Si
alguna iniquidad hay en tus manos, pero la apartas de ti, y no consientes que more en tu casa la injusticia, entonces levantarás tu rostro limpio de mancha,
serás fuerte y nada temerás. (Job 11:14-15).
Todo
temor puede ser relacionado con una mancha de pecado o iniquidad secreta existente en el corazón del hombre.
Él tiene el poder en su mano de hacerlo a un lado. Dejando las riquezas de la gracia de Dios, su.... paciencia y gran misericordia, él continúa en su camino malvado,
permitiendo que en su propia vida entre
aquello que condena en las vidas de los demás,
y así convirtiéndose esto en la regla de su
vida.
Él
busca ser la excepción del favor de Dios para
escapar de su ira y tribulación. Pero
Dios no hace distinción de personas, Juzga a todos por igual, prometiendo
gloria, honor y paz a todos
aquellos que hacen a un lado la maldad.
Y
después él levantará su cara sin mancha. Él estará firme y no temerá,
pues sólo dónde el pecado cae a la puerta el hombre teme. ¿Qué
significa esto? Que cuando la sociedad acude a profesionales de la medicina
física o psíquica para eliminar sus miedos, en realidad lo que está haciendo es
ingerir un analgésico que aliviará momentáneamente su molestia, porque lo de
fondo que es la indudable existencia de pecado sin resolver, aún no habrá sido
extirpado.
Miedos diversos, trastornos de pánico, fobias,
todos síntomas horribles y distintos de un mismo y legendario mal: pecado sin
resolver, pecado sin confesar, pecado sin pasar por la cruz. A poco de acudir a
Cristo y aceptar que Él es el único y posible Salvador y Redentor por medio de
la cruz, ese pecado recibirá perdón, purificación y redención. Entonces todos
los miedos del hombre desaparecerán. ¿Verdad que suena fantástico? Sí, ¿Sabes
por qué? Porque nuestro Dios ES fantástico.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario