Durante
este último mes, gente de los distintos países participantes de la Copa del
Mundo de Fútbol disputada en Brasil, sufrió y gozó con sus alternativas. Los
que ayer rieron, hoy lloraron. Los que ayer esperaron, hoy rieron. Así es la
conducta emocional humana. Así también son miles de hermanos que, por espacio
de este mes, abandonaron casi todas las cosas de Dios para dedicarse a las de
la pelota, al balón de fútbol. Sin embargo, déjame decirte que hay un verdadero
gozo que está por encima de todos estos gozos pasajeros y efímeros.
Nosotros
que conocemos la justificación de Cristo, no podemos vivir como aquellos que no
tienen esperanza. Hemos sido bendecidos tanto con el amor de Dios, como también
el temor de Dios. Y su deseo para con nosotros en los tiempos oscuros y más
terribles es obtener su gozo y alegría. Aun cuando vemos juicio cayendo
alrededor nuestro, debemos cantar y regocijarnos con júbilo – no porque el
juicio ha llegado, sino que lo hacemos aun cuando hay juicio.
Isaías
51:11 comienza con la palabra Ciertamente, que significa “a la luz de lo que acabo de decir.”
¿Qué es lo que Dios ha dicho aquí? Él le ha recordado a su pueblo, [Yo]
el que transformó en camino las profundidades del mar para que pasaran los
redimidos (Isaías 51:10), que significa, “Yo todavía soy el Señor, el de tiempos antiguos, el que hace milagros.
Y mi brazo sigue siendo fuerte para librarte.” Así que, ¿qué es lo que Dios
quiere que su pueblo conozca a la luz de esta verdad? Él lo dice todo en un
verso, Isaías 51:11: Ciertamente volverán los redimidos de Jehová; volverán
a Sion cantando.
En otras palabras: “Voy a
tener un pueblo que vuelve a mí con confianza, fe y certeza. Ellos quitan sus ojos
de las condiciones que los rodean. Y ellos reciben de vuelta su canción
alegre.” Y gozo perpetuo habrá sobre sus
cabezas. El gozo que el pueblo de Dios experimenta no será sólo por un domingo
en la mañana, o una semana o un mes. Durará a través de los años, a través de
los tiempos difíciles, aún hasta el final.
Tendrán
gozo y alegría. Dios miró a través de los tiempos y dijo: “Voy a tener un pueblo que obtendrá alegría,
que la tomará y la poseerá. La agarrarán, y será de ellos.” Y huirán el dolor y el gemido. Esto
no significa que todo nuestro sufrimiento terminará. Significa que nuestra confianza
en el Señor nos pone por encima de cada dolor y prueba. Tales cosas no podrán
robarnos de nuestra alegría y felicidad en Cristo.

1 comentario:
Gloria a Dios por ello!!!...Amen!!!
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