3/04/2012

¿Casualidades?


En el salmo 27, David le  ruega a Dios a través de una oración urgente. Implora en el verso 7: Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; ten misericordia de mí, y respóndeme. Su oración está enfocada en un deseo, una ambición, algo que lo ha está consumiendo: Una cosa he demandado a Jehová (Salmos 27:4). David testifica: “Tengo una oración, Señor, una petición. Es mi única meta, la más importante de mi vida, es aquello que deseo. Y lo buscaré con todo mí ser. Este único objetivo me consume”.¿De qué se trataba esta “cosa” que David deseaba más que nada, aquel objetivo en el cual había fijado su corazón para alcanzarlo? Él nos lo dice: Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová y para inquirir en su templo (Salmos 27:4). No te equivoques: David no era un hombre aislado, que se escondía del mundo exterior. Él no era un ermitaño, buscando ocultarse en algún desierto desolado. No, David era un apasionado hombre de acción. Él era un gran guerrero y multitudes coreaban sus victorias en la batalla. Él también era un apasionado de la oración y de la devoción, con un corazón que gemía por Dios ¡Y el Señor había bendecido a David concediéndole tantos deseos de su corazón! De hecho, David había probado todo lo que un hombre pudiera desear en su vida. Conoció las riquezas y la gloria, el poder y la autoridad. Contaba con el respeto, la alabanza y la adulación de los hombres. Dios le había dado Jerusalén como capital de su reino y estaba rodeado de hombres devotos, todos dispuestos a morir por él. Más que nada, David era un adorador. Él un hombre de alabanza, que daba gracias a Dios por todas sus bendiciones. Él mismo lo testifica, diciendo: El Señor derramó bendiciones delante de mí. David, de hecho estaba dando a entender: “Hay una forma de vivir que ahora busco, un lugar establecido en el Señor que anhela mi alma. Deseo tener una intimidad ininterrumpida con mi Dios”. Esto es lo que David quiso decir cuando oró: Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová y para inquirir en su templo (Salmos 27:4). En estos días, una dolencia no conocida del mandatario de Bolivia Evo Morales, lo suma al paraguayo Lugo, el venezolano Chávez, el brasileño Lula da Silva y la argentina Cristina Fernández como representantes del poder con problemas serios de salud. ¿Cuál es el significado de esto? Hipótesis, hay muchas. Cada uno da la que coincide con sus posiciones políticas o ideológicas. Castigo de Dios, plan norteamericano, castigo a la izquierda, conspiración de la derecha. Yo no lo sé, pero lo que sí sé, es que las casualidades no existen. Por las dudas, repasemos una vez más lo leído. Es David. David era un rey que, llegado el momento, expresó lo que el Salmo 27:4 rescata. ¿No será tiempo que las naciones lo imiten?

2 comentarios:

Ariel dijo...

   No, cierto es que no harán como David, porque Jehova claramente dijo que Él endurecería el corazón de Faraón, y así diez veces. No se da cuenta (Faraón) muere toda su heredad, los primogénitos, o sea desaparecen. Se está cumpliendo. Faraón ya pasó por la experiencia de no ver el ladrón en la noche.

   Dios quiere mostrar su gloria. Esto no quita el arrepentimiento, pues algunos egipcios se fueron al desierto (proceso hacia el Cristo) con los hebreos.

cesar dijo...

La ausencia de Dios en el ministerio de la autoridad, es detrimento en los juicios...y un juicio equivoco que induce conciencias inocentes, necesariamente no trae cosas buenas para la salud...