3/14/2014

Clamor

               Alguien que está leyendo esto, necesita que Jesús lo toque. Cuando el Señor ministró aquí en la tierra, él sanaba y restauraba a los afligidos con simplemente tocarlos. Cuando Jesús tocó a la suegra de Pedro, “la fiebre la dejó”. Él tocó el féretro de un joven muerto y éste volvió a la vida.
               Jesús tocó los ojos de los ciegos y ellos pudieron ver. Él tocó el oído de un sordo, y éste pudo oír. Padres trajeron a sus hijos a Jesús “para que los tocara”. Su suave toque cambió todo. Multitudes trajeron a sus enfermos y Jesús se dio tiempo para extender su mano, tocarlos, sanarlos.
               Si tú en verdad conoces al Señor íntimamente, tú has conocido y has sentido el toque de la mano de Jesús. En momentos de soledad, en tiempos de desánimo, en tiempos de confusión, en tiempos tan dolorosos e inciertos, tú has clamado desde lo profundo de tu alma: “Señor Jesús, necesito tu toque. Necesito sentir tu presencia. Ven Jesús y toca mi alma sedienta.”
               Algunos necesitan el toque de Jesús sobre sus mentes. Satanás ha venido junto con sus malvados principados para molestar y sobrecargar la mente con pensamientos que son infernales – pensamientos de incredulidad, pensamientos que no nos hacen como Cristo, pensamientos de temor, pensamientos de baja estima, pensamientos de que estamos desagradando a Dios.
               Los creyentes honestos les dirán que ellos han experimentado estos ataques a sus mentes. Satanás está determinado a destruir nuestra fe y dependencia del Señor. En las Escrituras, el toque de Jesús vino en respuesta a un clamor. No hay evidencia de que él alguna vez rechazó un lamento. Y él no le dará la espalda al tuyo sino que responderá misericordiosamente a tu necesidad.
               En Mateo 8 nosotros leemos sobre un leproso el cual vino a él diciendo, Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió su mano y lo tocó diciendo, Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció. Encuentra un lugar a solas con Jesús hoy día y dile lo que el leproso le dijo: “Señor, tú puedes. Límpiame.”
               Luego quédate a la expectativa que aquél que no hace acepción de personas te tocará y te sanará en mente, cuerpo, alma y espíritu. El brazo del Señor está extendido hacia ti pero él espera por aquél clamor de necesidad, ese clamor por ayuda que también es un clamor de expectativa.
               Y los egipcios nos maltrataron y nos afligieron, y pusieron sobre nosotros dura servidumbre. Y clamamos a Jehová el Dios de nuestros padres; y Jehová oyó nuestra voz, y vio nuestra aflicción, nuestro trabajo y nuestra opresión; y Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, y con señales y milagros; y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y miel (Deuteronomio 26:6-9).



 



2 comentarios:

Unknown dijo...

Así estube por mucho tiempo hoy soy Libre para la Gloria de Dios Bendiciones paz en Cristo

libertad en la palabra dijo...

Señor a Ti levanto mi clamor, en ti confio, se tu nuestra ayuda vs los ataques del enemigo

Gracias a Dios! Hoy encuentro tregua y alivio al leer estas lineas, despues de una serie de ataques de pensamientos "piojosos" de duda, de opresion...

Quiero compartir, que SI, la paz llega, despues de momentos de turbacion

Gracias, Dios