Hace muy pocos días se han acallado los ensordecedores sonidos de las vuvuzelas sudafricanas, que por espacio de más de un mes, atronaron todos los ambientes siguiendo las alternativas del Campeonato MUndial de Fútbol disputado allí.Se consagró campeón España y grande fue la fiesta y la celebración vividas por el pueblo español presente en esas tierras y también por los que quedaron en la península y salieron a las calles para dar rienda suelta a su alegría mundialista en su primera vez.
Hemos podido ver gente saltando, bailando, gritando, aclamando, aplaudiendo, haciendo sonar bocinas o cuanto elemento de emitir sonidos se conozca. Todo dirigido a un grupo de deportistas y al color de una bandera roja y amarilla que representa a una nación.
También fueron recibidos como héroes los holandeses, que perdieron en la final con España y los sudamericanos Chile, Paraguay, Uruguay y Argentina, pese a que no llegaron a grandes resultados. En todos los casos, una enorme algarabía llenó los ambientes con multicolores expresiones y cánticos alusivos se dedicaron a los jugadores y al país que ellos representaron.
¿Por qué estoy hablando de esto en un espacio que siempre dedico a dejar alguna enseñanza que bendiga tu vida? Simple. Porque esto que termino de relatarte, a mí, me dejó una enseñanza muy llamativa y hasta asombrosa.
Lo que hemos visto por parte del público español en mayor medida, y luego en holandeses, uruguayos, paraguayos, chilenos y argentinos, traducido a términos religiosos, es alabanza y adoración. Alabanza en celebración de victoria. Adoración en culto venerable para con sus ídolos deportivos.
¿Idolatría, me estás diciendo? ¡Por supuesto que lo es! Pero lo que yo quiero rescatar de estas expresiones de alabanza y adoración idólatra cumplimentada por este público de fútbol, y ya no interesa demasiado de que nacionalidad, es que nos muestra que, para alabar y adorar, cuando se siente que hay motivos valederos, no se necesitan ni directores de alabanza ni ninguna otra clase de porristas cristianos.
Pregunto: ¿No es más grande y victorioso nuestro Dios que cualquiera de estos pequeños muñequitos de carne y hueso, vestidos con pantalones cortos y camisetas de colores varios? ¿No tiene mayor entidad nuestro Señor, que cualquier bandera de cualquier país de los aquí congregados para leer y compartir estos comentarios?
Y si es así, como creo fiel y firmemente que lo es, ¿Por qué necesitamos a alguien que nos incentive y nos motive a alabar y adorar, cosa que esta gente no ha necesitado a la hora de hacerlo con seres de carne y hueso mucho menores que el Dios Todopoderoso?
El examen íntimo, es: ¿Estamos alabando y adorando a Dios, realmente, cada domingo en la iglesia, como creemos, o apenas estamos cantando más o menos afinadamente ciertas canciones que nos marcan cuando debemos batir palmas, brincar, dar gritos de júbilo o agitar puños al aire vociferando por una victoria que en la vía de los hechos concretos todavía estamos lejos de manifestar?
Perdóname si te he asesinado inconscientemente alguna vaca sagrada que atesorabas durante tanto tiempo, pero vuelvo a insistir con lo que mi Señor me dijo alguna vez respecto a este ministerio: es preferible dar de bofetadas a un dormido para que se despierte, que intentar resucitarlo cuando está muerto. Amén.
2 comentarios:
La verdad es que todo lo que has dicho es cierto, y también lo he pensado.Como buen Español que soy hay algo que me ha sorprendido mucho y será bueno rescatarlo y es la unión, hermanamiento y felicidad de un país por algo que para mi entender es casi efímero. Quien viva en España sabrá que estamos en total crisis de valores y patriotismo si así se puede decir. Viendo tantas y tantas manifestaciones a favor del independentismo de determinadas regiones españolas, peleas y disensos por cual idioma debe de ser más oficial según en el lugar que se viva,me sorprende ver una unión casi total del pueblo español.Es cierto que después de pasar esta euforia volveremos a nuestras penas y cruda realidad, a la situación tan desesperante de tantas familias por la pérdida del puesto laboral,pero por un momento me ha hecho reflexionar. Una selección que ha jugado mas o menos brillante, pero con una característica que ha sido un factor denominador en todo el campeonato; Unidad. He observado que dentro del equipo no ha habido individualismos ninestrellatos. Todo ha sido juego en equipo. Ay si los que decimos formar parte de la iglesia del Señor pudiésemos por un solo momento "jugar" de este modo... Como resultarían las cosas,donde el único centro fuese la Iglesia y su cabeza Cristo.Donde nadie se considerase mas importante que nadie.Entonces , se verían resultados.A veces el mundo nos da lecciones tremendas... Lecciones que ya deberíamos haber aprendido.
ayyyyyyyyyy!!! creo que si haz tocado par de vacas.... pero haz llamado a reflexionar....en mi pais no se celebra el futbol y sin embargo toda la comunidad se integro a la celebracion como si conocieran de el.Permitanos Dios ser fanaticos de Cristo!!!!
Publicar un comentario