3/14/2015

Altura

               Cuando Adán pecó, él trató de esconderse de Dios. Cuando Pedro negó a Cristo, él tenía temor de encararlo nuevamente. Cuando Jonás rehusó predicar en Nínive, su temor lo impulsó hacia el océano, para huir de la presencia del Señor.
               Algo peor que el fracaso es el temor que viene junto con él. Adán, Jonás y Pedro se alejaron de Dios no porque habían perdido su amor por él, sino porque tenían temor de que él estuviera demasiado enojado con ellos como para comprenderlos. El acusador espera como un buitre a que tú falles de alguna manera.
               Entonces él usa cada mentira del infierno para hacer que tú desistas, para convencerte que Dios es muy santo, o que tú eres muy pecador como para poder ir a él. También el acusador te puede hacer pensar que no eres lo suficientemente perfecto o que nunca podrás superar tu falla.
               Tomó cuarenta años quitarle el temor a Moisés y hacerlo apto para ser usado en el propósito de Dios. Si Moisés o Jacob o David se hubiesen resignado a haber fallado, tal vez nunca más hubiésemos escuchado de ellos. Pero Moisés se levantó y continuó, llegando a ser uno de los héroes más grandes de Dios.
                Jacob confrontó sus pecados, se reunió con el hermano al que había engañado, y alcanzó nuevas alturas de victoria. David corrió a la casa de Dios, encontró perdón y paz, y retornó a su mejor etapa. Jonás volvió sobre sus pasos, hizo lo que se había rehusado a hacer, y llevó a toda una ciudad al arrepentimiento.
               Pedro se levantó de las cenizas de su negación para liderar una iglesia al Pentecostés. Todos, irremediablemente, hemos vivido en algún momento de nuestras vidas esa horrible sensación que produce el fracaso. De eso, quiero entender, no se escapará nadie. Lo que sí interesa de verdad, es cómo vas a reaccionar ante el fracaso.
                Recuerda que no es importante la profundidad del hoyo en el que te caes, sino la altura a la que vas a elevarte luego de salir de él. En el fondo de cada pozo de fracaso, hay un resorte que espera que tu caigas sobre él para impulsarte hacia arriba con más fuerza de la que traías al caer. Sólo debes creer que puedes salir, y saldrás; porque según el hombre piensa, el hombre es.









 



1 comentario:

libertad en la palabra dijo...

A veces las cosas no parecen ser lo que quisiéramos y cuando la carne o el enemigo hacen mas notorio el momento de fracaso llega a verse uno en un hoyo, hoy re leo este blog con la esperanza de ser pronto uno mas de los que dicen, si se puede salir y volver sobre sus pasos y seguir adelante con una lección puesta con fuego en el corazón para salir mas humilde y a la vez mas fuerte

Dios los bendiga