2/05/2012

Recompensa


Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas (Mateo 25:1-2). Si Tú eres honesto, estarás de acuerdo con esta palabra: “Sí, esta parábola me describe. Me he vuelto ocioso. No quiero llegar a ser una virgen insensata y deslizarme. Quiero estar listo mientras el día del Señor se acerca”. Si quiere ser una virgen sabia, hay dos pasos que debe tomar. Son simples, pero no pueden ser pasados por alto. Haz de Cristo el centro de tu pensamiento. Que el Señor esté en todos tus pensamientos. Cuando despiertes en la mañana, susurra su nombre. En la noche mientras vas a la cama, clama a Él en tus pensamientos y en tus rodillas. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad  (Filipenses 4:8). Que este verso sea la base de una simple oración durante todo el día: “Jesús, tú eres verdad, honesto, justo, puro, amoroso. Tú eres mis Buenas Noticias”. Pablo escribe: El Señor conoce los pensamientos de los sabios (1 Corintios 3:20). Dios registra todos tus pensamientos. Él sabe cada vez que tú piensas en Él. Así que dale todos tus pensamientos de “gracias”. No te olvides que, en contra de lo que mayoritariamente hemos aprendido y hasta enseñado, no había cinco vírgenes creyentes y cinco incrédulas, ¡Las diez eran creyentes! ¿Por qué digo esto? Porque las diez tenían lámpara (Luz de revelación) y aceite (Que es unción). Sólo la mitad de ellas amaba la verdad y entonces no sufrió engaños, mientras que la otra mitad se dejó estar, supuso que ya había logrado el éxito y se perdió la bendición de ver y entrar al Reino. ¿Y su salvación? No hablamos de eso, aprende a diferenciar lo uno de lo otro. La salvación es por favor de Dios, sin que tú ni merezcas ni hagas nada por obtenerla.  El ingreso al Reino, en cambio, es por decisión, obediencia y, al pagar un precio a veces alto por conseguirlo, accedes a las más inimaginables recompensas que esperan por ti en los cielos. ¿Puedes creerlo? Sería bueno que hoy comenzaras a hacerlo.

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