Tú has leído u oído respecto a la parábola de la fiesta de bodas. Y has tenido alguna interpretación sobre ella, ya sea por tus estudios de hermenéutica o por lo que el Espíritu Santo haya traído a tu entendimiento. Así que no voy a comentarla ni a renovarla en su esencia. Si quiero extraer un párrafo, cuando el rey ingresa al lugar de la celebración a ver a sus invitados. Mateo 22:11-14 dice al respecto:Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿Como entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.En primer lugar, tú puedes ver y comprobar que, la metáfora del vestido de bodas es utilizada aquí para mostrar que la fe y la obediencia a la voluntad de Dios son importantes para los miembros de la nueva comunidad que han respondido para participar de esa festividad, ¿No es cierto?Sin embargo, yo creo que es indispensable, (Y presta atención al término que usado: indispensable. Que no se puede dispensar. Y dispensar es dar. conceder, otorgar, distribuir. No he dicho "conveniente" ni "preferible"), para entrar al Reino de los Cielos y servir en él con aprobación y excelencia, tener nuestras vestiduras blancas y limpias. Ese es nuestro ropaje de bodas. ¿Puedo preguntarte como está el tuyo en estos días?Nota que el verso 14 siempre ha sido bastante incomprensible para muchos cristianos sinceros y fieles. Porque a ellos, al igual que a una enorme mayoría de nosotros, se nos ha formado e instruído en las normas de un Dios de amor y, en ese Dios de amor, decir esto parecería incurrir en una contradicción más que grave.Obvio que te aclare que jamás estuve en contra de la doctrina del Dios de amor, no lo dudes. No sólo la comparto y la creo, sino que dentro de lo que dan mis profundas limitaciones humanas, la practico en cada ocasión que se me presenta y puedo.Sin embargo no puedo olvidarme ni omitir que, además de Amor, Dios es también dos cosas esenciales a la hora de examinar vestimentas de bodas: justicia y fuego consumidor. Lo primero, servirá para separar lo verdadero de lo falso, mientras que lo segundo, para ejecutar la sentencia correctamente.¿Has sido llamado al Camino y has aceptado transitarlo? ¡Gloria a Dios por tu vida eterna! Luego: ¿Has aceptado el llamado a servirle con honra y obediencia? ¡Otra vez gloria a Dios! Pero ahora deberás hacerlo, porque nadie te obligó a tomar esa decisión. Pero si la has tomado, será para cumplirla. De otro modo, no interesa cuán llamado hayas sido. Lo que sí interesará, es que Dios te apruebe. No te olvides que a la hora de usar, Dios ha usado a muchos hombres y mujeres, pero a la hora de aprobar, varios de ellos se quedaron afuera. No te enojes ni me censures por esto que digo; sólo lee tu Biblia, es similar a la mía.
Para muchos,lo más importante es lo que estás viendo: dinero. Mucho dinero. Más del que muchos de nosotros podremos ver en toda nuestra vida.Para otros, la fama, el prestigio, todo aquello que tiene que ver con la opinión de la gente respecto a sus performances sociales, políticas, artísticas o deportivas.Para nosotros, como ministros del Dios vivo, lo más importante es ser útiles para el Reino de los Cielos. Más allá de los intereses y de las opiniones especializadas.Por eso, y a pesar que no es nuestra costumbre, celebramos estar llegando en estas horas al primer millón de visitantes a nuestra Web durante todo este tiempo. Porque eso no nos realza, ni nos capacita para vender avisos publicitarios ni extraer de esa cifra algún rédito particular. Ni siquiera nos otorga más mérito que el de ser obedientes.Por todo ello, y como nos permitimos decir desde una modesta celebración compartida: Un Millón de Gracias Dios por Un Millón de Bendiciones en forma de Visitas.Néstor
Nos cuenta la historia que Jesús envió a doce. ¿Que significa para nosotros, hoy, ese acto? Es un símbolo muy claro de discipulado obediente. Y está en la Biblia, -De eso estoy seguro-, para que tomemos modelo de ese envío y lo hagamos nuestro, casi literalmente.(Mateo 10:5) A estos doce envió Jesús y les dio instrucciones, diciendo: por camino de gentiles no vayáis, y ciudad de samaritanos no entréis, (6) sino id antes a las ovejas perdidas de Israel.(7) Y yendo, predicad, diciendo: el reino de los cielos se ha acercado.Ir por camino de gentiles, (Olvida la historia, por un momento), es equivalente a procurar llevar el evangelio al mundo con métodos y rudimentos seculares. Publicidad, impacto psicológico y otros items similares, son tenidos muy en cuenta a la hora de programar campañas o congresos.Ciudad de samaritanos, hoy, no nos habla de lugares donde haya personas enemistadas con los cristianos. Significa sitios donde se priorizan las obras de caridad o beneficencia, (Que no son malas ni desechables), por encima de la obra máxima del creyente: predicar a Cristo resucitado. Ir a las ovejas perdidas, hoy, no significa ir a tocar el timbre de la puerta de las casas de hermanos que se han ido de las iglesias porque se enemistaron con el pastor o por otras causas poco claras. Las ovejas perdidas, no son sino aquellas que, creyendo estar salvas, aún no han dado el mínimo paso de fe para ese resultado.Y en cuanto a lo que debemos predicar, te pido por favor que no me respondas con el artilugio ese de que necesitamos adaptar nuestra doctrina a los nuevos tiempos. Los conceptos eternos no tienen tiempo y no son adaptables a ninguna cronología humana.¿Como se les ordena predicar a los discípulos? Que el reino de los cielos se ha acercado. ¿Como crees que lo habrán hecho ellos? Pues exactamente así, no tengo dudas. ¿Y por qué supones que lo habrán hecho? Porque ese fue, puntualmente, el mismo evangelio que ellos habían oído predicar, tanto de labios de Juan el Bautista como del propio Jesús.Muy bien; ese es el mismo evangelio que hoy debemos estar predicando nosotros. ¿Lo estamos haciendo? ¡Gloria a Dios si alguien me ha respondido que sí, que donde él está, se está haciendo así! Pero me temo que no es la gran mayoría la que puede decirlo.¿Alguien sabe quién, cuándo y por qué razón modificó la predicación del evangelio? No lo busques en la Biblia, ella sólo los llama "anatemas". Mejor búscalo en los libros del infierno, allí seguramente encontrarás una buena razón.Cuando decimos que debemos retornar a las fuentes, no estamos diciendo que debamos regresar a la época de las cavernas y los dinosaurios, sino que debemos hacerlo con nuestras propias esencias básicas, aquellas que proporcionaron a todos, creyentes e incrédulos, un evangelio lleno y pleno de un poder que hoy está ausente, como si jamás hubiera existido.
Algunos sucesos que han tenido lugar en mi país, Argentina, me han hecho reflexionar muy seriamente sobre el rol concreto, no declamado ni retórico de los cristianos, respecto a asuntos de interés general.No quiero recalar en algo específico porque no es mi tarea, pero sí ahondar un poco en las posiciones diversas. Como si entre nosotros anduvieran no menos de ocho o diez espíritus santos guiándonos a toda verdad, por separado y conforme a reglas, conductas sociales y culturas regionales. Sabemos muy bien los que alguna vez leímos la Biblia, no ya para cumplir con un pedido pastoral, sino buscando las verdades genuinas de Dios, que de ninguna manera es así. Que la verdad es solamente una y que somos nosotros, los hombres en nuestro amor por el humanismo, los que nos hemos empeñado en diversificarla, tergiversarla y hasta llevarla a conveniencias muy particulares.Soy suficientemente maduro para saber qué es el pecado en el orden global y general. Podré equivocarme, como todavía nos sucede a tantos, con situaciones específicas que en muchos casos son tomadas o interpretadas de modo diferente, pero no en lo concerniente a lo básico, le agrade o no al mundo secular. Lo tome como algo respetable y digno de ser evaluado, o como algo de locos sueltos y fanáticos desaforados.Sin embargo, porque a Dios no se le ocurrió cuando nos creó, jamás se me podría ocurrir a mí, en Su nombre, obligar a gente que no cree, a creer; a gente que no concurre a nuestras iglesias ,a hacerlo y, mucho menos, a que esa gente viva como nosotros sabemos que Dios quiere que vivamos.
