Jesús llama al Espíritu Santo,
"el Consolador". Una cosa
es conocer al Espíritu Santo como nuestro consolador y otra, es saber cómo él
nos consuela. Al comprender el cómo podremos distinguir el consuelo que
proviene de la carne de aquél que procede del Espíritu. Considera al hermano
que es vencido por la soledad. El ora por el consuelo del Espíritu Santo y
espera que el consuelo venga en forma de una sensación.
De hecho, se lo imagina como una
especie de aliento repentino del cielo, como un sedante espiritual a su alma. Este
sentimiento de paz en realidad puede llegar a él, pero a la mañana siguiente ya
no está. Como resultado de ello, empieza a creer que el Espíritu Santo rechazó
su petición. ¡No, nunca! El Espíritu Santo no nos consuela manipulando nuestros
sentimientos. Su forma de consolar es infinitamente diferente y se describe claramente
en las Escrituras.
No importa cuál sea el problema,
prueba o necesidad, su ministerio como El Consolador se logra manifestando la
verdad: Cuando él [el Espíritu Santo] venga, él os guiará a toda verdad
(Juan 16:13). El hecho es que nuestro consuelo emana con base en lo que
sabemos y no en lo que sentimos. ¡Sólo la verdad prevalece sobre los
sentimientos! Y el ministerio de consuelo del Espíritu Santo comienza con esta
verdad fundamental: Dios no está enojado contigo. Él te ama.
La esperanza no nos defrauda, porque el amor
de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos
fue dado (Romanos 5:5). Aquí, el significado griego es incluso más
fuerte que el sugerido en la traducción, pues señala que el amor de Dios es "derramado a borbotones" en nuestros
corazones a través del Espíritu Santo.
Una carga insoportable puede ser
causada por miedo, vergüenza, tristeza, aflicciones, tentaciones, o desaliento.
Sin embargo, no importa cuál sea la causa, el consuelo es necesario. De
repente, tú escuchas una voz que hace eco en cada rincón de tu alma, es la voz
del Espíritu Santo declarándote, "Nada
puede separarnos del amor de Dios."
Esta verdad -una vez que tú has creído- rápidamente se convierte en un torrente
de agua viva que derriba todo obstáculo. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a
quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará
todo lo que yo os he dicho (Juan 14:26).

2 comentarios:
Gracias Señor hoy es todo lo que necesito saber y recordarme. Que nada me separara de ti. Amén y amén. Saludos y gracias hermano Nestór por ser ese vaso útil que se deja usar para bendición de muchos. Dios lo remunere grandemente.
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