2/26/2017

Voces de Este Tiempo

Nos cuenta la historia que por el pecado del sacerdocio y del pueblo, Dios había dejado de hablarle a Israel. La Biblia dice, ...en aquellos días escaseaba la palabra de Jehová y no eran frecuentes las visiones (1 Samuel 3:1). Sin embargo, en medio de una sequía de la Palabra, el Señor se le apareció al joven Samuel: Jehová llamó a Samuel.... (quien) no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada. (1 Samuel 3:4, 7).

Samuel tenía solamente doce años y, aunque era un niño devoto, él no reconoció la voz del Señor. Por tanto, Dios fue a la habitación de Samuel y lo llamó con voz audible. En un principio, Samuel pensó que Elí lo estaba llamando; él no sabía que había sido entrenado para discernir voces - ¡para escuchar directamente a Dios!

Dios no le estaba hablando al sacerdote Elí, quien ahora era sordo a Su voz. De hecho, pareciera que en ese entonces solamente había un profeta que estaba escuchando a Dios- el hombre de quien no conocemos su nombre pero que alertó a Elí acerca de que Dios lo desecharía. (1 Samuel 2:27-36).

Escuchar a Dios implica más que pasar un tiempo a solas con Él. Es más que simplemente decir, “¡Habla Señor, tu siervo te escucha!” No existe una fórmula para escuchar a Dios; no hay diez pasos a seguir. Antes de que usted pueda escuchar a Dios, Él tiene que hablarle primero a usted - y Él le habla a aquéllos que tienen sus corazones listos para escucharlo.

Samuel no tuvo ningún conocimiento teológico acerca de Dios cuando Dios le habló por primera vez. Pero él tuvo un corazón tierno, puro, devoto y abierto al Señor. Por tanto, ¿qué piensa usted que el Señor le enseñó primero a Samuel tras haber hablado con él?

El Señor le dijo a Samuel, ¡Yo juzgaré a Elí porque él sabía de la maldad de sus hijos y no hizo nada para detenerlos! Ellos debieron haberse quitado sus vestimentas y se les debió decir, ‘¡No pueden acercarse al lugar Santo!’ Ahora Samuel quiero mostrarte mi odio al pecado que habita en mi casa. Te quiero enseñar lo que implica escuchar mi voz y caminar conmigo. (ver 3:11-14).

No es para menos por qué la Biblia dice que Samuel habló dichas palabras con firmeza - ¡él había escuchado la voz del Señor! Él pasó mucho tiempo en su presencia, orando, buscándole, y Dios le habló claramente en todo tiempo.

Hoy en día existen personas que han sido entrenadas para conocer la voz de Dios. Estos santos devotos a la oración derraman su corazón ante Él - y en respuesta, ¡Él se manifiesta en ellos! Claro está que no son muchos, y tampoco tienen un nombre de prestigio ni ministerios reconocidos por la flor y nata de la religión evangélica. Sin embargo son oráculos que hablan hoy lo que Dios dice hoy. Y créeme que eso no es poca cosa. No debemos admirarlos, ni adularlos, ni seguirlos ni enaltecerlos; sólo debemos oírles y luego ver si lo que están diciendo se condice con lo que estamos viendo.



 



2/18/2017

¿En Abundancia o en Escasez?

(Lucas 18: 22)= Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

De acuerdo; se ha enseñado durante muchos años en la mayoría de las iglesias denominadas cristianas, que la santidad y la pobreza van juntas. Realmente no sé de dónde sacaron esos maestros esas enseñanzas. Lo cierto es que el apóstol Pablo dice: Sé vivir humildemente y sé tener abundancia. Entonces, ante la mínima duda que estima pueda quedarle a sus oyentes, añade: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Puedes tú ser tan santo cuando tu situación financiera es confortable, como cuando eres pobre. Quizás sea más fácil clamar a Dios cuando se está en necesidad, por eso los templos no están repletos de gente pudiente, obviamente.

Pero si los cristianos santifican a Dios en sus corazones más allá de las preocupaciones materiales, deben ser capaces de vivir por encima de las circunstancias que los rodean, ya sean estas de prosperidad o de pobreza. La pobreza es una maldición, no una bendición.

No es ciertamente un sinónimo de rectitud. A veces es producto de los horrores de una guerra, de las malas administraciones de un gobierno regional de carácter injusto o poco previsor, o de simples actos de corrupción a los que la naturaleza humana caída, esto es sin Dios, es tan proclive.

En ocasiones es el resultado de una opresión de los ambiciosos y egoístas, o de la desobediencia humana a los mandamientos divinos, o de ignorar los principios que encierran las bendiciones de Dios. A veces la pobreza temporal es el resultado de un ataque satánico o de una seria e inexplicable calamidad.

Cualquiera sea su causa, pobreza y santidad no son equivalentes. Algunos hacen voluntariamente un voto de pobreza para poder entregarse completamente a Dios. En tal situación la pobreza se convierte en una bendición para esas personas, debido a que han renunciado a todos sus bienes materiales para servir al Señor.

Esto, más que obviamente, si el Señor verdaderamente los ha llamado a esa actitud. De otro modo, es una auto flagelación que no llega a ninguna parte del mundo espiritual. Sin embargo, la simple pobreza no constituye una señal de santidad.

Por supuesto, lo mismo puede decirse de la riqueza.- Los santos son aquellos que están contentos allí donde Dios los ha situado, y sirven al Señor de todo corazón, independientemente de las circunstancias materiales que los rodean.

¿Por qué he vuelto a escribir sobre este punto, hoy, cuando no hace mucho tiempo hablé del mismo tema? Porque los vaivenes de la economía mundial están sacudiendo y abrumando cada vez más a más gente. Y dentro de esas gentes, hay cristianos. Y muchos.

Y porque cuando a un cristiano las cosas del mundo le van bien, da gloria a Dios repetidamente, exclama aleluyas por cada hecho y es un polvorín de predicación presto a explotar e inundar el planeta con la bendita palabra de Dios.

Pero, cuando las cosas del mundo no le van tan bien, entonces todo cambia y escribe a todos los ministerios que conoce buscando ayuda o guía. Este es mi aporte a todos los correos recibidos al respecto. No tengo mucho más que decir que lo que la Biblia ha dicho.


2/13/2017

Hombre: ¿Dónde Estás Tú?

Algo muy poderoso y maravilloso está aconteciendo actualmente en nuestro mundo. Algo más allá de nuestro entendimiento; algo que afectará al mundo entero en estos últimos tiempos. Dios está preparando a un pequeño pero poderoso ejército de cristianos, el ejército más comprometido en la faz de la tierra.

El Señor tomará el comando de dicho ejército para que éste ejecute proezas. Él concluirá estos tiempos con un puro, devoto y valiente remanente. Toda mi vida yo he escuchado historias acerca de nuestros antepasados que vivieron en santidad y despreciaron el pecado.

Estos hombres y mujeres conocían la voz de Dios y pasaron horas, incluso días en ayuno y oración. Ellos oraron sin cesar y tuvieron el poder y la habilidad para resistir con éxito la inmoralidad de sus tiempos. Dios está en el proceso de levantar otro ejército, y en esta ocasión, Sus guerreros de Sión no serán solamente ancianos, padres y madres con cabello canoso.

Este nuevo ejército estará integrado por nuevos y viejos creyentes, cristianos ordinarios jóvenes y ancianos que dependen de Dios. ¡Un nuevo ministerio está por venir! El sistema de denominaciones de la iglesia evangélica parece llegar a su fin. Casi no tiene influencia en el mundo secular, no cuenta con ningún poder en Cristo.

Algunos me acusan de ser “duro” con los pastores. Pero yo estoy en contacto con muchos pastores rectos delante de Dios que también se duelen al ver el actual declive del ministerio. Existe un remanente santo de pastores y le doy gracias a Dios por cada uno de ellos.

Sin embargo, es un hecho que más y más ministros van en declive al estar comprometiendo su fe. ¡La Biblia nos alerta a no inquietarnos! Dios tiene un plan el cual está siendo manifestado. Dicho plan se encuentra descrito claramente en la Escritura, principalmente en los primeros cuatro capítulos del Primer Libro de Samuel.

El profeta Samuel es un ejemplo del remanente de Dios en los últimos tiempos. El Señor lo escogió en medio de los peores tiempos y lo entrenó hasta que llegó el momento en que Él manifestaría algo nuevo. Dios le dijo a Samuel, Yo haré una cosa en Israel que a quien la oiga le zumbarán ambos oídos. (1 Samuel 3:11).

¿Qué cosa maravillaría y zumbaría a todo aquél que la escuchara? ¡Ésta se refiere al juicio de Dios sobre el descarriado sistema religioso y el emergente, entrenado, ungido y santo remanente! Lo que hizo Dios en el tiempo de Samuel, Él lo hace en cada generación. Inclusive, en cada generación ha habido un remanente, un pueblo de oración y conforme a Su corazón. 

Hoy es ese tiempo. Hoy tienes delante de ti la posibilidad de formar parte de ese Remanente Santo o, en todo caso, quedarte cómodamente donde estás, esperando que llegue el fin de semana para que alguien te ministre, para que alguien ore por ti, para que alguien se ocupe de ayudarte a solucionar tus desaguisados, para que alguien te diga lo que tienes que hacer y lo que no tienes que hacer.

Es el tiempo en donde Dios nos llama a utilizar esta maravillosa computadora que llevamos instalada desde nuestro nacimiento, que se llama mente, y ponerla de una vez por todas al servicio del Reino y no de nuestras apetencias carnales. ¿Dónde estarás tú? ¿Qué parte del camino te verá pasar? De tu respuesta, depende tu futuro. De tu futuro, depende tu victoria.



 




2/09/2017

Alineando tu Corazón con Él

El deseo de los humildes oíste, Jehová; tú los animas y les prestas atención (Salmo 10:17).

En este versículo David presenta un sencillo plan conformado por tres pasos para conocer la mente y la voluntad de Dios en su vida: 1- Preséntale a Dios tu petición (ora) 2- Prepara tu corazón para escuchar Su voz 3- Él te permitirá conocer y el Espíritu Santo te hablará.

Muy pronto, Dios va a derramar de su gloriosa copa la porción más grande del Espíritu Santo que el mundo haya visto jamás. Una gran convicción del Espíritu Santo tocará a muchos de tus vecinos, compañeros de trabajo y miembros de familia aún no salvos.

Gente por todas partes se encontrará herida y dejará de asistir a iglesias muertas en busca de unas que caminen con Dios. ¡Estos individuos estarán desesperados por encontrar a alguien cuyo corazón esté listo! A esto, creo que tú sabes que ya lo estamos viviendo.

Dios va a utilizar a miles de siervos ordinarios, (¿Has leído bien? Ordinarios, dice) para su obra en los últimos tiempos, en particular para ministración de persona a persona. Entonces te pregunto: ¿Estás tú preparando tu corazón ahora mismo para que Su obra sea hecha, en y a través de ti?

Confiésale hoy a Dios: “¡Oh, Señor, yo quiero que cuentes con mi vida! Sé que ahora mismo solamente me alimento de pan -en un desierto de desesperanza. Pero ¡yo quiero vivir!” Y ese querer vivir, habla precisamente de eso, de vivir. No estoy hablando de sobrevivir, que es lo que en mayoría hoy se está haciendo.

Sumérgete en Su Palabra. Aprende a buscarle diariamente. ¡Existe un poder revolucionario para la preparación de tu corazón! Es a través de esta preparación que el significado y la plenitud vendrán a tu vida. ¡Sus sentimientos y personalidad cambiarán, y el poder será derramado en usted!

Cuando Dios vea que tú te encuentras listo, Él te traerá grandes oportunidades para que participes en Su obra. Tú incluso no tendrás que dejar tu hogar. ¡Dios te traerá las necesidades a su puerta! Eso, siempre teniendo en cuenta que si bien las necesidades son importantes, no es esa la prioridad de los hijos de Dios.

El poderoso Dios al que servimos está preparando a Su pueblo en este mismo momento para su grandiosa obra. Jehová saldrá como un gigante y como el de un guerrero despertará su celo; gritará, dará su grito de guerra, prevalecerá sobre sus enemigos. (Isaías42:13).