Lo máximo que podré hacer es, si me escuchan, decírselo. Pero si no quieren oírme, ni siquiera eso. Mucha parte de la iglesia todavía no entendió que Dios hizo al hombre con una voluntad que Él mismo va a respetar a muerte, así el hombre la ejercite para perderse. Si Dios no impone Su Santa Voluntad por sobre la de ningún hombre, porque eso sería incurrir en manipulación y hechicería, mucho menos lo haré yo obligando a los incrédulos a una vida que no desean vivir. Que podrá ser para su bien, es cierto, pero que ellos no quieren tenerla, a lo cual yo, con todo el dolor de mi alma, deberé aceptar y someterme.Lo que sí deberé hacer es procurar vivir yo esa vida agradable a Dios. Porque yo le conozco y sé cuales son sus mandamientos, postulados, estatutos y reglas. Pero ese conocimiento mío no me hace mejor que nadie, sino apenas impulsor de los demás, si es que ellos desean oír.Cuando los gobiernos humanos dictan leyes que, nosotros sabemos, son contrarias al propósito, las leyes y la voluntad de Dios, lo único que podemos hacer son dos cosas concretas: 1) Batallar lo que sea en el ámbito espiritual, sin descender a la imitación del mundo organizando protestas que no sólo no nos llevan a ninguna parte victoriosa, sino que nos otorgan un cartel de fundamentalismo que luego hará muy poco probable que alguien nos oiga y pueda cambiar su vida. 2) Si eso no da resultado, ante los hechos consumados, lo mejor que podremos hacer es orar pidiéndole al Señor que se apiade del país por amor a nosotros, sus hijos genuinos. que habitamos en él. Del mismo modo que durante las tremendas pruebas enviadas a Egipto, se apiadó del pueblo elegido en las más duras.No me opongo a la participación de los creyentes en la vida social y polìtica de su país, pero sólo si se produce lo que Jeremías aconseja: que ellos se conviertan a tí y no tú a ellos, ¿Se entiende?No estamos aquí para pretender eliminar el pecado con leyes y prohibiciones eclesiásticas; estamos aquí para vencer al pecado en el Soberano nombre de Jesucristo de Nazaret. De otro modo, ni vencemos ni peleamos la buena batalla.
Hace muy pocos días se han acallado los ensordecedores sonidos de las vuvuzelas sudafricanas, que por espacio de más de un mes, atronaron todos los ambientes siguiendo las alternativas del Campeonato MUndial de Fútbol disputado allí.Se consagró campeón España y grande fue la fiesta y la celebración vividas por el pueblo español presente en esas tierras y también por los que quedaron en la península y salieron a las calles para dar rienda suelta a su alegría mundialista en su primera vez.Hemos podido ver gente saltando, bailando, gritando, aclamando, aplaudiendo, haciendo sonar bocinas o cuanto elemento de emitir sonidos se conozca. Todo dirigido a un grupo de deportistas y al color de una bandera roja y amarilla que representa a una nación.También fueron recibidos como héroes los holandeses, que perdieron en la final con España y los sudamericanos Chile, Paraguay, Uruguay y Argentina, pese a que no llegaron a grandes resultados. En todos los casos, una enorme algarabía llenó los ambientes con multicolores expresiones y cánticos alusivos se dedicaron a los jugadores y al país que ellos representaron.¿Por qué estoy hablando de esto en un espacio que siempre dedico a dejar alguna enseñanza que bendiga tu vida? Simple. Porque esto que termino de relatarte, a mí, me dejó una enseñanza muy llamativa y hasta asombrosa.Lo que hemos visto por parte del público español en mayor medida, y luego en holandeses, uruguayos, paraguayos, chilenos y argentinos, traducido a términos religiosos, es alabanza y adoración. Alabanza en celebración de victoria. Adoración en culto venerable para con sus ídolos deportivos.¿Idolatría, me estás diciendo? ¡Por supuesto que lo es! Pero lo que yo quiero rescatar de estas expresiones de alabanza y adoración idólatra cumplimentada por este público de fútbol, y ya no interesa demasiado de que nacionalidad, es que nos muestra que, para alabar y adorar, cuando se siente que hay motivos valederos, no se necesitan ni directores de alabanza ni ninguna otra clase de porristas cristianos.Pregunto: ¿No es más grande y victorioso nuestro Dios que cualquiera de estos pequeños muñequitos de carne y hueso, vestidos con pantalones cortos y camisetas de colores varios? ¿No tiene mayor entidad nuestro Señor, que cualquier bandera de cualquier país de los aquí congregados para leer y compartir estos comentarios?Y si es así, como creo fiel y firmemente que lo es, ¿Por qué necesitamos a alguien que nos incentive y nos motive a alabar y adorar, cosa que esta gente no ha necesitado a la hora de hacerlo con seres de carne y hueso mucho menores que el Dios Todopoderoso?El examen íntimo, es: ¿Estamos alabando y adorando a Dios, realmente, cada domingo en la iglesia, como creemos, o apenas estamos cantando más o menos afinadamente ciertas canciones que nos marcan cuando debemos batir palmas, brincar, dar gritos de júbilo o agitar puños al aire vociferando por una victoria que en la vía de los hechos concretos todavía estamos lejos de manifestar?Perdóname si te he asesinado inconscientemente alguna vaca sagrada que atesorabas durante tanto tiempo, pero vuelvo a insistir con lo que mi Señor me dijo alguna vez respecto a este ministerio: es preferible dar de bofetadas a un dormido para que se despierte, que intentar resucitarlo cuando está muerto. Amén.
Si habías pensado que estaba atrapado por el Campeonato Mundial de Fútbol, y por eso no le dedicaba tiempo a la Web y al Blog, estás equivocado. Me gusta el fútbol, ya te lo he confesado, pero no tanto como para trasladarlo al primer lugar de mi vida, como hacen tantas personas en el planeta.La causa de esta desatención manifiesta, que hoy comienza a normalizarse, es por causa de una tarea más espiritual que disfrutar con goles o agotadores sonidos de vuvuzelas. Quiero contarte que me he puesto en marcha hacia la confección de un quinto libro.El tema, que aún no voy a mencionarlo porque siempre habrá alguien que crea que puede lograrlo un minuto antes, como si eso fuera importante, ha sido motivado por una palabra del Señor en oración que me llevó a prestar atención a algo que jamás me había interesado y que jamás había visto en esa medida. Así es como sucede con cualquier cosa revelada.Estos días de silencio blogista e inmovilidad de la Web, han estado signados por búsquedas en distintos medios de ciertos aspectos que son los que rodean al tema central. No basta con escribir o hablar de lo que quieres y debes, también se lo tiene que rodear de cierta información que siempre amplía nuestros panoramas. Yo utilizo para mis trabajos las formas que usaron aquellos que a mí me atraparon y enseñaron. Habrá quien le complace y quien no, así es siempre.Pronto voy a contarte más detalles, pero eso será cuando tenga todo en marcha, la idea comience a cobrar forma precisa y hasta tenga definido el título. Lo único que puedo adelantarte es que será un asunto que tiene que ver con tu vida actual y futura, si es que eso te interesa.Ya sabes que no escribo libros de "autoayuda cristiana", que son los que más proliferan en este tiempo. No los descalifico, al contrario; entiendo que son necesarios y cumplen un rol en nuestra población cristiana, muy dependiente de sus almas y olvidadas de sus espíritus, pero no es mi dirección, mi llamado, ni mi estilo.Tampoco hablaré de como ser un buen apóstol, ministerio tan proliferante en estas horas, o de contenidos proféticos, que tanto auge muestran a partir del interés del hombre por conocer el futuro. Se trata de un tema central para el evangelio, un tema del que la iglesia estructural habla y enseña muy poco, (O directamente no lo enseña ni lo habla), y curiosamente, el tema que más preocupó a Jesús durante su ministerio terrenal.Por hoy no te digo más. Sólo quise contarte el motivo y la causa por la cual no recibías actualizaciones constantes como es nuestro compromiso, y estos comentarios de Blog que compartías con interés semanalmente. Simplemente se trataba de estar inviertiendo todo mi tiempo en nadar en las profundidades de los ríos de agua viva.
Decir que mi país es aficionado al fútbol, es quedarme corto. Consignar que en la Argentina el fútbol es el primer deporte en la predilección popular, es resultar escaso en conceptos. Creo que lo más adecuado, aunque no original, es asegurar que el fútbol, en mi patria, es una real y verdadera pasión.Y como toda pasión, si bien puede brindarle a quien la experimenta diferentes sensaciones que van desde la profunda alegría a la más cruda y desesperante angustia, también conlleva en sí misma un alto grado de peligrosidad. Las pasiones fuera del ámbito de Dios, son ingobernables por el hombre, y desatan dramas de todos los niveles y tonalidades.En estos días se está disputando en Sudáfrica el Campeonato Mundial de Fútbol. Para una gran parte del planeta, apenas un evento multicolor relacionado con una disciplina deportiva que interesa de sobremanera, medianamente, poco o absolutamente nada, según la latitud que visitemos.Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Brasil representan a nuestra Sudamética, y con sus diferentes matices, sus pueblos siguen los encuentros, disfrutan con sus victorias, se entristecen con las derrotas y esperan una victoria final que les permita gozar de un logro internacional por pertenencia, es decir: desde afuera.Sin evadirme al clima, cosa que en Argentina, y especialmente en mi ciudad de Rosario es prácticamente una tarea titánica, he podido observar en las diferentes expresiones de la prensa nacional, un alto grado de exitismo y voluntarismo."Somos los mejores", "Seremos campeones" y otras sentencias por el estilo inundan a diario las pantallas de nuestros televisores y los audios de nuestros aparatos de radio, además de llenar centímetros y centímetros en las páginas de nuestros periódicos.La pregunta sensata que un observador imparcial se formularía, es: ¿Hay algo de cierto en todo eso? Algo sí, en la misma medida en que lo hay en otras latitudes con planteles futbolísticos de superlativo nivel, tanto aquío en las Américas como en Europa.Pero lo más abundante y proliferante, que se disfraza como curiosa y cabalística declaración profética deportiva, es el voluntarismo sin base sólida. Que yo diga que somos los mejores y que vamos a ser campeones, no significaque eso sea verdad. Sólo es una expresión de deseos personal mía que podrá tener algún viso de realidad o no, es sólo un juego.Si el final del torneo llega con victoria, aquellos que la disfruten, podrán decir: "¿Vieron que teníamos razón? ¡Eramos los mejores y fuimos campeones!". Pero, al mismo tiempo, habrá una serie de perdedores, gente que dijo las mismas palabras, que esbozó las mismas declaraciones proféticas y se encontró con una amarga derrota. ¿Que dirán? Nada. Harán silencio y aguardarán que todo el mundo lo olvide rápidamente.Como creyente, no puedo menos que comparar todo ese voluntarismo exitista con algunas actitudes que oigo y veo en ciertas iglesias de nuestra fe. "¡Ya estamos venciendo!", "¡Preparate para el avivamiento!", ¡Satanás está vencido y nuestra es la victoria!", son expresiones cotidianas salidas de distintos púlpitos.Bien intencionadas y hechas con afanes positivos. Que guardan un alto contenido de posibilidades ciertas, pero que hoy por hoy no pasan de ser casi bravuconadas voluntaristas en medio de un panorama que nos está diciendo lo opuesto.Nadie está siendo más que vencedor como debemos ser con Cristo, el reino aún está en manos del usurpador que cada día parece enseñorearse más.No hay noticias ciertas de ese avivamiento, cuando en realidad la Biblia habla para este tiempo de una apostasía que sí estamos comenzando a ver cada día con mayor nitidez.Es totalmente cierto que Satanás ya está vencido desde la cruz hacia aquí, pero también es real que todavía no hemos podido efectivizar esa victoria y el diablo continúa haciendo de las uyas, incluso hasta delante de nuestras propias narices en nuestras propias congregaciones.La conclusión de todo esto no es ni puede ser pesimista. En la última página de la Biblia dice que ganamos y yo creo, enseño y predico eso. Pero voy a hacer fiesta y celebración, el día en que la Copa del Mundo esté en las manos de mi equipo, no antes. Mientras tanto, cada cotejo que dispute mi selección, será el equivalente a una guerra espiritual que el pueblo de Dios está librando. Y a ningún deportista se le ocurriría proclamar fiesta en tiempo de guerra, o celebraciones antes del silbato final del árbitro.
La expresión del título era la preferida por mi abuela materna para regañarme si cometía alguna travesura en mis primeros años de vida. La segunda parte, que ella jamás utilizaba, podía estar compuesta por añadidos ingeniosos y humorísticos, o por algunos otros más duros y de escaso buen gusto. A mi abuela le bastaba con el inicio del concepto.Hoy, cuando yo soy abuelo y la imagen de aquella mujer descendiente de italianos , dura y fuerte, pero al mismo tiempo tierna, se desdibuja en el recuerdo de demasiados años transcurridos, la frase me cobra vigencia, aunque no ya en mi vida o en mis travesuras infantiles. Es una frase casi ideal, o al menos adecuada, para consultarla con la iglesia.La Biblia nos dice en todos los textos que se nos ocurra consultar, que Cristo es la cabeza del todo y la iglesia su cuerpo. Y hasta los más ignorantes y poco formados intelectualmente saben casi con perfección, que ningún cuerpo dejará de hacer lo que ordene la cabeza o, en su defecto, jamás hará algo que la cabeza no determine. Salvo la iglesia, claro está.¿Es Cristo honesto? De hecho; jamás cometió fraude o estafa alguna en ninguna manera. ¿Es Cristo sincero? Sin dudas. Le costó la antipatía de los fariseos por serlo, aunque dotara de sus expresiones el máximo de amor porque no lo hacía para enojarlos sino para zamarrearlos.¿Es Cristo fiel? Al Padre y a sus hermanos espirituales, así como lo fuera con sus padres terrenales y sus hermanos de sangre. No hay registro alguno de él cometiendo alguna clase de adulterio. ¿Es Cristo generoso? Lo es. No dudó jamás de sacarse algo de encima para dárselo a quien lo necesitara.¿Es Cristo alguien que ama a su prójimo? La Biblia está llena de relatos que hablan de la cualidad y la calidad de ese amor. ¿Es Cristo obediente a la voluntad de Dios Padre? Permanentemente estuvo declarando que no hacía absolutamente nada por sí mismo, sino que todo lo que le veía hacer al Padre él hacía.Finalmente: ¿Es Cristo todopoderoso? Es Dios encarnado, así que sin dudas que llegado el momento de ser necesario, lo es. Tormentas amainadas, paralíticos sanados, ciegos recuperando la vista, sordos oyendo, muertos resucitando. ¿Alguien puede dudar de su poder?La pregunta que bien vale realizarse en este día, es: Si la cabeza es todas estas cosas juntas, y aún muchas más que aquí no figuran, ¿Por qué será que su cuerpo ejecutor en la tierra, no puede ser lo mismo aunque sea en algunas de todas estas cosas?Cualquier mediano conocedor de anatomía te diría que: o bien el cuerpo está decididamente enfermo y por eso no responde a los dictados de la cabeza, o bien ese cuerpo no responde a esa cabeza porque está respondiendo a otra.Tú puedes quedarte con la respuesta que más familiar te resulte, o con la que el Espíritu Santo que guía tu vida a toda verdad que es el mismo que guía la mía, te revele. Lo cierto es que si somos el cuerpo de un Cristo todopoderoso, eso es exactamente lo que por destino divino está llamada a ser su iglesia.
Todos los hombres y las mujeres del mundo, son hijos de Dios. ¿Cuantas veces oíste o leíste esta expresión? Yo, muchas; incluso, hasta dentro de alguna de nuestras iglesias. Sin embargo, sabemos perfectamente que no es así.Todos los hombres y las mujeres del mundo, son dedicada creación de Dios, pero el carácter de hijos va a adquirirse luego, con un paso esencial, que es la aceptación de Jesucristo y entrega de nuestras vidas, sumado luego a la obediencia a los mandatos divinos.Hay un texto que lo resume por sí mismo y que es bueno releer con la finalidad de no creer en falsas concepciones y esperar supuestos hechos que no van a producirse. Romanos 8:14, señala claramente: Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.Esta frase, quiero que te quede muy en claro, es mucho más que una simple alusión para designar a los cristianos. Porque está describiendo, nada menos, que el estilo de vida que poseen aquellos que son hijos de Dios. Por eso Pablo la utiliza para alentar a vivir no de acuerdo con la carne, sino haciendo morir las obras de la carne.Por lo tanto, ser guiados por el Espíritu de Dios, supone hacer morir progresivamente los apetitos pecaminosos de nuestra naturaleza interior. Esto implica que aunque todos los cristianos sean, de alguna manera, guiados por el Espíritu Santo de Dios, hay diversos grados en la actitud de aceptar la dirección del Espíritu. Mientras más plenamente sea guiada la gente por el Espíritu, más obedecerán la voluntad de Dios y mejor se conformarán a sus estándares santos.Por eso es que ya no pueden existir dentro de las congregaciones auto denominadas como cristianas, personas que elijan y decidan vivir conforme a las antiguas leyes. Así lo puntualiza Pablo a los Gálatas en 5:18, cuando señala: Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.Entonces, la pregunta de este tiempo y de este día para ti, que hoy, "casualmente" has leído este texto, es: ¿Quien te está guiando? ¿Que guía está recibiendo tu vida? ¿Adonde te diriges conforme a la guía interior que encamina tus pasos? Si puedes responder cada una o alguna de estas preguntas, tal vez tengas claro de donde recibes esa guía. Pero si no lo tuvieras claro, entonces comienza a buscarlo hoy mismo. No queda demasiado tiempo, no te confíes.
"Disculpe, hermano; pero como podrá ver nuestra iglesia es muy humilde". Esa fue la forma en que un pastor que me había invitado a predicar un domingo, me recibió. Yo observé hacia todos lados y lo único que pude ver fue a gente vestida pobremente, pero humildad no porque aún no los había tratado para saberlo.
Y en mi vida ministerial me había encontrado con todas las esferas: gente pudiente orgullosa y gente pobre humilde, pero también gente pudiente llena de humildad y gente pobre casi orgullosa de serlo. Eso determinó mi reflexión: ¿Que cosa es la humildad de un seguidor de Cristo? No soy muy partidario de los ejemplos prácticos, ya que me parecen todos apuntados a nuestro intelecto y no a nuesrto espíritu. Estoy convencido que alguien que oye un mensaje habrá de entenderlo si el Espíritu Santo que guía a toda verdad le otorga luz para que lo haga.
Y para ello no se necesitará que se cuente ninguna historia. Sin embargo, esto de la humildad es un patrimonio creyente ciento por ciento, y porque no es suficiente con palabras contundentes que hay en la Biblia, (Si hay pocos humildes en la iglesia aún no han entendido), entonces sí amerita un ejemplo. Algo que recibí esta semana, me sirve. Por ahí lo conoces, pero lo incluyo para los que no lo han leído.Un hombre le preguntó a Dios que cosa era la humildad según su óptica y no necesariamente según la nuestra. Dios le dijo que era muy largo de explicar, que mejor lo acompañarfa a un viaje. Lo llevó ante una puerta que, cuando se abrió, dejó ver a una enorme mesa, en cuyo centro había una fuente repleta de un guiso que despedía un aroma que hacía agua la boca.Sin embargo, la gente que estaba sentada alrededor de la mesa, lucía muy delgada, pálida, desnutrida y deprimida y triste. El hombre preguntó la razón por la cual, teniendo semejante comida a su disposición, estaban tan flacos. Dios le dijo que se fijara en sus manos. Todos tenían atados a su brazo, una cuchara con un mango muy largo. Eso les posibilitaba introducirla en la fuente y tomar una cucharada de comida, pero les impedía llevársela a sus bocas. Por eso no podían comer, por eso estaban tan delgados y tristes. Esto es el infierno, le dijo Dios.Hicieron otro viaje y llegaron al cielo, ante una puerta que al abrirse, mostró una escena casi similar a la que había visto anteriormente, sólo que en este caso, aunque los que estaban sentados lucían las mismas cucharas de largo mango, ellos reían felices, estaban bien alimentados y rozagantes. "Dios; ¿Por qué estos pueden alimentarse si están en las mismas condiciones que los del infierno"?Entonces Dios le respondió: Esta es la respuesta a tu consulta. Ellos han podido comer porque descubrieron que, si dejaban de insistir en llevar esas cucharas a sus bocas y las llevaban a las bocas de los otros, podían alimentarse los unos a los otros. Cuando dejaron de pensar en sí mismos y pensaron en los demás, descubrieron el real sentido de la humildad.
Hace un par de días recibí un mail proveniente de uno de los tantos hermanos que hacen de la crítica a los actuales líderes de iglesias y ministerios casi su quehacer diario. Lo más gracioso del asunto, fue que en ese mail se criticaba con bastante acidez un trabajo hecho...¡Por mí!Claro, entiendo al hermano. Pasó por mi Web como una exhalación, ocupado en buscar puntos de censura y, lo que leyó, motivó su respuesta humorística e irónica. Él debe suponer que algunos de mis empleados escriben estas cosas y yo superviso y autorizo desde las alturas de mis estrellatos.Él ignora que en esta batalla diaria en contra de las mentalidades babilónicas incrustadas dentro de nuestras organizaciones, nosotros somos apenas una minúscula familia de tres personas abocadas a diario a construir alimento genuino que sirva para alimentar a ovejas desnutridas por el sistema eclesiástico.No me molestó en absoluto, porque sé que en su intimidad, esa gente siente casi lo mismo que yo, una especie de celo santo mezclado con una indignación creciente que ya no se muestra tan santa. La diferencia es la que siempre menciono: confrontar con los sistemas religiosos, es continuar la batalla de Jesús durante su ministerio terrenal. Criticar a personas con nombres y apellidos, es correr el riesgo de quedar de contramano con la voluntad de Dios.Porque Dios puede cambiar de la noche a la mañana a cualquiera de todos esos hombres o mujeres que hoy le roban al pueblo de Dios en el nombre de un Dios al cual no están obedeciendo. Es suficiente con que se arrepientan y pidan perdón. ¿Y que haremos, entonces? Tendremos que correr a pedirles perdón nosotros también, porque si no lo hacemos, atraeremos condenación.El otro riesgo, es no entender la tarea de un ministerio por la simple razón de no estar munidos de la gracia divina de la revelación para poder hacerlo. Me pasa con muchísima gente, a la cual miro con duda y hasta con sospecha, pero de la que jamás me atrevería a decir ni media palabra porque no termino de entender lo que hace, y por amor de Dios en mi vida debo otorgarles la oportunidad de mostrar con sus frutos si son o no son ungidos del Señor, cosa que no me compete a mí sino a Él y a ellos.Pero este episodio que sólo tiene el valor humorístico de entrar en un rico anecdotario al respecto. (Una vez me pidieron que donara un millón de euros para un ministerio europeo, diciéndome que eso era lo que Dios les había ordenado decirme, sin saber que tengo un sueldo mensual de jubilado de la Argentina que es todo mi ingreso y que nuestra Web se sostiene porque algunos hermanos, de tanto en tanto, se encargan que así sea).Esto es así: los que forman parte de la iglesia estructural que conocemos, nos minimizan, subestiman, nos desprecian y consideran que somos una mezcla de herejes con blasfemos porque decimos cosas contrarias a las que ellos están diciendo.Los que por alguna causa que no es una orden de Dios, se han salido de esas estructuras y han decidido mostrar sus lunares para derrocarlas, suponen que formamos parte de esa grey privilegiada de ungidos super-híper-macro especiales, y sin tomarse el trabajo de conocernos, nos suman a estafadores, engañadores, abusadores y hasta violadores que pululan por allí encaramados en púlpitos supuestamente cristianos.La enorme garantía de los que son y el temor insustituible de los que no son, caminan por un mismo andarivel: el Señor. Él es quien en este tiempo está conmoviendo y removiendo lo que es conmovible y removible. Y es en esa hecatombe cotidiana que estamos viendo derrumbarse estructuras que parecían muy sólidas, pero que solamente estaban sustentadas en marketing secular puesto al servicio de las iglesias y gente que sin proponérselo o sí, pretendía pelear la buena batalla en contra de los que están trabajando de verdad para la extensión del Reino de los Cielos.Dios es justo. Dios es fiel. Dios es el único que conoce los corazones de cada uno de nosotros y sabe, con toda claridad y perfección, quien es de los suyos y quien se hace pasar por uno de los suyos para obtener alguna ventaja. Es un tiempo de gente madura caminando hacia un objetivo que está mucho más allá de si el pastor tal o cual se queda con los diezmos para comprarse un Mercedes Benz o si el otro de la otra calle vive en adulterio con la hija del diácono principal. Esto, aunque sea feo y pecaminoso, está muy por debajo de lo que Dios está viendo en lo que dice ser su iglesia, hoy.Todos sabemos que el juicio empieza por casa. Y lo más grave es que muchos han interpretado que cuando la Biblia dice "su propia casa", se está refiriendo a sus templos o congregaciones. No mi hermano. Para Dios, su casa, eres tú, soy yo y todos los que decimos ser sus hijos. Tiempo de preguntarse: ¿Como está MI CASA? ¿Sirve para habitación de Dios o sólo para que moren otra clase de seres espirituales? En cada reflexión privada y personal, está la oportunidad que todos tenemos de cambiar nuestros destinos de eternidad hoy mismo, ahora mismo. Todavía hay tiempo, pero nadie sabe cuánto.
Haz la prueba de cambiar de lugar en la mesa de tu casa., en el almuerzo o la cena. O de intercambiar el que tienes con tu esposa o esposo en la cama matrimonial. O hacer un trabajo con la mano opuesta a la que normalmente usas, por ejemplo, mover el mouse de tu PC. Te costará bastante. Los hombres (genéricamente) resistimos cambiar algo que ya tenemos incorporado.Hoy no voy a escribir ningún estudio. Hoy voy a cambiar porque tengo una palabra del Señor que todavía no activé y debo compartirla, para que todos aquellos que hayan tenido la misma dirección por parte del Espíritu Santo, entiendan que no es algo de ellos, sino "de arriba".Y esa palabra es, simplemente: cambia. ¿Como que "cambia", Señor? ¿Cambio que? Silencio. Silencio de Dios es algo así como: "Ya hablé. El que tenga oídos que oiga". Más de lo mismo. Siempre se comportó así conmigo, lo amo. Me da una palabra y después arréglate. Escudriña, busca, escarba como caballo de honor, no te limites a lo superficial como simple oveja.Muy bien: vamos viendo. Hace días que no puedo escribir, ni grabar, ni escudriñar ni hacer absolutamente nada de lo que venía haciendo con perseverante y hasta prolija regularidad. ¿Estaba haciendo algo mal, entonces? No. No estaba mal lo que estaba realizando; sólo que es un tiempo de cambio. De tomar el mismo camino pero quizás a otra velocidad y con distinta óptica del objetivo final.Ganar almas fue mi primer objetivo. Eso fue lo que me enseñaron y, por sujeción y obediencia, eso fue lo que hice por años. O al menos, traté de hacerlo. ¿Era malo? No, ¿Como va a ser malo que se salve más gente? ¡No! El único detalle es que no era bíblico, ¿Entiendes?¡Pero hermano! ¡El único cambio que estoy viendo en usted es que parece haberse vuelto loco! ¿Como no vamos a ganar almas para el Señor? - Es que yo no digo que no lo hagamos, lo que quiero decir es que no es ese el mandato de Cristo para este tiempo.¿Y entonces cual es? En lo lineal y terrenal, hacer discípulos. En lo espiritual y conceptual, extender el Reino, que no es sumar y sumar personas adentro de salones o templos, sino verdaderos creyentes, hijos de Dios por adopción, peleando una dura pero buena batalla.Pero...¿Y entonces, el avivamiento que estamos esperando?No lo sé; quizás haya sido algo que deseó predicar alguien con la buena voluntad de alentar a la gente. Pero la Biblia no habla de avivamiento para este tiempo, habla de apostasía.¿Entonces quiere decir que lo que va a venir es apostasía?Yo no diría "lo que va a venir", hablaría en tiempo más presente. Y si no lo entiendes o no lo crees, comienza por casa; echa un vistazo a tu congregación, o a la de tu vecino, o a la que se te ocurra. Dime; ¿Que estás viendo en ella, comienzos de avivamiento o rastros de apostasía? No me hagas darte una respuesta a mí, encuéntrala tu mismo.El cambio que Dios anunció a mi vida por medio de una palabra profética de un hermano, fue verme en visión: arrojando cosas viejas y adquiriendo nuevas. No cometí el error de medirlo desde la pequeña óptica humana.
Si lo hubiera hecho así, hubiera empezado a regalar lo poco que tengo, esperando que desde el cielo me llegara todo nuevo. A ese error lo ha cometido demasiada gente. Cuando Dios habla, siempre lo hace desde su óptica de Rey ocupado en su Reino, no de tutor ocupado en satisfacer los caprichillos de sus hijuelos. La Palabra dice que cuando nosotros le damos prioridad al Reino, es cuando Él se ocupa de correr con todos nuestros gastos.Entonces, mi hermana y mi hermano, lo que desea mi corazón es que intensifiques tu relación personal con el Señor, que ores y ores buscando presencia y dirección, y que cuando Él te confirme esto que estás leyendo, tú mismo seas uno más en cambiar captación de almas como quien junta piedras, y comiences a extender el Reino, predicando aquella palabra antigua que muy pocos utilizan hoy desde sus púlpitos: El Reino de los Cielos se ha acercado.Y cuando alguien te pregunte adonde se encuentra ese Reino, tú deberás jugarte tu vida y tu reputación eclesiástica, y responder: ¡Yo lo represento! Amén.
El verso 8 del capítulo 5 del evangelio de Mateo, siempre llamó poderosamente mi atención. Porque, si debo aceptar y creer lo que por años nos enseñaron, ese versículo resulta contradictorio. Y eso, en el mejor de los casos. En el peor, es una falsedad. Sin embargo, ¿Cuantos saben que la Biblia no falsea absolutamente en nada? Yo lo sé, esa es mi garantía.(Mateo 5: 8)= Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios."¡Esto es figurado, hermano! ¡Nadie puede ver a Dios y resistirlo! ¡La Biblia dice que nunca nadie vio a Dios!" ¿Sabes que? La Biblia nunca dijo eso. ¿Y entonces por qué lo creímos? Por la misma razón por la que tantos hermanos fieles, hoy, se creen doctrinas de prosperidad y otros engaños similares: porque no leen sus Biblias, dejan que otros lo hagan por ellos. Así nos fue. Así les va.Hay dos textos que hablan de esto. El primero está en Juan 1 del 14 al 18: Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: este es de quien yo decía: el que viene después de mí, es antes de mí, porque era primero que yo. Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.Fíjate que está hablando de la historia inicial del evangelio, no del futuro. Y dice que a Dios nadie le vio jamás. Y la palabra usada como "vió", allí, es la palabra OHRAO, que quiere decir Fijarse, Discernir claramente, física o mentalmente, Experimentar. Y eso fue así en ese tiempo. Nadie le pudo ver. Pero no dice que nadie le verá. Esto habla de conclusión del pasado, no de palabra profética del futuro. El otro texto sobre el asunto, está en 1 Juan 4: 12-16: Nadie ha visto jamás a Dios. (Pasado). Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y testificamos que el padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. Y todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. El concepto que aquí se vierte, es perfecto. Nada es discutible y nada se debe descartar. Es absolutamente así y está bien haberlo aprendido y enseñado de ese modo. Pero, una vez más, habla del pasado, cuando dice que nadie HA VISTO a Dios.Ese término es el vocablo griego DSEAOMAI, y significa algo así como Mirar de cerca, Percibir y Visitar. Está consignando lo mismo que dice en el primer capítulo de su evangelio: que nadie, hasta ese momento, ha visto a Dios. Pero no señala en modo alguno que, en un futuro, alguien no lo haga.¿Que significa ver a Dios? De alguna manera, estar cara a cara con Él, o estar delante de Él. Eso es lo que siempre hemos pensado que era imposible; que no podríamos resistirlo y moriríamos. Pero Jesús no enseña eso, sino que si somos de limpio corazón, eso es lo que experimentaremos. Como lo hizo Moisés.El término usado en nuestro texto de Mateo, es OPTOMAI, y quiere decir: Mirar fijamente con ojos bien abiertos, como a algo asombroso. No es una observación voluntaria, mecánica, pasiva o casual. Eso es lo que se promete a los de limpio corazón. Entonces, sólo deberás tener bien en claro que cosa es un corazón limpio.Tú lo sabes, todos lo sabemos, aunque haya muchos que, llamándose cristianos, hayan optado por dejarlo de lado, desoírlo o no creerlo. Allá cada uno y sus decisiones. Los de limpio corazón tendrán esa recompensa. Y no serán necesariamente pastores, apóstoles, profetas, evangelistas, maestros o líderes en general, aunque naturalmente incluya a muchos de ellos. Serán los de limpio corazón, se encuentren donde se encuentren.
¿Cuantos de ustedes han recibido alguna clase de enseñanza respecto al tabernáculo de Moisés? Mira; si has concurrido aunque más no sea a la más pequeña de las iglesias evangélicas del planeta y allí había un buen maestro con ganas de recorrer historia, esa enseñanza ha llegado a tus manos.Medidas, formas, composiciones, cálculos asimétricos. Todo ha servido para enseñar y para captar revelación divina. Se ha dicho (Y con mucho acierto); que el tabernáculo es Cristo y que es el hombre mismo. Otros han enseñado que es la vida del cristiano en toda su dimensión. ¿Como?Han enseñado que cuando tú te conviertes y llegas a los pies del Señor enmugrentado por tus pecados, en realidad estás en el Atrio, sitio en el que podía acceder cualquier persona que buscara algo de Dios.Luego, en la medida que vas creciendo y madurando, y que vas dejando a un costado de tu camino aquellos vicios, suciedades y pecados que te oprimían, tienes acceso al Lugar Santo. Allí es donde el Espíritu Santo comienza a hablar a tu oído y a decirte: "Hijo...Esa mancha que todavía mantienes, sácala ya mismo. Si pretendes entrar con ella al Lugar Santísimo deberé matarte. Límpiala". ¿Comprendes ahora por qué la vida del creyente no es ni puede ser sencilla, o parte de una divertida agenda de fiestas y celebraciones? La de Jesús, tú y mí modelo, no lo fue.Sin embargo, el tabernáculo es nuestra vida porque es nuestra misma esencia. Dios es Espíritu y dijo que somos imagen y semejanza suya. Por lo tanto, tú y yo somos espíritus, a los cuales se les ha dado un alma, y que por algún tiempo habitaremos una caja descartable llamada Cuerpo.Cristo, el Tabernáculo, es las tres esferas con que fuera construido por Moisés: el ingreso, cuya primera puerta se llama Camino; el sector central, cuya puerta se denomina Verdad; y el sitio especial, principal donde encuentras a Dios mismo. Esa puerta recibe el nombre de Vida.¿Hermoso modelo, verdad? Sí, como todos los que usamos, sean bíblicos o no, para enriquecer nuestras predicaciones domingueras de púlpitos encfendidos y gente en silencio o en bulliciosos "amén". ¿Es este verdad? Lo es.(Hebreos 8: 4-5)= Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiéndo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés, cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.Cuando Moisés ordenó construir un tabernáculo, entonces, no lo hizo como a él se le ocurrió o de acuerdo con lo que su imaginación ágil le mostrara: lo hizo de acuerdo con el modelo que se le había mostrado en el monte donde subió a verse cara a cara con Jehová.¿Eso significa que Moisés, en el monte, entre todas las cosas que vio y oyó, pudo ver a esa tienda con todas sus medidas que luego mandó a levantar? En absoluto. Lo que Moisés vio, fue a Cristo. Pero no a ese Jesús sanguinolento como a los demonios les encanta hacernos ver, colgado en la cruz y sufriente, sino al relampagueante que se cita en Apocalipsis, única descripción de Cristo en toda la Biblia. Ese es nuestro Tabernáculo.
Mateo 5:5 dice: Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.Nosotros lo leemos, lo enseñamos a los recién convertidos, lo colocamos como letrero luminoso en el templo de la iglesia, lo inscribimos en estandartes que hacemos flamear durante la alabanza y lo citamos una y mil veces a la hora de predicar un buen mensaje sobre buena conducta. Perfecto.Ahora pregunto: ¿Alguien se tomó el trabajo, alguna vez, de ahondar un poco para saber que cosa es realmente ser manso, y que significa recibir la tierra, el planeta, el mundo total como heredad, esto es: propiedad? Lo han hecho, ciertamente, pero muy pocos.Esta es una excelente ocasión, asimismo, para preguntarnos quiénes son los mansos para Dios. Porque es indudable que no se trata de esas especies raras de imitaciones de hombres que se suelen encontrar en algunas congregaciones. A esos que debemos tratar durante mucho tiempo para lograr saber con certeza a qué género pertenecen. ¿Has visto alguno?Parecen mariposas escuálidas que desatan algunos comentarios malintencionados en los muchachos que habitan el bar de la esquina, que si bien son parranderos, incrédulos, borrachos y hasta ladrones, en este caso no están tan alejados de la verdad cuando dicen que esos hombres que van a esa iglesia son sencillamente ridículos. Lo son. Y no por imitar a Jesús, precisamente; Jesús era bien hombre en toda su dimensión.Primero: Dios creó a la raza humana con un calificativo bíblico: Varón y Hembra. Los cristianos usamos solamente una de estas dos calificaciones porque la femenina nos suena obscena. ¿Alguien se atreverá a llamar obsceno a Dios? parece que si. Los creó varón y hembra y jamás dijo Dios que hubiera un estado intermedio entre uno y otro para optar o elegir llegado el caso. Así que, lo que no parezca lo uno o lo otro, no es digno de discriminación, de marginación o de castigo, pero es algo que se escapó del orden de la creación. Dios no planificó eso, pero tiene palabra exacta y justa para eso.Estoy convencido que el cristiano varón está llamado a ser el más hombre de todos los hombres, si es que podemos medir a este género desde su masculinidad manifiesta, su integridad, su rectitud, su honestidad, su fuerza física, su hidalguía y su honor. Un hombre que evidencie a cada paso que lo es, sin ninguna clase de dudas.La hembra cristiana, por su parte, está llamada a ser la más mujer de todas las mujeres, midiéndola desde lo amoroso, romántico, paciente, comprensivo, firme y estable. Una mujer que no sólo evidencia su condición desde su belleza estética, sino también desde su interior invisible.Por lo tanto, un manso, es aquel que, sabiendo perfectamente que le sobran condiciones para caminarse por arriba de cualquier hombrecillo que lo ofenda, elige sonreír, pedir perdón aunque no sea culpable y darle una oportunidad más.Con un límite, claro está. Manso es uno que resiste la prueba de la invitación a la violencia y la reemplaza por entendimiento y pacifismo, pero una sola vez. Si a la siguiente vuelve a hacerlo y permite ser esclavizado por otro hombre, entonces ya no será manso, sino menso. Mis hermanos mexicanos saben de lo que estoy hablando. Estudié modismos suyos con el Chavo del Ocho...Si lo llevamos al idioma bíblico, mansedumbre vendría a ser ese fruto del Espíritu Santo llamado Dominio Propio. De ninguna manera debilidad o cobardía: no hay espacio para los cobardes en el Reino de Dios.Porque esa es, precisamente, la heredad que los mansos recibirán: la tierra literal y la espiritual. La literal es la que conoces y ven tus ojos naturales. La espiritual es la invisible, la que tiene que ver con una jurisdicción donde hay un solo Rey y todos los demás somos sus súbditos.No te engañes ni te confundas. Por más que hoy te pueda parecer que es posible, todos esos personajes muy alejados de cualquier tipo de mansedumbre, despóticos, mandones, abusadores de sus seguidores y llenos de soberbias y vanidades, no son los que Dios hará despositarios de sus riquezas en gloria. Está escrito. Amén.
