1/20/2010

Impartiendo Fundamentos

Antes, el que venía a la iglesia, (Y lo digo así porque es la costumbre, aunque en realidad debería decir "el que venía al templo"), sólo venía si estaba enfermo, se le había muerto algún pariente o si pensaba casarse.
Ahora no; convengamos en que ahora es bastante popular ir a la iglesia. A todo el mundo le gusta ir a la iglesia. Eso, al menos, mientras no se toma noción del significado de las palabras: madurez, alimento, espiritualidad, política religiosa.
Muchos dicen que estamos arribando a los tiempos del pacto. Un tiempo apostólico en el que los ministerios realmente ungidos llegan para implantar en ti concretos fundamentos. La mayor parte de los hombres que están en esa labor, no son conocidos. Quiero decir que no forman parte de la tradicional "élite" cristiana evangélica.
Son hombres que vienen de lugares desconocidos, marginados y, en muchos casos, de escaso nivel social y cultural. Por eso no resulta incoherente que salgan muchos se Sudamérica, si es que consideramos el concepto que el mundo tiene de nuestro continente.
Y que en muchos casos no le faltan razones. en mi país la oposición denuncia al gobierno por corrupción, el gobierno denuncia a la oposición por el mismo tema, son cuestionados por corrupción los jueces y la prensa. Como no podría ser de otro modo, la iglesia estructural tampoco goza de prestigio en lo concerniente a la honestidad y pureza de acciones.
Lo que intento decir es que, esos hombres puestos a modernos apóstoles sin fama ni mando, aparecen en un mundo considerado como el Tercero. Los mejores predicadores y los mejores autores de libros cristianos, ya no pertenecen al gran gigante del norte. Son distintas operaciones.
Y quiero que recuerdes que, los ministerios que ellos están plantando, son los ministerios que predican por impartición. Impartición es una palabra que tiene la habilidad, en sí misma, de no regresar vacía.
Porque es un trozo de la mente de Dios. Es casi un mensaje de Dios. Un mensaje que te penetra. Que tú lo escuchas y, aunque no lo entiendas, se mantiene vivo y activo dentro tuyo. Y cuando te llega la oportunidad de decidir algo, el mensaje que oíste se activa y te juzga.
Es un mensaje que te hace crecer al instante y que te hace sentir que no estás perdiendo el tiempo. Creo que tú ya sabes de lo que hablo. Dios ha enseñado un principio, que es el principio del poder de uno.
Es muy sencillo: por un hombre entró el pecado a todo el mundo, y también por un hombre, se solucionó el problema. Si miras a tu alrededor, sea el sitio que sea, así sea muy religioso, ves corrupción. Si miras al hombre que solucionó todo, recibes fundamentos sólidos impartidos por SUS ministerios genuinos.

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