¿Cuantos de ustedes han recibido alguna clase de enseñanza respecto al tabernáculo de Moisés? Mira; si has concurrido aunque más no sea a la más pequeña de las iglesias evangélicas del planeta y allí había un buen maestro con ganas de recorrer historia, esa enseñanza ha llegado a tus manos.Medidas, formas, composiciones, cálculos asimétricos. Todo ha servido para enseñar y para captar revelación divina. Se ha dicho (Y con mucho acierto); que el tabernáculo es Cristo y que es el hombre mismo. Otros han enseñado que es la vida del cristiano en toda su dimensión. ¿Como?
Han enseñado que cuando tú te conviertes y llegas a los pies del Señor enmugrentado por tus pecados, en realidad estás en el Atrio, sitio en el que podía acceder cualquier persona que buscara algo de Dios.
Luego, en la medida que vas creciendo y madurando, y que vas dejando a un costado de tu camino aquellos vicios, suciedades y pecados que te oprimían, tienes acceso al Lugar Santo. Allí es donde el Espíritu Santo comienza a hablar a tu oído y a decirte: "Hijo...Esa mancha que todavía mantienes, sácala ya mismo. Si pretendes entrar con ella al Lugar Santísimo deberé matarte. Límpiala". ¿Comprendes ahora por qué la vida del creyente no es ni puede ser sencilla, o parte de una divertida agenda de fiestas y celebraciones? La de Jesús, tú y mí modelo, no lo fue.
Sin embargo, el tabernáculo es nuestra vida porque es nuestra misma esencia. Dios es Espíritu y dijo que somos imagen y semejanza suya. Por lo tanto, tú y yo somos espíritus, a los cuales se les ha dado un alma, y que por algún tiempo habitaremos una caja descartable llamada Cuerpo.
Cristo, el Tabernáculo, es las tres esferas con que fuera construido por Moisés: el ingreso, cuya primera puerta se llama Camino; el sector central, cuya puerta se denomina Verdad; y el sitio especial, principal donde encuentras a Dios mismo. Esa puerta recibe el nombre de Vida.
¿Hermoso modelo, verdad? Sí, como todos los que usamos, sean bíblicos o no, para enriquecer nuestras predicaciones domingueras de púlpitos encfendidos y gente en silencio o en bulliciosos "amén". ¿Es este verdad? Lo es.
(Hebreos 8: 4-5)= Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiéndo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés, cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.
Cuando Moisés ordenó construir un tabernáculo, entonces, no lo hizo como a él se le ocurrió o de acuerdo con lo que su imaginación ágil le mostrara: lo hizo de acuerdo con el modelo que se le había mostrado en el monte donde subió a verse cara a cara con Jehová.
¿Eso significa que Moisés, en el monte, entre todas las cosas que vio y oyó, pudo ver a esa tienda con todas sus medidas que luego mandó a levantar? En absoluto. Lo que Moisés vio, fue a Cristo. Pero no a ese Jesús sanguinolento como a los demonios les encanta hacernos ver, colgado en la cruz y sufriente, sino al relampagueante que se cita en Apocalipsis, única descripción de Cristo en toda la Biblia. Ese es nuestro Tabernáculo.
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