En
Argentina, hoy, y principalmente en la ciudad donde resido, el índice delictivo
es muy alto y alarmante. El miedo ha invadido las vidas de las personas y, sólo
con la confianza en el Señor, se puede conseguir una calidad de vida
medianamente normal.
Un
suceso ocurrido con Mateo, el hijo de un familiar cercano, que tiene apenas
seis años de edad, es elocuente. Mateo va a un colegio y hace unos días se
enteraron que falleció la mamá de uno de sus compañeritos. Imagínate, mamá de
un niño de seis años, una mujer muy joven. Muerte natural, por enfermedad, pero
muerte al fin.
Mateo
volvió ese día del colegio muy impactado y preocupado. Le preguntó a su mamá
dónde estaba ahora la madre de su amiguito. La madre trató de explicarle como
pudo que la madre de su amigo estaba con Dios en un lugar maravilloso llamado
cielo. Al rato, Mateo hablando del tema, le contó a su abuelo que la mamá de su
amiguito estaba con Dios en el cielo, y que era un lugar muy hermoso,
especialmente porque no había robos ni asaltos… (!!!) Seis años…
Esa
es la generación que está llegando detrás de nosotros. ¿Qué clase de confianza
les estamos dejando? Yo recuerdo que en desesperación, David clamó: Señor,
oye mi voz; Estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica (Salmo 130:2).
Esto me suena al ruego de un hombre moribundo. Es obvio que David no estaba
haciendo “oraciones solo con el pensamiento”. Él estaba con el rostro en tierra,
quebrantado, contrito, rogando a Dios desde lo más profundo de su corazón.
David
sabía que su alma necesitaba ser libertada y se volvió sólo a Dios para
encontrar esa liberación. Él concluyó: “Estoy
en una condición tan desesperada que sólo el Señor puede ayudarme ahora. No
puedo depender de consejeros, amigos, o familia. Mi única esperanza está en la
oración. ¡Así que voy a clamar día y noche hasta que Dios escuche mi súplica!
Creo
que esta es la única salida viable para problemas sociales como los que vive mi
país. Y no digo que la propietaria de la oración sea la iglesia, pero sí es mí
deber decir que es la que mejor la conoce. Mi pregunta, entonces, es: ¿Está
presente la iglesia cuando una nación la necesita en lo espiritual, o sólo se
acerca cuando se habla de prebendas o subsidios?
Hermanos,
necesitamos despertar a nuestra condición. Hemos caído en un hoyo oscuro, lleno
de actitudes impías, y esta condición no desaparecerá por sí sola. Si no
actuamos, empeorará hasta que finalmente alguno terminará bamboleando en su fe
por causa de sus miedos. ¡Despierta
ahora a la voz del Espíritu Santo! Hay pecado en tu ciudad, en tu provincia, en
tu nación. Tienen que confrontarlo, o permanecerán en el fondo del pozo oscuro
para siempre.
Así
que, ¿A quién estás llevando tus penas? ¿Te estás desahogando con tu mejor
amigo? Si es así, ¿Estás simplemente criticando a políticos o funcionarios? No
soy político, no me interesa la política partidista ni puedo dar clases de cómo
hacerla. Pero tomar algo que tiene raíces netamente espirituales y descenderlo
a la pelea barata por acceder a un cargo o una función pública me parece, por
lo menos, de una entidad más que mediocre. Y no creo que Jesús haya ido a la
cruz para fundamentar las bases de un pueblo mediocre.

3 comentarios:
Estoy en la misma sintonia, no es posible tomar una actitud pasiva ante el incremento de delincuencia, meditaba hace unos dias, en dos salmos que hablaban de "dardos y saetas", el salmo 91 que dice tu nos libraras de los "dardos" del enemigo y el salmo 127 que dice que ser como saetas en manos del valiente.
Creo igual que la delincuencia no se va terminar por si sola, el enemigo no puede entrar en lo natural a menos que haya cuerpos que sean utilizados por el, creo que esos son "dardos" que el eneigo utiliza y en esta epoca como nunca esta utilizando personas como dardos que envia a las familias a la sociedad de una forma muy certera y para nada improvisada que es como vemos actuar a la delincuencia organizada; en la misma frecuencia pero del otro lado, hacen falta "saetas, flechas" que combatan vs los dardos del enemigo, tambien el Señor necesita saetas y flechas en su mano, para ser lanzadas y combatir las fuerzas del mal encarnadas en las personas que cometen crimen y delincuencia y a la vez ser flechas en las manos del Señor para inyectar paz, esperanza, en el nombre de Jesús
Buenos días!
Pues...que decir! la verdad esta clase de situaciones no tocan a mi vida porque el mal no se acerca a mi...mas bien, paso por temerario...arriesgado..pero es que de veras disfruto en jactarme cuando Dios me dice que con El, nada me pasara...ni que aun ha sido hecha el arma que podría atentar contra mi...como podría andar entonces? como he de comportarme? si dudo de ello, el ladrón y el delincuente lo vera en mi sentir...y yo prefiero ser mas bien el terror del mal...no se pero, una cosa es vivir en el mundo con Dios, o sin El...
Don Nestor, lo quiero mucho!
En mi país COLOMBIA también se atraviesa por esta serie de dificultades, nuestra sociedad , en su mayoría ha puesto la mirada en los hombres, de ahí que creen que la paz de mi país la conseguirán con las mesas de diálogos, cuando ni siquiera en esas mesas ponen a nuestro Padre celestial en primer lugar.
Es necesario, comparto su observación, en volver los ojos a Dios y orar por las naciones.
Dios lo bendiga
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