5/21/2015

Milagros

               Tú podrías estar en medio de un milagro en este preciso momento y simplemente, no darte cuenta. Quizás, ahora mismo estés esperando un milagro. Te encuentras desanimado porque las cosas no parecen cambiar en absoluto. No ves ninguna evidencia de la obra sobrenatural de Dios a favor tuyo.
               Considera lo que dice David en el Salmo 18: En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos. La tierra fue conmovida y tembló; se conmovieron los cimientos de los montes…Humo subió de su nariz, y de su boca fuego consumidor…inclinó los cielos, y descendió…Tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz…Envió sus saetas…Lanzó relámpagos (Salmos 18:6-9, 13-14).
               Tú debes darte cuenta de que ninguna de estas cosas sucedieron literalmente. Todo se trataba de algo que David vio con sus ojos espirituales. Eso es fe. Es cuando tú crees que Dios ha oído tu clamor, que Él no ha tardado, ni tampoco ha ignorado tu petición. Por el contrario, Él comenzó calladamente su milagro cuando tú apenas oraste. Aún ahora Él está haciendo una obra sobrenatural a favor tuyo.
               Eso es verdaderamente creer en milagros, en su maravillosa obra progresiva en nuestras vidas. David entendió la verdad fundamental detrás de todo esto: Me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí (Salmos 18:19). David declaró: “Yo sé por qué Dios está haciendo tanto por mí. Es porque Él se deleita en mí”. De verdad, yo creo en los milagros instantáneos.
               Dios sigue obrando maravillas gloriosas e instantáneas en el mundo de hoy. Pero en estos pasajes del Evangelio (Mateo 16:9-11, Marcos 8:19-21), mientras Jesús les recuerda a los discípulos la milagrosa alimentación de los 5,000 y de los 4,000, Él les pide a ellos y a nosotros tomar nota de sus milagros continuos y de su importancia para nuestras vidas en el día de hoy. No importan lo que digan ocurrentes doctrinas de hombres; Dios sigue siendo Dios y su poder no sólo es indiscutible, sino también inamovible.






No hay comentarios.: