11/22/2014

Ejército

               Los santos del Antiguo Testamento conocieron a Dios de una manera que los santos del Nuevo Testamento conocieron muy poco. ¡Ellos lo conocieron como Jehová de los ejércitos! Más de doscientas veces en el Antiguo Testamento – desde Samuel hasta Malaquías – se refieren a Dios de esta manera.
               Leemos que Y David iba adelantando y creciendo, y Jehová de los ejércitos era con él. Encontramos repetidamente este majestuoso título en los Salmos: ¡Jehová de los ejércitos está con nosotros! ¡Nuestro refugio es el Dios de Jacob! (46:7). -- Jehová, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú? Poderoso eres, Jehová, y tu fidelidad te rodea” (89:8). -- Jehová, Dios de los ejércitos, oye mi oración” (84:8). --  ¡Es Jehová de los ejércitos! ¡Él es el Rey de gloria! (24:10).
               La palabra Hebrea para “ejércitos” es tsbaah. Significa “una armada lista y posesionada para la batalla.” Soldados, caballos, y carros listos para ir a guerrear en un momento dado; un ejército agrupado y congregado, esperando instrucciones. En una ocasión, el ejército Asirio vino contra el Rey Ezequías y Judea.
                Este rey no se inmutó cuando se vio rodeado por un ejército feroz y le dijo al pueblo de Dios, Esforzaos y animaos; no temáis ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que con él. Con él está el brazo de carne, pero con nosotros está Jehová, nuestro Dios, para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza… (2 Crónicas 32:7-8).
               Los santos del Antiguo Testamento descansaron en la visión que tenían de un Dios grandioso cuyo ejército todopoderoso, invisible, estaba agrupado y listo para protegerlos. David con alarde dijo, Los carros de Dios son veinte mil, y más millares de ángeles. El Señor entre ellos… (Salmo 68:17). De acuerdo con el salmista, ellos están listos para nosotros: Jehová es tu guardador (121:5).
                No nos protegemos de lo malvado por medio de nuestro propio poder; no batallamos con Satanás en nuestra propia fuerza. El Señor de los ejércitos debe de guardarnos. Escuche lo que dice la Biblia: Envió desde lo alto y me tomó, me sacó de las muchas aguas. Me libró de mi poderoso enemigo…pues eran más fuertes que yo (Salmo 18:16-17).
               En Judas, se nos promete, A aquel que es poderoso para guardaros sin caída y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría (Judas 24).


 






1 comentario:

Alejandro Lobo dijo...

Hebreos 11
27 Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.

28 Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos.

29 Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados.

30 Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días.

31 Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz.

32 ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas;

33 que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones,

34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.