4/01/2014

Permanecer

               Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la Gloria del Señor, somos transformados de Gloria en Gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor (2 Corintios 3:18).
               ¡Nos convertimos en lo que observamos! El foco de nuestra atención esparce su influencia durante toda nuestra vida. Lo que contemplamos con nuestros ojos espirituales, nos obsesiona - ¡se apodera! Pablo eligió ser obsesionado con Cristo. El Salvador llegó a ser objeto exclusivo de sus pensamientos, de su predicación, de su doctrina.
               Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado (1 Corintios 2:2). Él mantuvo sus ojos en la cabeza del cuerpo y no en los problemas del mismo. El deseo de Dios para nosotros es que nos vistamos con la presencia de Cristo.
               ¿Quieres tú victoria sobre el pecado y ser librado de todo el poder del enemigo? Entonces ora diligentemente por una manifestación de la presencia de Cristo. Si  lo haces en serio, los amorosos ojos de Cristo te derretirán y te llevarán a un lugar de quebrantamiento y contrición. Esa misma presencia tierna del Señor llegará a ser el corazón y la vida de tu propia alma. Tú no querrás salir de Su presencia. Tú te recostarás sobre Su brazo y todo temor desaparecerá, y será reemplazado por un descanso y una paz perfecta.
               Revestido del glorioso poder de Su presencia, tú puedes enfrentar al pecado y a Satanás. La Palabra de Dios promete, El vencedor será vestido de vestiduras blancas, y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles (Apocalipsis 3:5).
               La iglesia va en los últimos días como una mujer vestida del sol… (Apocalipsis 12:1). ¡Este es Cristo, nuestro vestido blanco! Nos hemos vestido de Cristo y estamos permaneciendo en Su presencia por encima de todo principado y potestades. En realidad esto no es complicado.
               De hecho, podemos resumirlo en cuatro palabras: ¡PERMANECE CERCA DE JESUS! Vive en su presencia y por fe toma asiento junto a Él en los lugares celestiales. Contémplalo mientras Él permanece a la diestra del Padre para beneficio tuyo y nada te podrá ser un estorbo. Tú estarás por encima de todo y así como Esteban, podrás contemplarlo en el cielo .


 






No hay comentarios.: