8/10/2010

Poderes Ausentes

Nos cuenta la historia que Jesús envió a doce. ¿Que significa para nosotros, hoy, ese acto? Es un símbolo muy claro de discipulado obediente. Y está en la Biblia, -De eso estoy seguro-, para que tomemos modelo de ese envío y lo hagamos nuestro, casi literalmente.
(Mateo 10:5) A estos doce envió Jesús y les dio instrucciones, diciendo: por camino de gentiles no vayáis, y ciudad de samaritanos no entréis, (6) sino id antes a las ovejas perdidas de Israel.
(7) Y yendo, predicad, diciendo: el reino de los cielos se ha acercado.
Ir por camino de gentiles, (Olvida la historia, por un momento), es equivalente a procurar llevar el evangelio al mundo con métodos y rudimentos seculares. Publicidad, impacto psicológico y otros items similares, son tenidos muy en cuenta a la hora de programar campañas o congresos.
Ciudad de samaritanos, hoy, no nos habla de lugares donde haya personas enemistadas con los cristianos. Significa sitios donde se priorizan las obras de caridad o beneficencia, (Que no son malas ni desechables), por encima de la obra máxima del creyente: predicar a Cristo resucitado.
Ir a las ovejas perdidas, hoy, no significa ir a tocar el timbre de la puerta de las casas de hermanos que se han ido de las iglesias porque se enemistaron con el pastor o por otras causas poco claras. Las ovejas perdidas, no son sino aquellas que, creyendo estar salvas, aún no han dado el mínimo paso de fe para ese resultado.
Y en cuanto a lo que debemos predicar, te pido por favor que no me respondas con el artilugio ese de que necesitamos adaptar nuestra doctrina a los nuevos tiempos. Los conceptos eternos no tienen tiempo y no son adaptables a ninguna cronología humana.
¿Como se les ordena predicar a los discípulos? Que el reino de los cielos se ha acercado. ¿Como crees que lo habrán hecho ellos? Pues exactamente así, no tengo dudas. ¿Y por qué supones que lo habrán hecho? Porque ese fue, puntualmente, el mismo evangelio que ellos habían oído predicar, tanto de labios de Juan el Bautista como del propio Jesús.
Muy bien; ese es el mismo evangelio que hoy debemos estar predicando nosotros. ¿Lo estamos haciendo? ¡Gloria a Dios si alguien me ha respondido que sí, que donde él está, se está haciendo así! Pero me temo que no es la gran mayoría la que puede decirlo.
¿Alguien sabe quién, cuándo y por qué razón modificó la predicación del evangelio? No lo busques en la Biblia, ella sólo los llama "anatemas". Mejor búscalo en los libros del infierno, allí seguramente encontrarás una buena razón.
Cuando decimos que debemos retornar a las fuentes, no estamos diciendo que debamos regresar a la época de las cavernas y los dinosaurios, sino que debemos hacerlo con nuestras propias esencias básicas, aquellas que proporcionaron a todos, creyentes e incrédulos, un evangelio lleno y pleno de un poder que hoy está ausente, como si jamás hubiera existido.

1 comentario:

esperanza dijo...

Amén hermano. Que Dios le bendiga.