Te imaginarás que una parte importante de este trabajo
que el Señor puso en mis manos, es el estudio. Estudiar la palabra bajo la guía
y unción del Espíritu Santo es la tarea más apasionante e impactante que he
realizado en mi vida. Lo comparo, -para que se entienda-, con viajar a lugares
desconocidos y meterse en zonas aún menos conocidas. Todo lo que veas te
sorprenderá, todo lo que oigas te conmoverá y todo lo que sientas te
desestructurará. Así que mi vida cotidiana se reduce a trabajar confeccionando y
grabando los estudios de audio, que previamente habrá que escribir porque la
memoria ya no es la misma de los veinte años, cuando no estoy haciendo eso,
estudiar lo que el Espíritu ponga en mi corazón, y luego consultar si es algo
para compartir con ustedes o simplemente una palabra personal, como con
cualquier creyente sin trabajo ministerial y, cuando no hago ninguna de estas
dos cosas, ocio. ¿Ocio? ¡Hermano! ¡Un hijo de Dios no puede estar ocioso! ¿Ah,
no? ¿Y cómo va a disfrutar de esa vida abundante prometida si no puede
disfrutar de una hora sin hacer otra cosa que disfrutar de esta vida? De todos
modos, no te preocupes. Hay cosas que en cierta altura ministerial, ya no te
son permitidas. Y el ocio común y habitual de las personas, no entra en la vida
de los hijos del Señor en la misma medida. Mis momentos de ocio suelo
utilizarlos compartiendo en familia audios, lecturas o videos de otros hombres
o mujeres de Dios. Personalmente me quedo con las dos primeras, porque no me
interesa demasiado ver a alguien que no dice nada y entretiene a la gente con
morisquetas. Pero como hay siervos que solamente tienen videos, allá vamos. Y
en la mayoría de ellos, (Suelo ver conferencias en determinados lugares con la
participación de varios ministros “famosos” y otros de menor predicamento) he
podido presenciar un hecho muy singular. Cuando el DVD comienza a mostrarme a
la gente asistente al lugar de la conferencia, puedo anticipar si lo que oiré
será bueno o más de lo clásico y tradicional. ¿Cómo lo sé? ¿Acaso es alto
discernimiento? ¿Quizás desciende un ángel, o mejor un arcángel, o los dos, y
me lo comunican? No. Nada de eso. ¡Qué más quisiera! Sencillamente observo la
cantidad de personas que hay en el salón o templo. Si está repleto, el que va a
predicar es un “famoso” y lo más probable es que solamente disfrute del ocio de
no hacer nada durante el lapso que dura su mensaje. Si está semi vacío o con grandes
claros en plateas y gradas, entonces pongo mucha atención porque el que va a
predicar es un desconocido que muy probablemente me sacuda con un par de
revelaciones de esas que te dejan estupefacto. No quiero decir por qué sucede
esto que te cuento, pero será bueno que en lo que te compete, lo examines
seriamente. ¿Te atrae más el prestigio de un nombre que has visto en videos,
libros y la televisión cristiana o alguien que te traiga una palabra puesta por el Espíritu Santo que
verdaderamente cambie tu vida? Esto también es Reino.

5 comentarios:
Creo que una vez mas acierta en lo descrito en este capitulo a mi tambien me paso por un tiempo. Los que creiamos grandes hombres de Dios eran los mensajes mas superficiales que oíamos, con algunas pocas excepciones.
Nestor me hace recordar una anécdota, que viví hace muchos años:
En mis primeros años de creyente, estaba en un instituto bíblico, y al haber un evento importante, muchos pastores de todas partes estaban presentes.
Entonces,los "simples alumnos" no comíamos con los pastores ( que ciertamente tampoco comían lo mismo... ).
Uno de ellos, si, quiso estar con nosotros, y los demás pastores no le daban mucha importancia, era de India, un hombre pequeñito, sencillo, y siempre sonriente.
Estuvimos hablando (tampoco hablaba mucho, sobretodo escuchaba) y había algo que me impactaba tremendamente en el (que ahora si sé lo que era...).
Los últimos días de "conferencia", le dejaron predicar, y todos quedaron atónitos, por el poder de Dios que se manifestaba cuando el hablaba, aunque el mensaje, y el mensajero, fueran muy sencillos.
Lástima que fuera tarde, y ya quedaban pocos días para dejarle hablar, el colmo fue cuando se enteraron (no por el), que los miembros de su congregación, sumaba varias veces mas miembros que todos los pastores presentes.
Ya se había ido, y había dicho lo que tenía que decir. Sin mas.
Olvidé:
Linda vista del Kotel, aunque allí nadie predica :-)
Si a alguien le gusta:
http://shalom-mission.com.ar/kotel.htm
Me preguntooo...y es...Rema? es Reino y es..Rema? aplicaria aqui Don Nestor?
Antoine, gracias por tu anecdota y el link...
Publicar un comentario