7/23/2010

No es Contra Carne y Sangre

Algunos sucesos que han tenido lugar en mi país, Argentina, me han hecho reflexionar muy seriamente sobre el rol concreto, no declamado ni retórico de los cristianos, respecto a asuntos de interés general.
No quiero recalar en algo específico porque no es mi tarea, pero sí ahondar un poco en las posiciones diversas. Como si entre nosotros anduvieran no menos de ocho o diez espíritus santos guiándonos a toda verdad, por separado y conforme a reglas, conductas sociales y culturas regionales.
Sabemos muy bien los que alguna vez leímos la Biblia, no ya para cumplir con un pedido pastoral, sino buscando las verdades genuinas de Dios, que de ninguna manera es así. Que la verdad es solamente una y que somos nosotros, los hombres en nuestro amor por el humanismo, los que nos hemos empeñado en diversificarla, tergiversarla y hasta llevarla a conveniencias muy particulares.
Soy suficientemente maduro para saber qué es el pecado en el orden global y general. Podré equivocarme, como todavía nos sucede a tantos, con situaciones específicas que en muchos casos son tomadas o interpretadas de modo diferente, pero no en lo concerniente a lo básico, le agrade o no al mundo secular. Lo tome como algo respetable y digno de ser evaluado, o como algo de locos sueltos y fanáticos desaforados.
Sin embargo, porque a Dios no se le ocurrió cuando nos creó, jamás se me podría ocurrir a mí, en Su nombre, obligar a gente que no cree, a creer; a gente que no concurre a nuestras iglesias ,a hacerlo y, mucho menos, a que esa gente viva como nosotros sabemos que Dios quiere que vivamos.
Lo máximo que podré hacer es, si me escuchan, decírselo. Pero si no quieren oírme, ni siquiera eso. Mucha parte de la iglesia todavía no entendió que Dios hizo al hombre con una voluntad que Él mismo va a respetar a muerte, así el hombre la ejercite para perderse. Si Dios no impone Su Santa Voluntad por sobre la de ningún hombre, porque eso sería incurrir en manipulación y hechicería, mucho menos lo haré yo obligando a los incrédulos a una vida que no desean vivir. Que podrá ser para su bien, es cierto, pero que ellos no quieren tenerla, a lo cual yo, con todo el dolor de mi alma, deberé aceptar y someterme.

Lo que sí deberé hacer es procurar vivir yo esa vida agradable a Dios. Porque yo le conozco y sé cuales son sus mandamientos, postulados, estatutos y reglas. Pero ese conocimiento mío no me hace mejor que nadie, sino apenas impulsor de los demás, si es que ellos desean oír.
Cuando los gobiernos humanos dictan leyes que, nosotros sabemos, son contrarias al propósito, las leyes y la voluntad de Dios, lo único que podemos hacer son dos cosas concretas: 1) Batallar lo que sea en el ámbito espiritual, sin descender a la imitación del mundo organizando protestas que no sólo no nos llevan a ninguna parte victoriosa, sino que nos otorgan un cartel de fundamentalismo que luego hará muy poco probable que alguien nos oiga y pueda cambiar su vida. 2) Si eso no da resultado, ante los hechos consumados, lo mejor que podremos hacer es orar pidiéndole al Señor que se apiade del país por amor a nosotros, sus hijos genuinos. que habitamos en él. Del mismo modo que durante las tremendas pruebas enviadas a Egipto, se apiadó del pueblo elegido en las más duras.
No me opongo a la participación de los creyentes en la vida social y polìtica de su país, pero sólo si se produce lo que Jeremías aconseja: que ellos se conviertan a tí y no tú a ellos, ¿Se entiende?
No estamos aquí para pretender eliminar el pecado con leyes y prohibiciones eclesiásticas; estamos aquí para vencer al pecado en el Soberano nombre de Jesucristo de Nazaret. De otro modo, ni vencemos ni peleamos la buena batalla.

3 comentarios:

DENIA dijo...

Bendiciones, mi nombre es Denia, desde hace varias semanas estoy ¨tragando¨cada tema en el blog y en la pagina,francamente he intentado llevar un orden de lectura pues inicie por las primeras publicaciones.Necesito saber como puedo conseguir sus libros, estoy en santo domingo, capital dominicana,
francamente estoy entendiendo cosas de mi vida y mi relacion con Dios que en cierta forma ¨sabia¨pero no me habia enfrentado a admitirlo.ERES UNA BENDICION PARA LOS QUE TE LEEN.

Rodrigo Cárdenas B. dijo...

Así es, no estamos para imponer, sino para alumbrar, y lo que realmente alumbra es el ejemplo; pues hoy vemos a muchos que dicen ser representantes de Dios que caen más bajo que a los mismos incrédulos que dicen enseñar.
Saludos a Todos en Cristo.

DENIA dijo...

ya descargue los libros, la verdad,no los habia visto en plena pantalla(soy medio novata en la red, y los descubri hace poco) me estoy tomando mi tiempo para leerlos,de todas formas gracias!!!