2/10/2013

Plenitud


Cuando llega la conversión y salvación a la vida de una persona, de inmediato se tiene una especie de conciencia de eternidad. Sin embargo, la ley natural de la vida nos dice que algunos han sido salvos por un número de años, otros, tal vez un año, y algunos sólo unos meses o unas pocas semanas. Nadie sabe en qué momento el Señor llega a la vida de alguien; lo importante, claro está, es que llegue. ¡Ser salvos del pecado es maravilloso! Las cosas viejas se desvanecen – y todas las cosas se vuelven nuevas. ¡Yo particularmente, estoy feliz de que tú seas salvo! Pero para poder ser un buen soldado al servicio de nuestro Señor Jesucristo, no es suficiente el ser salvos. Hay mucho más para ti. ¡Tú necesitas ser bautizado con el Espíritu Santo! En los tiempos de Pablo, algunos creyentes no sabían que había un Espíritu Santo. Les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo (Hechos 19:2) Estas personas fueron salvas, pero está claro de que no habían sido llenados ni bautizados con el Espíritu Santo. Yo creo en que somos salvos a través del poder y ministerio del Espíritu Santo. ¡Pero las escrituras nos dicen que en adición a esto, hay también un bautismo, un llenar, y una posesión que el Espíritu Santo hace en nosotros! Jesús mismo no envió a sus discípulos y seguidores al mundo, hasta que ellos fueron bautizados con el Espíritu Santo. Ciertamente, sus discípulos tenían corazones puros. Tenían fe para sanar enfermos, para echar fuera demonios. Tenían la Palabra del Señor y ya habían estado predicando y ganando convertidos. Ellos fueron testigos de su resurrección. ¿Qué más podría haber? ¡Ellos estaban dispuestos a morir por Jesús! ¿No era suficiente su amor por él para ser enviados al mundo a hacer su trabajo? Es más que claro: ¡Nada de eso era suficiente! Claramente, había más. Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra (Hechos 1:8) ¿Tú realmente quieres al Espíritu Santo? ¿Quieres que caiga sobre ti y te bautice con fuego? Tú tienes que estar convencido que esto es para ti. Tú debes llegar al lugar donde tú sabes que no eres nada, que no tienes nada y que no puedes hacer nada sin el poder y la guía del Espíritu Santo. ¡Tú debes de saber que él está todavía bautizando, todavía cayendo sobre los creyentes – poseyendo sus cuerpos! Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare (Hechos 2:38-39) ¡Cada hora de cada día, multitudes en todo el mundo están siendo bautizados con el Espíritu Santo! Ellos han leído ésta promesa en la Biblia o la han escuchado en una prédica. ¡Y ellos han clamado, apoderándose de la promesa, y han sido bautizados! Este bautismo es especialmente para aquellos que están viviendo en los últimos días. Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne…En aquellos días derramaré de mi Espíritu (Hechos 2:17-18). Él está disponible para todo el que lo pida: ¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lucas 11:13). Dios quiere que tú vivas y camines en el Espíritu. Tú no debes correr buscando a algún otro que pueda satisfacer las necesidades de alguna persona. Tú eres llamado a hablar la Palabra de Dios mientras el Espíritu se mueve en ti, y a poner manos sobre los enfermos, y a echar fuera demonios así como los apóstoles lo hicieron. ¡Somos llamados a ser testigos llenos del Espíritu Santo y de poder! Milité muchos años en una congregación que no creía ni practicaba estas cosas. Pero yo sí las había creído porque la Palabra de Dios lo decía. Y eso me hizo diferente al resto y, por consecuencia, peligroso y opositor del líder, aun cuando no era esa mi intención. El poder de Dios obraba a través mío simplemente porque yo lo había creído. Ellos se enojaban sin saber que si ellos lo hubieran creído y pedido, también Dios lo hubiera hecho con ellos; yo no era especial. Allí aprendí que la mejor estrategia satánica de estos últimos años, ha sido dividir al pueblo de Dios mediante doctrinas de hombres.





5 comentarios:

Rafa dijo...

Estoy muy deacuerdo contigo si para mi entender pienso que tiene mucha razon.

cesar dijo...

he llorado tanto...lloro...lloro...lloro enamorado de ti señor...gracias bendito...no sabes cuanto me arrepiento de herirte papa...gracias...Don Nestor gracias...las lagrimas se llevan escorias de mi...

cesar dijo...

EL MEJOR DE LOS MEJORES POST. SIEMPRE DIGO LO MISMO. PERO ESTE ES...PERFECTO! AMEN! SIIII!°!! AMEN!!!!

mariateresa dijo...

muy bueno DIOS te bendiga

mariateresa dijo...

muy bueno DIOS te bendiga