1/21/2014

Cercanía

En Hechos 3, encontramos a Pedro y a Juan yendo al templo a adorar. Afuera, en la puerta del templo, se encontraba sentado un mendigo, cojo de nacimiento. Este hombre nunca había caminado ni un paso en su vida. Cuando él vio a Pedro y a Juan, les pidió una limosna. Pedro le respondió, No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy (Hechos 3:6). Pedro oró por el pordiosero, diciendo, En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda (3:6). ¡En ese mismo instante, el hombre fue sanado! Lleno de felicidad, comenzó a correr en el templo, saltando y dando voces, “¡Jesús me sanó!” 
Todos en el templo se maravillaron al ver esto porque reconocieron al hombre que había sido cojo. Pedro y Juan vieron que el pueblo concurría a ellos y comenzaron a predicar a Cristo. Miles se salvaron. Pero mientras Pedro y Juan predicaban, los gobernantes de la sinagoga vinieron sobre ellos resentidos (Hechos 4:1-2). Estos hombres importantes y poderosos les preguntaron a los discípulos, ¿Con qué potestad o en qué nombre habéis hecho vosotros esto? (4:7). Pedro estaba lleno del Espíritu Santo. Él respondió a los gobernantes, Su nombre es Jesucristo de Nazaret, al que vosotros crucificasteis hace tres semanas. Dios lo levantó de los muertos. Y ahora Él es el poder que sanó a este hombre. Nadie puede ser salvo por otro nombre. Vosotros estaréis perdidos si no invocáis el nombre de Cristo  (4:10-12). 
Los gobernadores se quedaron estupefactos. Las Escrituras dicen que Se admiraban [de ellos]; y les reconocían que habían estado con Jesús (4:13). La frase les reconocían viene de una palabra raíz que significa “conocido por una señal distintiva.” ¿Cuál era esta señal que distinguía a Pedro y a Juan? Era la presencia de Jesús. Ellos tenían la semejanza y Espíritu de Cristo mismo. Aquellos que pasan tiempo con Jesús, no pueden cansarse de Él. Sus corazones continuamente claman para conocer mejor al Amo, para acercarse más a Él, para crecer en el conocimiento de sus caminos. Pablo declara, A cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo (Efesios 4:7; también ver Romanos 12:3). 
¿Cuál es ésta medida de la cual habla Pablo? Significa una cantidad limitada. En otras palabras, todos hemos recibido cierta cantidad del conocimiento salvador de Cristo. Algunos creyentes, ésta medida inicial es todo lo que desean. Quieren tener sólo lo suficiente de Jesús para escapar del juicio, para sentirse perdonados, para mantener una buena reputación, para soportar una hora de iglesia todos los domingos. Tales personas están en un “modo de mantenimiento”. Y le dan a Jesús sólo lo más mínimo. 
Pablo deseaba lo siguiente para cada creyente: Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas, a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos…hasta que todos lleguemos…al conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Así ya no seremos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que…emplean con astucia las artimañas del error; sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo (Efesios 4:11-15). 
Pablo estaba diciendo, “Dios ha dado estos dones espirituales para que vosotros seáis llenados con el Espíritu de Cristo. Esto es crucial, porque engañadores vendrán para robaros vuestra fe. Si vosotros estáis arraigados en Cristo y madurando en Él, ninguna doctrina engañadora os hará extraviar. Pero la única manera de crecer en tal madurez, es querer más de Jesús.”











4 comentarios:

cesar dijo...

Apoyado en los testimonios de tantos santos...de tantos escritores cristianos...y una vez analizada mi filosofía, la cual determina la interpretación de las cosas a mi alrededor, liberado de tantos eslabones en mi mente, queriendo eliminar tantas fortalezas y estructuras...yo a veces deseo también estar al lado de Cristo...a veces sueño como tendido en un hermoso campo de flores, exhalando mi espíritu al éter...para vivir muriendo en las manos de mi Salvador...

habrá un momento donde lo invisible será revelado a mis ojos...porque mucho he vivido amando cosas invisibles...ciertas hasta cierto punto, pero no totalmente cercanas a mi ser...
Dios mio, yo deseo tu cercanía a mi vida...no me hagas deambular tonto y sin sentido si ves que en mis intentos no atino al camino correcto...eres tu lo único que me queda Señor...deseo la muerte de mis fortalezas tanto como la muerte definitiva de mi cansada mente...deseo tanto que seas tu quien me de esa paz tan necesitada, tan anhelada...

Necesito de ti, hoy, Señor...
dulce música de piano en mis oídos...dulce caricia que necesita mi corazón...no soy ahora un hombre, soy un Espíritu que anhela re habitar en una carcasa nueva y atendida por tu mano...

Lulu, esperamos tu regreso...ven pronto aquí...Señor, te pedimos por su salud, por su vida...tráela pronto con nosotros Jesús...

Bendiciones...su Audio ha conmovido todo en mi don Nestor...gracias por ser mi mejor amigo...

libertad en la palabra dijo...

Yo quiero mas de Ti y habitar en tu presencia...

Recorde este viejo canto, con este blog

Dios los bendiga

Un saludo!

libertad en la palabra dijo...

Yo quiero mas de Ti y habitar en tu presencia...

Recorde este viejo canto, con este blog

Dios los bendiga

Un saludo!

cesar dijo...

Hoy te amo mas! y hoy quiero mas de ti!