10/22/2010

Estado del Corazón

David oró "Guárdame, Dios, porque en ti he confiado" (Salmo 16:1) La palabra hebrea que David usa para Guardar en este texto, está llena de significado. Dice en esencia: "Pon un cerco alrededor mío, una pared de espinas que me protejan. Guárdame y cuídame. Observa todos mis movimientos. Mis entradas y mis salidas."
David creyó plenamente que Dios guarda a los justos. Y las Escrituras dicen que David fue ayudado y cuidado en todos sus caminos. Este hombre bendecido, declaró: "Por cierto no se adormecerá ni se dormirá el que guarda a Israel. Jehová es tu guardador. Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal, Él guardará tu alma. (Salmo 121: 4-7)
He leído mil veces este salmo. Lo he asimilado, lo he meditado, lo he enseñado y creo que hasta lo he predicado. Sin embargo, bendigo al Espíritu Santo por estar siempre allí, revelando cosas a los hijos del Reino, cada vez que paso por él, algo nuevo me deja. Como alimento, como manual de guía a toda verdad, como esencia de vida.
David recibió toda esa ayuda de Dios por una razón que está por encima de todas las razones que los hombres, por importantes que supongamos ser, creamos. David tenía un corazón conforme al corazón de Dios. Esa fue su tranquilidad y su máxima garantía.
Ocho años de vida para nuestra Web se cumplen hoy. Largamente superado ya el millón de visitas. Una serie de saludos y buenos deseos por parte de miles de hermanos que encuentran en ella su alimento diario, su centro de capacitación o, simplemente, su remanso de paz, alejada del mundanal ruido de fiestas y avivamientos que propone la religión organizada.
¿Razones? ¿Motivos? Ninguna clase de méritos humanos o personales. Simplemente el haber sido respaldados y ayudados por Dios, aún en contra de las peores oposiciones. Y tú ya sabes lo que es un cristiano oponiéndose a otro.
¿Y por qué nos habrá ayudado nuestro Dios? Simplemente por amor y misericordia que emanan de todo su ser. Nada que ver con méritos, prestigios, credenciales ni importancias personales. Eso sí; sólo un detalle que, en honor a la verdad suprema, debo decir para modelo e imitación: tener un corazón conforme al corazón de Dios. ¿Sencillo? ¡Que va a ser sencillo! ¿Posible? Más que posible.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Como siempre una estupenda reflexión, no por las lindas palabras sino porque siempre sigo aprendiendo cosas alrededor de palabras que leemos y releemos cuantas veces y no terminamos nunca de entender....sabio..cuanta sabiduria encuentro en esta página...gracias a Dios una vez más por confirmar palabras ya enseñadas que se necesitan volver a aprender tantas veces !!!! gracias a Dios por su vida y sigo aprendiendo dia a dia.....muchas bendiciones siempre !!!!!!