"¡La hermana tiene muy buena voz, puede cantar hermosas alabanzas!" - "Es que todavía no es hermana, no se ha convertido totalmente" - "No interesa. Si Dios le dio el don de cantar, aprovechémoslo en su honra". - "Estás equivocado. Ella no tiene el don de cantar, tiene el talento. Pero ese talento se debe pasar por la cruz".Este diálogo se dio una vez en la que fuera nuestra última congregación. La enseñanza que dice que para los incrédulos hay talento y para los creyentes hay dones, se estuvo dando toda la vida eclesiástica en casi todas las denominaciones, y se sigue dando hoy. La pregunta, es: ¿Es así?No del todo. Si tú buscas en tu Biblia un texto, tan siquiera un solo texto que hable de talento como bien interior de una persona, no lo encontrarás. Cuando la Biblia menciona la palabra talento, siempre es en referencia a la moneda de cuenta de giregos y romanos. Muy por el contrario, textos que contenga la palabra Don o Dones, hay decenas.Según un buen diccionario, Talento quiere decir capacidad de entender, como sinónimo de inteligencia, o capacidad para desempeñar una ocupación, como sinónimo de aptitud. Se le endilga a una persona inteligente o apta para una determinada ocupación. Talento artístico, deportivo, literario, etc.Sólo un problema: el hombre nace con eso. Luego va a utilizarlo para su beneficio económico o egocéntrico o para servir a Dios. ¿Entonces? Entonces no existe tal cosa como talento. Siempre son dones de Dios. La diferencia será al servicio de quien lo ponga el propietario. Si está en el mundo incrédulo, impío y pecador, esos dones serán para honrar a Satanás. si acepta a Jesucristo como Salvador y Señor de su vida, serán para la gloria de Dios. Vaso para honra, vaso para deshonra. Por ese motivo los dones son irrevocables. Por ese motivo es que, gente que está en pecado, sigue desarrollándolos y expresándolos. Pero, hermano... A mí no me lo enseñaron así...¿Usted está seguro? No. Yo nunca estoy seguro de nada que nazca de mí mismo. Sólo estoy seguro de lo que dice Dios en su Palabra. Y en la carta a los Efesios 4:7-8, Pablo dice: Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. (¿De nosotros quienes, los creyentes o el conjunto? Todos, porque la gracia es para todos, no sólo para la iglesia) Por lo cual dice: subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. (¿Dice a los hombres de la iglesia? No. Dice a los hombres. A todos. Luego, ellos, harán lo que decidan con esos dones). ¿No es cierto que visto y aprendido así, muchas cosas toman otro sentido?
"Hermanos: debemos hacer las cosas con mucho orden y sin perturbaciones. No se olvide que dice la Biblia que Dios es un Dios de orden..."Le escuché esto a un viejo pastor de una iglesia conservadora por años. No sólo me lo creí total y absolutamente, sino que lo adopté, lo enseñé y lo censuré duramente cuando no se cumplía. Lo que nunca hice fue ir a mi Biblia a ver si realmente eso estaba escrito. No lo está. Es un paradigma más de los tantos que la iglesia evangélica cultiva y honra como si fuera Palabra genuina.¿Que cosa es un paradigma? Lo explico porque nadie tiene obligación de saberlo. Un paradigma es un ejemplo o algo ejemplar. Cada uno de los esquemas formales en que se organizan las palabras nominales y verbales para sus respectivas flexiones. Un conjunto cuyos elementos pueden aparecer alternativamente en algún contexto especificado.Sí, ya lo sé; has entendido poco o nada. Mejor te doy un gracioso ejemplo práctico que alguna vez escuché.En una jaula hay cuatro monos. Un cuidador introduce en ella un manojo de plátanos o bananas. Los cuatro monos se lanzan a una a devorarlas. Pero cuando comienzan a hacerlo, otro cuidador con una manguera de agua a alta presión les arroja un chorro que los desparrama y los deja doloridos y asustados. No vuelven a acercarse a las bananas. Temen volver a ser mojados y golpeados.Se sacan dos monos y se los reemplaza por otros dos que ignoran lo sucedido. Estos últimos van derecho adonde están los plátanos y comienzan a comerlos. Los otros dos, antiguos en la jaula, se lanzan encima de estos últimos y los golpean. Tienen miedo que si comen las bananas, les vuelvan a arrojar el chorro de agua y ellos también sean golpeados.Sacan de la jaula los dos últimos monos que vivieron la experiencia del chorro de agua y los reemplazan por dos nuevos que ignoran todo. Estos acuden directamente a comerse los plátanos, pero los otros dos se lanzan encima de ellos y los golpean. Si ellos pudieran hablar y alguien les preguntara por qué hacen eso, responderían que no lo saben, pero que así como a ellos los golpearon por comer plátanos, ellos deben hacerlo con los otros. Esto es un paradigma. Algo que se hace, que todo el mundo cree que es correcto y nadie sabe causa ni efecto. Hay miles en cada congregación.Es muy cierto que Dios es ordenado para hacer sus cosas, pero eso no tiene absolutamente nada que ver con rudimentos calcados a pura rutina que por años han sido tomados como parte del evangelio del Señor y nadie discute. Por ejemplo, el orden de culto.Hace muchos años, iglesias conservadoras: Preludio musical-Oración de un hermano-Lectura bíblica de otro hermano-Tres himnos congregacionales-Sermón con una introducción, tres puntos y una conclusión-Un himno congregacional-Oración de otro hermano-Postludio musical.A esto, si quieres, modifícalo en la música y la esencia bullanguera de iglesias más ruidosas y por mensajes más vociferados, gente cayéndose al piso y duración indefinida, pero conservando un orden cronológico de todos modos. No está malo ni bueno; es lo que aprendimos, es lo que hacemos. Esto se llama religión, arca vacía sin Presencia Divina; suma de paradigmas.¿Y la libertad que el Espíritu Santo necesita para manifestarse? ¿Y esa iglesia abierta y llena de libertad de la que Pablo les habla a los Corintios? ¿Y los lineamientos que los apóstoles reciben de Dios? ¿Y las estrategias que los profetas deben enseñar? ¿Y las revelaciones de la Palabra que los maestros encuentran en la noche? Ausente porque uno de los cinco ministerios no está de acuerdo porque no puede controlarlo y es el que está al frente de todo. Tambien ausente de la Biblia. No hay una letra que diga que un ministerio es superior a los otros cuatro.¿Que estás adorando en este tiempo? ¿A Dios o a la adoración por sí misma? ¿Que estás predicando? ¿Lo que dice la Palabra de Dios o lo que dicen las ordenanzas de tu denominación? Reforma no es teclado por órgano y batería por piano. Reforma es retorno a la idea que Dios tiene de su iglesia y no a la que los hombres les conviene que tenga. Y puede que no tenga demasiado orden, pero algo es seguro: estaremos cumpliendo una orden de Dios.
Me crié en el clásico ambiente católico romano de este sector del planeta. Misas para casamientos, bautismos, muertes y alguna que otra fiesta pueblerina. Pero recibí la catequesis ineludible de la religión en muchos países todavía oficial: ¿Te portas mal? Dios te castigará.Después conocí a Jesucristo, le entregué mi vida y comencé a concurrir a una iglesia evangélica. (Siempre decimos "cristiana", como si inevitablemente fueran sinónimos implícitos y puedo garantizarte que no siempre lo son). Allí me re-enseñaron que Dios no castiga porque Dios es amor.¿Sabes que? Hoy entiendo que no es ni lo uno ni lo otro. Ni el viejo malhumorado con la paleta cazamoscas esperando que te equivoques en algo para gritar "¡Ahh! ¡Te pillé! ¡¡Ahora verás!!" y darte con la paleta por la cabeza, ni el otro viejecito casi tonto que mira para otro lado cuando tú robas, matas, adulteras, fornicas, te emborrachas o predicas mentiras convenientes.Dios es amor, pero también es justo de toda justicia. Y la justicia de Dios va a conllevar, necesariamente, no me gusta decir castigo, pero sí disciplina. Y en la Biblia hay muchas pruebas de ello. Te comparto una como muestra.Pedro niega a Jesús tres veces, ¿Verdad? A esto lo puedes leer en cualquiera de los cuatro evangelios. Con distintos matices, pero la misma historia. Luego canta el gallito, él se pone a llorar y se da cuenta que trae sentencia sobre sí porque recuerda que su Señor ha dicho que quien lo niegue a Él ante los hombres, será negado por el Padre en los cielos.Y esto es lo que sucede. En Marcos 16: 5-7 está la historia; sucede tres días después de la cucifixión. Dice: Y cuando entraron al sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto por una larga ropa blanca; y se espantaron. Mas él les dijo: No os asustéis; buscais a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron. Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.Mil veces has leído esto, estoy seguro. Y ninguna de ellas has percibido un pequeño detalle: que el ángel le dice a las mujeres que fueron a buscar el cuerpo de Jesús al sepulcro que vayan y le digan "a sus discípulos, y a Pedro" que Él ha resucitado. ¿Por qué Pedro está al margen de la categoría de discípulo? Porque fue separado de ella cuando lo negó. Pecado-justicia-disciplina.¿Termina allí esta dolorosa historia? No, porque Dios, -reitero- es un Dios de amor.Cuenta Juan en el último capítulo de su evangelio que Jesús se les apareció resucitado a sus discípulos junto al mar de Tiberias (21:1), pescó abundantemente para ellos y, desde el verso 15 en adelante, se encarga de restaurar a Pedro formulándole tres veces la misma pregunta: ¿Me amas? Pedro no tiene ni dea de la necesidad de pasar por eso y casi se entristece, pero cuando Jesús decreta que él apaciente sus ovejas, decreta la devolución de la calidad de discípulo al apóstol. Tres "Te amo" por tres "No lo conozco". Restauración individual y global.Y así quedará por siempre.Entonces, ¿Dios castiga? Si a la disciplina quieres llamarla castigo, hazlo. A mí no me gusta el término. Lo que sí sé es que en Dios hay justicia. Y la justicia implica que cuando tú pecas, tu pagas. Si luego hay arrepentimiento verdadero, habrá perdón cierto. Esa es la base de nuestro evangelio. Si hay cristianos que no lo hacen, allá ellos. Tal vez estén cayendo sin saberlo en el mismo pecado de Pedro. ¿Tendrán restauración? Sí, pero sólo si se arrepienten. ¿Los dejará su soberbia hacerlo? Esa es otra historia.
Cuando buscaba algo para ilustrar este artículo, me encontré que todo lo relativo a la Pascua, está representado en el famoso huevo. Y no estoy aquí para hacerle publicidad al diablo. Allá cada uno si lo quiere hacer, pero no yo desde que sé lo que el huevo significa. Entonces elegí esta flor, que se llama "La Flor de Pascua", también conocida como "Flor de Navidad" y que, por lo menos, tiene un significado no tan oscuro como el del huevo. No digo que esté limpia, pero por lo menos es algo que se siembra, nace, crece y dar color y aroma. El hombre aún no puede fabricar flores de verdad, apenas de plástico...Desde mis tiempos de periodista gráfico, siempre tuve un altísimo respeto por mis lectores. Escribiera sobre el tema que escribiera, siempre lo hice con el mayor conocimiento, sin repetir conceptos como si los lectores fueran infradotados y, esencialmente, procurando no confundir, no engañar, no falsear verdades buscando beneficios mezquinos.Por eso es que, cuando conocí a Cristo y le entregué mi vida, paulatinamente, no pude seguir en el periodismo secular. No quiero ni me gusta globalizar ni generalizar porque se cometen injusticias, pero mayoritariamente, los periodistas hoy son empleados de empresarios con intereses muy precisos y hasta mercenarios de la mentira y el engaño, sutilmente denominado como: Operaciones de Prensa. Con ello siembran falsos conceptos y hasta deciden futuros de países. Y no siempre promisorios, claro.Y es por ese respeto al lector, que ahora conservo con mucho mayor aprecio, porque cada lector de este blog es, principalmente, un hermano en el Señor, que no voy a escribir absolutamente nada más respecto a la festividad de la Semana Santa y el Domingo de Pascua. Se lo dejo a las páginas autotituladas cristianas que mantienen rutinas tradicionales y se mantienen fieles a historietas emotivas, que de bíblicas tienen poco y nada.Sostengo en pie, para estos días, exactamente lo mismo que me has oído o leído para las navidades o el año nuevo: la reunión familiar, la posiblidad de reunirse con parientes o amigos que celebran vaya uno a saber qué cosa, y cimentar mayor lazo afectivo y, si se puede, se nos abre la puerta y existe alguna predisposición, dejar alguna enseñanza clara y despojada de costumbres católicas o evangélicas. Dios no figura en el registro de miembros de ninguna de estas religiones.Son tiempos muy singulares los que estamos viviendo, como para perder el tiempo en discusiones que no nos llevarán jamás a ningun lugar útil. Si comer carne, si no comerla, si resucita el sábado a la mañana o a la medianoche, si las flores, si...Basta. Dios está muy ocupado en consolidar su reino y nos necesita a todos, absolutamente a todos los que decidamos ser obedientes para realizarlo. Es el paso previo a su Segunda Venida. No te va a mandar al infierno porque te comas un huevo de chocolate, una rosca de crema o estés presente cuando alguien de tu entorno haga alguna de esas morisquetas tradicionales. Pero te va a demandar que tengas bien en claro que todo lo que en estas horas el mundo conmemora, para nosotros es de condición diaria. ¿O sólo recuerdas que Jesús fue a la cruz en esta época?¿Como te saludo? ¿Quizás como se lo hace en la mayoría de Web cristianas? ¿Te sonará genuino un "¡Felices Pascuas! de mi boca o mis letras, conociéndome como me conoces? Porque, repito, no eres sólo mi lector. Eres mi hermano en Cristo y además mi amigo. Por eso, y tal como lo hago en cada correo, hoy, también: Te saludo y bendigo en el Señor Jesucristo. NESTOR.-
Una de las consultas más frecuentes suelen comenzar así: "Hermano... (O pastor, aunque saben que no lo soy)...sé que usted es ungido y que el Señor le revela cosas permanentemente. ¿Podría enseñarme a oír la voz de Dios? Porque yo oigo voces, pero no quiero equivocarme, y..."Perfecto. Está buena la intención primaria de no equivocarnos y permitir que Satanás o nuestra propia carne nos guíen, haciéndonos creer que es la voz de Dios. Lo que no está tan bueno, es el acto de pedirme a mí que les enseñe a lograrlo.Siempre me imaginé, (Aunque más no sea para darme algo de humor a mí mismo) que algunos suponen que yo voy a responderle que sí, que deben orar en ayunas, antes de tomar el desayuno; luego ponerse cabeza abajo apoyados contra una pared, y que cuando las plantas de los pies comiencen a calentarse, o a enfriarse, es el momento en que el Espíritu Santo ha llegado y... ¡Huau! ¿De verdad alguien puede suponer que existan metodologías así?Es simple, hermano. No hay métodos, garantías ni seguridades al respecto. Eres tú y tu comunión íntima con el Señor.Cuando el bebé está todavía an la panza de su madre, lo primero que va a aprender, (Aunque luego no podamos recordarlo) es a conocer la voz de su madre. Por eso la ciencia obstétrica moderna sugiere a las embarazadas que le hablen a sus hijitos aunque ellos aú no estén fuera de su bolsa embriónica.Luego, cuando ese niño es recién nacido y todavía no puede distinguir figuras y ve todo borroso, si tiene hambre, le duele algo o sencillamente sufre el natural estrés de haber salido de la seguridad del vientre y se pone a llorar, "mágicamente" se tranquilizará cuando su madre le hable. sin que nadie se lo enseñe ha aprendido a reconocer la voz de quien lo engendrara por encima de todas las voces ambientes.¿Sabes que? Tú has sido engendrado por el Santo Espíritu de Dios. Has confesado, aceptado, creído, asumido y proclamado que eres nacido de nuevo y del Espíritu Santo, ¿No es asÍ? ¿Y supones que tienes necesidad de preguntarme a mí como tienes que hacer para reconocer y oír la voz de tu Padre, que es quien te ha engendrado y dado a luz?