprendidos de sus pecados porque el Espíritu Santo no ha sido invitado a tomar la posición que le pertenece en ellos? Él es la plomada de Dios. ¡Cualquier cosa que no da la medida de Cristo, él la revela – y él nos reprende y nos otorga poder para ser conformados a su Palabra! Verdaderamente, él llega a ser nuestro Consolador en esto, porque nos convence de nuestro pecado, y nos otorga el poder para poder dejarlo. ¡Ese es el consuelo que es verdadero!
El Espíritu Santo nunca nos hará hacer algo estúpido. ¡Pero él podrá venir sobre ti en una manera que los pecadores pueden pensar que tú estás ebrio! ¡Él no es bienvenido en muchas iglesias porque piensan que él es demasiado ruidoso, muy alterador, muy impredecible! 
Quizás hoy sea el día preciso. Así como yo tuve uno que todavía recuerdo, así también tú puedes tener el tuyo. El mío no pasó por lo espectacular ni por tener visiones con luces multicolores. Simplemente caí de rodillas luego de estar orando y, al ponerme de pie, era absolutamente otra persona desde lo interno. Luego, paulatinamente, eso se fue transmitiendo a lo externo hasta llegar, en pocos meses, a un estado exterior tal que desataba cierto asombro en los que me conocían. 
Allí ellos me preguntaban qué me había sucedido. Y allí yo pude ser el evangelista más exitoso que haya conocido, porque no apelaba a técnicas de evangelización prescriptas ni a recetas académicas. Simplemente podía predicar con el poder de Dios manifestado en mi propia vida. Y sólo puedo recordar hoy lo más valioso, que es lo que deseo compartir contigo para que puedas vivir lo mismo: el Espíritu Santo llegó a mi vida para llenarla con fuego, el mismo día en que yo me decidí a abandonar definitivamente mi soberbia humana.





3/01/2013

Compañía


Se nos dice que en el momento de aceptar a Jesucristo como Salvador personal y convertirlo genuinamente en Señor de nuestras vidas, el Espíritu Santo llega para colocarnos un sello indeleble de salvación. Y que luego, con el correr de nuestra vida de fe, ese mismo Espíritu, si lo pedimos, descenderá para llenarnos, (Lo llaman “bautizar” a la primera vez), y otorgarnos el poder necesario para vencer. 
Ahí más o menos concluye lo que una gran mayoría conoce sobre el Santo Espíritu de Dios. Pero, ¿Eso es todo? No, no lo es. No es una acción aislada la Suya, sino un proceso ordenado y efectivo. El Espíritu Santo no hace su trabajo en nosotros de una manera desordenada o dislocada. El no existe para simplemente ayudarnos a sobrellevar la vida, o para ayudarnos a través de las crisis o en nuestras noches de soledad. 
Él no está sólo para levantarnos y poner un poco de fuerza en nosotros para que podamos seguir en la carrera. Todo lo que el Espíritu Santo hace, está relacionado con la razón por la que él vino – para llevarnos a casa como una novia preparada. ¡El actúa sólo para llevar a cabo esa misión! Sí, él es nuestro Guía, nuestro Consolador, nuestra Fortaleza en tiempo de necesidad. Pero él usa cada acto de liberación – cada manifestación de sí mismo en nosotros – para hacernos más aptos a ser una novia. 
Tampoco el Espíritu Santo está aquí sólo para dar dones al mundo. No, hay un propósito detrás de cada don. El Espíritu Santo sólo tiene un mensaje: todo lo que él enseña, lleva a una verdad central. Él puede brillar en nosotros como una joya esplendorosa, pero cada rayo que brilla de la verdad tiene el propósito de llevarnos a una verdad singular, y es la siguiente: “Tú no eres tuyo – has sido comprado por un precio. Has sido escogido para ser esposa de Cristo. Y el Espíritu de Dios ha sido enviado para revelarte la verdad que te hará libre de todos tus otros amores. 
La verdad romperá cada atadura del pecado y tratará con toda incredulidad. Porque tú no eres de este mundo: tú estás de ida a un encuentro glorioso con tu esposo, y te están preparando para este banquete de bodas. ¡Todo está listo y yo te estoy preparando a ti! Quiero presentarte sin mancha, con un amor apasionado en tu corazón para él.” Ese es el trabajo del Espíritu Santo – manifestar a Jesús a la iglesia, para que nos enamoremos de él.  ¡Y ese amor nos guardará! 
Creí necesario poner sobre papel virtual esto, hoy, porque llevo muchos años observando cómo, alegre e irresponsablemente, a favor de diferentes doctrinas denominacionales, los hombres se han arrogado el derecho de ocultar la tarea del Espíritu Santo o de magnificarla y sobredimensionarla al extremo de colocarla por encima de Dios Padre como doctrina unilateral. Y ambas cosas no sólo no son convenientes, sino que además no son correctas ni bíblicas. Es tiempo de utilizar tus armas, y es el Espíritu Santo el que ha sido enviado a entrenarte para usarlas. ¿Le prestarás debida atención?