3/28/2011

¿A Quien Iré?

La mayor parte de las personas que me escriben, ya sea compartiendo alguna bendición o formulando alguna consulta específica, coinciden en una expresión: “No tengo con quién hablar, nadie con el que pueda compartir mis penas o alegrías. Nadie tiene tiempo de escuchar mi llanto o compartir mi risa. Necesito a alguien a quien pueda descargar mi corazón.”

Yo recordaba que el rey David estaba rodeado de gente. Él estaba casado, con una familia grande, y tenía muchos acompañantes a su lado. Pero, también escuchamos el mismo clamor de David: “¿A quién iré?” Está en nuestra naturaleza necesitar a otro ser humano con rostro, ojos y oídos para escucharnos y aconsejarnos.

Cuando Job se sintió abatido por sus pruebas, él clamó con dolor: “¡Quién me diera ser escuchado!” (Job 31:35). Él pronunció este clamor mientras estaba sentado frente a sus “amigos.” Pero esos amigos no tenían compasión por los problemas de Job. En lugar de eso, eran mensajeros de desesperación.

En su dolor, Job buscó sólo al Señor: “En los cielos está mi testigo y mi testimonio en las alturas. Disputadores son mis amigos, mas ante Dios derramaré mis lágrimas” (Job 16:19-20). En los Salmos, David urge al pueblo de Dios a hacer lo mismo: “Pueblos, ¡esperad en él en todo tiempo! ¡Derramad delante de él vuestro corazón! ¡Dios es nuestro refugio!” (Salmo 62:8). David también escribió en el Salmo 142:

“Con mi voz clamaré a Jehová; con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de él expondré mi queja; delante de él manifestaré mi angustia. Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conocías mi senda. En el camino que andaba, me escondieron lazo. Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien quiera conocer. ¡No tengo refugio ni hay quien cuide de mi vida! Clamé a ti Jehová; dije: ¡Tú eres mi esperanza y mi porción en la tierra de los vivientes! (142:1-5).

Yo creo en mi corazón que este mensaje es una invitación del Espíritu Santo de encontrar un lugar privado donde tú puedas frecuentemente vaciar tu alma al Señor. David “expuso (vació) su queja” y tú puedes hacerlo también. Puedes hablar con Jesús sobre todas las cosas – tus problemas, tu prueba presente, tus finanzas, tu salud – y dile qué tan abatido te encuentras, y aún qué tan desanimado estás . Él te escuchará con amor y compasión, y no desechará tu llanto.

Dios le contestó a David. Él le contestó a Job. Y por siglos él ha contestado el clamor de cualquier corazón que confía en sus promesas. De igual manera, él ha prometido escucharte y guiarte. Verdaderamente, él ha prometido con juramento ser tu fortaleza. Ve a él, y saldrás renovado. Recuerda que una cosa es ser místico, y otra muy distinta caer en misticismos. Lo primero te lleva a Jesucristo; lo segundo a hombres que dicen representarlo y suelen terminar defraudándote.

3/21/2011

Toneladas de Gracia

Hace algunos años, finalizada una clase de escuela bíblica en donde era maestro, me vi en la necesidad de aconsejar a un hombre, alumno permanente de esa clase, que estaba pasando por problemas matrimoniales, financieros y de su empleo, y mientras hablaba con él, me di cuenta que lo que él esperaba era que yo hiciera una oración o que le diera alguna clase de consejo sobrenatural para resolver sus problemas.

Sin embargo, cuando le pregunté como estaba su relación personal, íntima y directa con el Señor, él admitió que estaba muy floja y que últimamente ni siquiera oraba. Él, -dijo- miraba muchas horas de televisión, pero no oraba ni leía las Escrituras. Entonces yo me pregunté a mí mismo: ¿Cuántos cristianos hoy día enfrentan problemas increíblemente complejos y abrumadores, pero así y todo no buscan a Dios en oración privada?

Esto fue sólo un viejo recuerdo, pero me trae una pregunta para ti, hoy y ahora mismo: ¿Buscas diligentemente al Señor con todo tu corazón y todas tus fuerzas acerca de tus problemas y tus necesidades? ¿Le das tiempo de calidad a Él en oración secreta, esperando en Él? ¿Pasas tiempo sustancioso cada día estudiando la Palabra de Dios fuera de toda sistematización teológica? Si tu respuesta es no, yo tendría que decirte, honestamente, que las oraciones de otros no prevalecerán para tu beneficio. Dios espera que todos nos pongamos de acuerdo en oración. Y eso te incluye, lo creas o no.

La Palabra de Dios promete, Si…buscas a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscas de todo tu corazón y de toda tu alma (Deuteronomio 4:29).

Hasta que el pueblo de Dios no aprenda a ir rápidamente a Él en oración secreta, con todas sus necesidades y problemas, descargando sus almas en la presencia de Dios, siempre tendrán desorden y desesperación. Cada vez que alguien pasa un tiempo de calidad, sin apuro con el Señor, esa persona sale refrescada, animada y con confianza de que Dios abrirá un camino.

Si estos mensajes te animan a volver a orar diligentemente y en fe, estoy convencido que un día me lo agradecerás, mucho más que si me escribes y te doy alguna sugerencia, como me gusta llamarlas, ya que consejos ya no doy porque no tengo autoridad ni mandato para ello. Y también porque verás las bendiciones de Dios y su favor en todos lados. El Señor ama profundamente a todos los que buscan su rostro diariamente. Que él nos perdone por haberlo descuidado por días y días.

Yo te animo, comienza a pasar tiempo con Él hoy mismo, en este día. Ve a Dios y derrama tu alma delante de Su santa presencia. No importa si no lo estabas haciendo. No te condenes ni te culpes, sólo cambia. Posibilita de ese modo, en fe, que Él pueda derramar una vez más toneladas de su Gracia sobre tu vida.

3/09/2011

La Hora de la Paz

¿Realmente existe algo llamado Consejería Cristiana? De hecho, en casi todas las iglesias estructurales funcionan áreas con ese rótulo, pero la pregunta es: ¿Son bíblicos como tal? Si bien hay textos donde se nos dice que en la multitud de consejos está la sabiduría, esto no fundamenta ni confirma ministerios en esa dirección.

No hay relato bíblico alguno que nos muestre a Jesús, por ejemplo, sentándose a darle consejos sobre como vivir a Pedro, a Juan o a cualquiera de sus discípulos. Lo que sí vemos, es al nazareno dando una palabra de su Padre dirigida a hombres y mujeres que seguramente la harán suya y la pondrán por obra en sus vidas.

No podemos ni debemos confundir al evangelio con normas de comportamiento o reglas de acción moralista. De hecho, el creyente posee una conducta que revalida tal condición y una moral que la promueve testimonialmente, pero eso no determina ni avala la creación de reglas o estatutos religiosos a respetar para pertenecer.

Muy por el contrario, los hijos de Dios poseemos en las escrituras las diferentes formas y matices de la Palabra de Dios que nos llevarán, inexorablemente, a encontrarnos con Él mismo y su dirección clara para instantes y eventos de nuestras vidas que necesitan de su guía a toda verdad.

Yo creo que en los siguientes cuatro pasajes, cada persona que los lea encontrará una palabra especial, directa del Señor. Dios es fiel en enviar a su pueblo una palabra para sus tiempos, y el Espíritu de Dios le mostrará cuál de los siguientes versos es para usted en éste mismo momento del tiempo.

1. “El ojo de Jehová está sobre los que lo temen, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus almas de la muerte y para darles vida en tiempo de hambre. Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él” (Salmo 33:18-20).

2. “Porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y existió. Jehová hace nulo el plan de las naciones y frustra las maquinaciones de los pueblos. El plan de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón, por todas las generaciones” (Salmo 33:9-11).

3. “Busqué a Jehová, y él me oyó y me libró de todos mis temores. Este pobre clamó, y lo oyó Jehová y lo libró de todas sus angustias” (Salmo 34:4, 6).

4. “Los ojos de Jehová están sobre los justos y atentos sus oídos al clamor de ellos. Claman los justos, y Jehová oye y los libra de todas sus angustias. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo librará Jehová” (Salmo 34:15, 17, 19).

Dios bendice la palabra en tu corazón. Él te envía Su palabra para sanarte de tus dolencias físicas, anímicas o espirituales. ¿Serás capaz de tomar alguno de estos textos y reconocer que es válido para tu vida hoy mismo, ahora mismo, y ponerlo por obra de inmediato, que es el único modo de activarlo? Gloiria a Dios si lo haces, y mucho mejor y mayor bendición si lo compartes..

3/04/2011

Esta es tu Palabra

Un cristiano ansioso de conocer más y mejor su tarea ministerial acudió a un famoso apostol con el fin de pedirle que lo aceptara como discípulo. El apostol le entregó unas hojas con cincuenta preguntas teológicas, diciéndole que conforme a como respondiera esas preguntas, sería aceptado o no como discípulo.

El cristiano apeló a todos sus estudios y conocimientos bíblicos y fue respondiendo, una por una, cada pregunta allí inscripta. Cuando fue a buscar el resultado, el apostol le dijo que todas habían sido bien respondidas y que ahora debería aguardar un año para ser aceptado como discípulo.

El cristiano se sintió halagado por haber respondido bien el cuestionario, pero al mismo tiempo le llamó poderosamente la atención que debiera esperar tanto tiempo. Entonces quiso saber que hubiera sucedido si respondía mal a esas preguntas. El apostol le respondió diciendo que si así hubiera pasado, hubiese sido aceptado como discípulo de inmediato.

Porque el conocimiento sin unción envanece, y la unción sin conocimiento se desperdicia. Todo es un suave y delicado equilibrio entre lo uno y lo otro, lo que producirá, entre otras cosas de valor, un alto acatamiento a huir de las tentaciones y pecados clásicos y tradicionales, si es que podemos llamarlos así.

La primera palabra es para aquellos que están cautivos de un pecado, lujuria o hábito que los asedia. Te has sentido derrotado, pervertido, desesperado. Satanás te ha dicho que eres malo y que Dios se está apartando de ti, ¿No es cierto?

Yo te recuerdo lo que Dios dijo a un grupo de Israelitas que estaban siendo llevados en cautiverio a Babilonia, como resultado de sus pecados pasados. Aún cuando estos Israelitas estaban siendo disciplinados por sus pecados, Dios los llamó “buen fruto.” Entonces él prometió, “Como a estos higos buenos, así miraré a los deportados de Judá, a los cuales eché…para su bien. Pondré mis ojos sobre ellos para bien…los edificaré y no los destruiré; los plantaré y no los arrancaré. Les daré un corazón para que me conozcan…y yo seré su Dios, porque se volverán a mí de todo corazón” (Jeremías 24:4-7).

Todo lo que tú necesitas es una tristeza santa, un deseo de ser libre y un anhelo hacia él. Él no te abandonará. Él te cambiará sobrenaturalmente y te librará. No necesitarás un apóstol de quien ser discípulo ni aprobar una tesis de teología sistemática.

También yo tengo una palabra para aquellos que sienten haber perdido su dirección. Tú te sientes confundido sobre muchos temas en tu vida. No tienes a quién acudir, y algunas cosas parecen estar fuera de control. Tú te preguntas en lo profundo de tu corazón, si estás bajo alguna forma de disciplina o juicio de Dios.

Por favor recibe esta palabra del Espíritu Santo: “¡Conozco, Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos! ¡Castígame, Jehová, mas con juicio; no con furor, para que no me aniquiles!” (Jeremías 10:23-24).

El Señor no permitirá que tú seas abatido por la desesperación o la angustia. Él no permitirá que ninguna cosa en tu vida te guíe mal o te confunda. Él hará lo que es mejor para ti, pero nunca con enojo. Dios no está enojado contigo. Él te dirigirá, si tú le entregas tu fe, aunque esta sea débil. Confía más en el amor de Dios y menos en las virtudes humanas, tanto en hombres con jerarquías como en estudios intelectuales.

Esta es la palabra que el Espíritu Santo me ha dirigido a enviarte hoy. Oraré para que seas animado o animada y ayudado o ayudada por ella.