¡Prepara tu corazón para encontrarte con Él! ¡Llega a ser un siervo listo, equipado y preparado para su gran derramamiento de los últimos tiempos y Su gloria vendrá a tu vida en esta hora final! Será menester que cuando venga, te encuentre preparado.



 



2/04/2017

La Pregunta es: ¿Estás Preparado?

Yo creo que el evangelio debe ser acompañado del poder y de la manifestación del Espíritu Santo - ¡obrando milagros, demostrando que el evangelio es verdadero! Porque de otro modo, si lo limitamos a un discurso teológico o eminentemente intelectual, quizás ganemos cierta simpatía en el mundo secular, pero jamás traeremos almas a los pies de Cristo. Allí sólo se llega por el poder de Dios sintetizado en la acción de Su Espíritu Santo.

Pablo sostuvo con firmeza, y ni mi palabra ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder (1 Corintios 2:4). En griego aquí se refiere a tener prueba. Pablo está diciendo, “Yo predico el evangelio con prueba. ¡Dios y el Espíritu Santo me respaldan con señales y prodigios! Hebreos 2:4 dice que Dios en efecto confirmó el mensaje de Pablo con señales y prodigios: testificando Dios juntamente con ellos, con señales, prodigios, diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.

Los creyentes del Nuevo Testamento tenían una oración: mientras extiendes tu mano para que se hagan señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús (Hechos 4:30). Estos apóstoles fueron por todas partes predicando el evangelio completo. Entonces es aquí cuando tú dices: ¡Y bueno! ¡Pero eran los apóstoles! ¿Sabes qué? Eran hombres como tú o yo. Y muchos de ellos, créeme, bastante menos que tú o yo. Sin embargo lo hicieron porque creyeron y confiaron. Sólo por eso.

Sobrevino temor a toda persona, y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. (Hechos 2:43). - Por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo... Los que creían en el Señor aumentaban más, gran número de hombres y de mujeres...  (Hechos 5: 12, 14).

He aquí uno de los versículos que resumen todo lo anterior -que demuestra que un evangelio predicado por completo debe incluir señales y prodigios: Sin embargo, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con valentía, confiados en el Señor, el cual daba testimonio de la palabra de su gracia, concediendo que se hicieran por las manos de ellos señales y prodigios (Hechos 14:3).

Este versículo habla sobre los apóstoles que ministraron con audacia durante mucho tiempo, predicando gracia y arrepentimiento, y posteriormente, Dios les concedió que ejecutaran señales y prodigios con sus manos. ¿Leíste bien lo que dije? Dios les concedió. A ti también te lo puede conceder. ¿Y qué harás con eso? ¿Lo pondrás al servicio de los hermanos sin pensar en absoluto en ti, en tu prestigio personal o en tu sustento material? ¿De verdad harías eso? Entonces espéralo. Si Dios ve en ti ese corazón generoso y desinteresado, Él te lo dará.

De la iglesia de los últimos días se dirá  Ellos saliendo, predicaron en todas partes, ayudándolos el Señor y confirmando la palabra con las señales que la acompañaban (Marcos 16:20). Esto es lo que Dios tiene previsto para nosotros. ¿Esto mismo? Sí, esto mismo. Porque aunque transcurran los tiempos, Dios no cambia, es inmutable, es el mismo. Y siempre confirmará una palabra genuina predicada, con su poder, señales y prodigios. ¿Estás preparado?

Los milagros de la iglesia de los últimos días serán genuinos, indisputables, innegables, y aun así, éstos no serán muy conocidos. Sin embargo, éstos serán realizados por manos de santos ordinarios y separados a quienes Dios conoce y que tienen intimidad con Jesús. Estos creyentes emergerán de closet secreto de oración -un pequeño ejército preparado, lleno de fe y con ningún otro deseo más que el hacer la voluntad de Dios y de glorificarle. Ellos no tendrán miedo y serán poderosos en oración. ¡Ellos abrirán naciones enteras al evangelio y Dios confirmará Su Palabra a través de maravillosos milagros!