4/17/2013

Perseverar


Muchos han leído y aprendido que el que no persevera hasta el final no obtiene victoria, pero se preguntan en lo íntimo: ¿Perseverar en qué? Y allí saltan las diferencias doctrinales denominacionales o de credo. Cada sector ve esa perseverancia para esa victoria de un modo distinto o con diferentes matices. ¿Cuál es la verdad?  
Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar (Lucas 14:28-30).
Cristo sabía que muchos de sus seguidores no tenían lo que se requería para acabar. Él sabía que tirarían la toalla y no terminarían la carrera. Creo que ésta es la posición más trágica posible para un creyente, haber empezado deseando asirse plenamente de Cristo, crecer hasta ser un discípulo maduro y venir a ser más como Jesús, para luego apartarse. Tal persona es una que puso el cimiento y no pudo terminar porque no calculó primeramente los gastos. ¡Qué gozo es poder conocer a aquéllos que están de hecho terminando la carrera! Estos creyentes están creciendo en sabiduría y conocimiento de Cristo. Cambian a diario, a cada momento.
 Pablo les dice, con ánimo: nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor (2 Corintios 3:18). 
Estos creyentes no buscan el cielo, ¡sino a Cristo en su Gloria! Yo sé que muchos de los que están leyendo este mensaje en particular, están en el proceso de darse un tiempo o dar un paso atrás. Pareciera ser un pequeño paso, pero producirá un descenso súbito lejos de su amor. Si esto es verdad para ti, date cuenta de que el Espíritu Santo te está llamando a regresar por completo, de vuelta al arrepentimiento, a la negación personal y a la rendición. Y en este punto, el tiempo es un gran factor. 
Si tú en algún momento quisiste  agarrarte de Cristo, hazlo ahora; y llega hasta el final. Eso es perseverar y vencer. Todo lo demás, de ninguna manera lo descalifico ni lo anulo. En su gran mayoría, muy probablemente suma; pero no es el epicentro. Ese epicentro, tú bien lo sabes, es Cristo. De nada sirve ser un excelente cristiano si no has podido acceder a Cristo.




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