3/18/2014

Cuidado


               Es indudable que cuando lees el Salmo 13 entiendes que hay palabras de ánimo que siempre vienen bien.  David escribió las palabras contenidas en este Salmo. Él preguntó, “¿Hasta cuándo Jehová me olvidarás? ¿Será por siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? ¿Por cuánto tiempo resguardaré diariamente pena en mi corazón? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?”
               Las palabras de David parecieran indicar que se sintió abandonado por Dios al sufrimiento y a despertar cada día con una nube negra sobre su cabeza. Por un tiempo David habló con desesperación, “Dios, ¿tendré para siempre este sentimiento de aislamiento? ¿Cuándo serán contestadas mis oraciones?” Cuando los problemas nos asaltan, aunque conocemos el amor del Señor – cuando nuestra liberación parece distante y sin esperanza – nos hundimos por el estrés generado por estos conflictos.
                Ahora mismo alguien que está leyendo estas palabras. se está derrumbando por la terrible presión generada por una situación que parece no tener solución. Dicha persona está al borde de la desesperación total esperando una calma momentánea que le dé alivio temporal a su prueba. En medio de su propia tribulación, David preguntó, “¿Hasta cuándo continuaré defendiendo a mi alma?”
                Él había ideado un plan tras otro, tratando de encontrar una salida a su problema – pero todos sus planes, todos sus arreglos habían fracasado. Ahora él ya no tenía más ideas, ni ninguna solución que funcionara. Él había llegado al final de todo. Cuán desconcertante es empezar a ver un rayo de esperanza, un poco de luz, y que de pronto la desesperanza regrese. Ten en mente que todo esto le sucedió a un hombre devoto, alguien que quería agradar al corazón de Dios.
               David era un hombre que testificó tener gran confianza en el Señor. Pero, al igual que nosotros, David atravesó tiempos duros, como lo describe en este Salmo. ¿Cómo se levantó David de este pozo de desesperación? “Más yo en tu misericordia he confiado…Cantaré a Jehová.” Deja que comparta contigo razones para seguir confiando en Dios mientras atraviesas tus problemas: No importa cuán fuertes sean las tormentas, nuestro precioso Señor todavía seguirá alimentando a las aves del cielo, vistiendo a los lirios del campo, y supliendo a todo un océano lleno de peces de sus necesidades diarias.
                “Vuestro Padre celestial las alimenta…” Ningún ave cae al suelo sin que el ojo del Padre esté sobre ella. ¿Qué clase de Padre alimentaría a todas las criaturas de la tierra y descuidaría a sus hijos? Jesús nos exhortó a “no afanarnos” por las necesidades y problemas diarios, “porque él cuida de nosotros.” Verdaderamente el Señor te ama, y él no dará oídos sordos a tus clamores. Agárrate de sus promesas. Sigue adelante en fe. Espera en él pacientemente. Él nunca te fallará.


 


1 comentario:

M.E.R.Q. dijo...

GLORIA A DIOS!!!....GRACIAS PADRE!!!....como siempre Dios llega en el momento preciso, con la palabra precisa...te alabo Padre, en el nombre de Jesucristo te doy Gloria y Honor a TI!!!!...un abrazo queridos hermano/as, paz en Cristo...solo en EL la hay...