El hombre vio venir a
su hijo menor con el rostro muy compungido y se alarmó. Y experimentó un agudo
dolor en su corazón cuando el joven le confesó, “Papá, ni una vez he sentido que te he complacido. Nunca me sentí
merecedor de tu amor. Siento que te he defraudado toda mi vida. Tú debes de
estar realmente decepcionado de mí.”
El hombre sintió que nunca una palabra
podría haberle dolido más que esa. Se preguntó qué habría hecho para hacer que
su hijo se sintiera de esa manera. Luego, con un dolor profundo en su corazón,
abrazó a mi joven el cual tenía los ojos llenos de lágrimas.
Pensó, “Cuán equivocado está. Yo siempre le he mostrado
mi amor a este mi niño. Se lo he dicho con palabras y se lo he demostrado una y
otra vez. Todos mis otros hijos se sienten seguros en mi amor. ¿Cómo puede este
hijo tener esta idea falsa por tanto tiempo y cargar con tanta miseria y culpa innecesaria?”
Entonces el hombre le dijo a su hijo menor: “Tú siempre has sido especial para mí. Es más, has sido la niña de mis
ojos. Cuando pienso en ti, todo mi ser se ilumina. Es verdad que has hecho
cosas necias a veces, pero también las han hecho tus otros hermanos. Y estás
perdonado. Tú te arrepentiste y yo nunca pensé que tú eras menos. Tú eres sólo
una alegría para mí. Toda tu vida me ha traído felicidad. Has sido un deleite
para mi corazón.”
Y así ocurre con muchos cristianos en su relación con
nuestro Padre celestial. El diablo ha convencido a esos creyentes que lo único
que han hecho es decepcionar a Dios y que nunca podrán complacerlo. Así que ellos
simplemente no aceptan el amor de Dios.
En lugar de eso, ellos viven como si
Dios estuviera siempre derramando su ira sobre ellos. Cuán horrible manera de
vivir. Y cuán dolido está Dios cuando ve a sus hijos vivir de esa manera.
Hermano
o hermana mía, desde el día que tú naciste, tú has sido muy especial para tu
Padre celestial. Lo único que falta es que tú lo entiendas, lo aceptes y lo
creas. Allí será cuando el enemigo dejará de atormentar tu mente y podrás servir
al Reino con excelencia y victoria.

5 comentarios:
Cuanto amor, cuanta misericordia cuanta gracia derramada!!!!
Padre, en el nombre de Jesucristo de Nazareth y por la sabiduría del Espíritu Santo me levanto en gratitud y alabanza a TU nombre por tanto amor y gracia derramada en favor nuestro....gracias por permitirnos vivir como verdaderos hijos....gracias por habernos dado todo para que caminemos como hijos, como herederos del Reino...gracias por permitirnos adorarte al ser hijos.....gracias por trasmitir cada día de diferentes formas y conforme nuestra necesidad la palabra que nos recuerda permanentemente QUE SOMOS!!...SOMOS HIJOS DE DIOS!!..nada mas, y nada menos.....te alabo, gracias.....
Un abrazo mis amados hermano/as, paz.
Amen este es un buen tema tantas veces mal entendido.
Amen este es un buen tema tantas veces mal entendido.
Gracias Padre mio, Gracias!
Pensaba que no me amabas.. cuan errados mis pensamientos.
Paz este domingo para todos!
Gracias Don Nestor,
un abrazo cordial, su reflexiones han serenado mi estado actual
muchas gracias a todos.
Hermoso...hermoso...divinamente hermoso, si Señor!
Publicar un comentario