A lo largo y ancho de
toda la Biblia nos encontramos con personas y personajes que reciben
revelaciones divinas. De inmediato, la duda nos corroe el interior y nos
preguntamos: ¿Fue eso solamente para aquellos tiempos? ¿No hay posibilidades,
hoy, que gente como tú o como yo podamos recibirlas?
La respuesta es una sola y
está escrita: el Espíritu Santo nos guía a toda verdad, y el cómo lo haga y con
la utilización de qué herramienta, es un asunto suyo que nosotros debemos confiar
y esperar.
Isaías –por ejemplo- tuvo una
revelación del gran deleite que Dios tiene para con nosotros. Él profetizó Ahora,
así dice Jehová, Creador tuyo, Jacob, y Formador tuyo, Israel: No temas, porque
yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré
contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás
ni la llama arderá en ti (Isaías 43:1-2).
Isaías no estaba hablando
literalmente de una inundación o un fuego. Él estaba hablando de lo que les
acontece a las personas espiritual y mentalmente. Israel estaba en la
cautividad en aquellos tiempos. Su inundación eran los sufrimientos; sus fuegos
eran las tentaciones; sus ríos eran sus pruebas. Estos eran todos los atentados
de Satanás para destruir y abrumar al pueblo de Dios.
Las palabras de Isaías
eran un mensaje de pura misericordia para Israel. Las personas estaban en la
cautividad debido a sus propias estupideces y necedades. Pero Dios les envió un
profeta con el corazón partido quien les dijo, “Dios quiere que les diga que ustedes le pertenecen a Él.”
Ahora
mismo, puede ser que tú te encuentres en tu propio río turbulento. Puede que te
sientas abrumado por las aflicciones o tentaciones que te amenazan con
consumirte. Tú deberás de entender por medio de estos ejemplos bíblicos que el
Señor no siempre calma las aguas. Él no siempre impide que vengan los ríos ni
apaga los fuegos.
Pero Él promete esto: “Yo
caminaré contigo a través de todo. Esta aflicción o esta circunstancia no te destruirán.
No te consumirá. Así que, sigue caminando. Saldrás al otro lado conmigo a tu
lado.”
¿Comprendes ahora para qué son las revelaciones divinas? Exacto.
Para tu crecimiento y maduración, nunca para tu lucimiento y espectáculo. Eso,
dentro de lo que es el Evangelio de Jesucristo. Si tú prefieres adherir a otros
evangelios menos costosos y supuestamente más promocionales, allá tú; en el
final del camino la verdad será la que emita su juicio inapelable.
PD: Hace momentos hemos superado los tres millones de visitantes a nuestra Web. Simplemente gracias por estar allí, por orar, por interceder, por confiar, por creer, por aceptar y, especialmente, por poner por obra lo aprendido.
PD: Hace momentos hemos superado los tres millones de visitantes a nuestra Web. Simplemente gracias por estar allí, por orar, por interceder, por confiar, por creer, por aceptar y, especialmente, por poner por obra lo aprendido.

8 comentarios:
Felicidades!!!!! Que grande es nuestro Señor!!!! Adelante siempre!!!.Y claro que El camina con cada uno de nosotros, sino moririamos irremediablemente. Dios lo bendiga grandemente hermano Nestor!!!!. Cristina.
Dios santo. Felicitaciones! Es un día para celebrar...para la victoria de Cristo. Porque esta mañana, siento el amor y acompañamiento de Dios. Porque siento de a poco su sanidad...don Néstor, un abrazo, lo quiero mucho. Felicitaciones!
Dios santo.. no me abandones..
Gracias por tu luz
Gracia solamente gracia y la obediencia de un hombre que le creyo a dios puede llegar a esto. que es el principio de lo extraordinario que dios tiene para su pueblo..... un abrazo don nestor bendiciones
Pero Él promete esto: “Yo caminaré contigo a través de todo. Esta aflicción o esta circunstancia no te destruirán. No te consumirá. Así que, sigue caminando. Saldrás al otro lado conmigo a tu lado.”
Gracias Padre...
Gracias por el alimento espiritual que recibo.Bendiciones Hermano Nestor.
Me gusta visitar tiempo de victoria Nestor Martinez. Por que se que es la verdad que predica.
Me gusta visitar tiempo de victoria Nestor Martinez. Por que se que es la verdad que predica.
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