7/27/2016

Dime: ¿Prospera tu Alma?

(3 Juan 2) = Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

Gayo era un creyente fiel. La prosperidad de su alma se reflejaba en su andar: andaba en la verdad y en el amor. Amaba la Palabra. “El que me ama, mi palabra guardará”, dijo Jesús). Además, Gayo amaba a los hermanos. El apóstol Juan pudo decirle: “Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor”.

¿Prosperan nuestras almas? Examinémonos cuidadosamente delante de Dios para saber cómo estamos en nuestra vida espiritual, si ganamos terreno o si lo perdemos, si llevamos fruto o somos estériles; porque el que no avanza, retrocede.

¿Cómo pueden prosperar nuestras almas? Primeramente, desechando todo lo que sea un obstáculo. ¿Y qué puede ser un obstáculo para la prosperidad del alma? ¡Los ídolos! Juan termina su primera carta con una exhortación solemne: “Hijitos, guardaos de los ídolos”.

¿Qué es un ídolo? Es todo lo que en el corazón ocupa el lugar de Cristo. Nuestros planes, nuestros proyectos, nuestras ambiciones, estudios, bienes, dinero, nuestra propia persona, etc., pueden convertirse en ídolos, si no estamos atentos. Un novio, una esposa pueden tomar el lugar de Cristo en el corazón.

Sondeemos ahora mismo nuestros corazones en la presencia de Dios. Hagámonos honestamente la pregunta: ¿Hay en mi corazón algún ídolo que amo y que no he abandonado por amor a Cristo? Utilicemos el espejo de la Palabra de Dios. Digamos, como David: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”.

Cuando Jesús llena un corazón, éste rebosa de felicidad. Pero en el caso contrario, no hay verdadero gozo, verdadera satisfacción, ni felicidad. Jesús no puede llenar un corazón que está ocupado con ídolos: es necesario sacarlos.

Si no cantamos ni alabamos con todo el corazón al Señor (Efesios 5:19), tal vez es porque en nuestros corazones hay ídolos. Humillémonos, pues, bajo la poderosa mano de Dios. Confesémosle nuestra infidelidad y miremos a Cristo. Contemplémosle en el Calvario, menospreciado, sufriendo. Adoremos a Aquel que murió por nosotros en la cruz.

Entonces cesaremos de hacer mal y aprenderemos a hacer el bien. Cristo resplandecerá nuevamente en nosotros. Su luz inundará nuestro corazón. Su persona gloriosa hará las delicias de nuestra alma. Entonces podremos cantar como en el tiempo de nuestro primer amor (Oseas 2:15), porque nuevamente el Señor Jesús será nuestra riqueza, nuestra verdadera felicidad, todo nuestro tesoro.


Siempre, incluso el que se halle en el mejor estado espiritual, debe estar vigilante, porque la vieja naturaleza todavía está en él. Si no vela, está en peligro de atribuirse algo que, de hecho, proviene únicamente de la gracia de Dios. Es por eso que el que vela sobre nuestra alma nos recuerda: “De mí será hallado tu fruto”. Es como decir: «Si llevas algún fruto, no te olvides de que este fruto proviene de mí». ¡A Dios sea toda la gloria! Sólo somos salvos por la gracia. Estamos en pie por la gracia. Llevamos fruto únicamente por la gracia.

7/24/2016

¿Agua Dulce o Agua Amarga?

(Santiago 3:8) = Pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

En este versículo de su carta, Santiago está hablando acerca de la lengua de un creyente. Él está haciendo un llamado a la iglesia a tomar control sobre sus lenguas -¡Antes de que ésta, la iglesia, sea destruida por la lengua! Tú puedes preguntarte: ¿Cuán serio es este asunto de domar la lengua? ¿Puede una “lengua incontrolable” ser tan grande pecado?

¡Una lengua desatada hace que nuestro testimonio no tenga valor alguno! Ésta puede hacer que cada actividad espiritual que tú realices sea totalmente inútil ante los ojos de Dios: Si alguno se cree religioso entre vosotros, pero no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana” (Santiago 1:26).

La referencia que hace Santiago aquí de “entre vosotros” se trata de la gente dentro de la iglesia. No de drogadictos o vagabundos, sino de miembros del cuerpo de Cristo con apariencia de piedad y espiritualidad. Ellos son activos en la obra del Señor, pero sus lenguas no tienen riendas, ¡están fuera de control!

Santiago está dirigiéndose directamente a aquéllos que parecen ser santos, gentiles y amorosos, sin embargo se desplazan en la iglesia, o en su trabajo o en su familia con lenguas ácidas, siempre hablando con chismes. Ellos murmuran y se quejan. De estas personas Dios dice que su religión -todo su espectáculo de espiritualidad - es en vano, ¡sin valor!

¡Yo no quiero pararme ante el juicio de Cristo y descubrir que toda mi obra para el Señor -mi entero esfuerzo espiritual- ha sido en vano! Yo no quiero escucharlo a Él decir “Hijo, tú hiciste grandes obras en Mi nombre. Alimentaste a los hambrientos, vestiste a los desamparados, reprendiste demonios.

Sí, tú predicaste a miles y ganaste muchas almas para el reino. Pero ¡todo esto no significa nada! ¡Muchas palabras de exhortación salieron de tu boca, pero también salieron de ella palabras amargas, crueles, de odio y envidia! ¡Tomaste a la ligera mis alertas acerca de este asunto de la lengua!”

Tú puedes especular, “¡Seguramente Dios no puede tener tanta falta de cariño como para que Él no tome en cuenta mi espiritualidad debido a que hice algo poco caritativo!” Estoy hablando aquí de cristianos cuyas lenguas nunca han sido dominadas, ¡Que hablan en contra del pueblo de Dios sin parpadear!

Aquí encontramos lo que la Palabra de Dios dice: Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe. Y si tuviera profecía, y entendiera todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe, de tal manera que trasladara los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. (1 Corintios 13:1-3)

7/20/2016

Cuando te Sacan del Campamento

(Juan 10: 4) = Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

De hecho, no está hablando de un hombre conocido como “el pastor” de una congregación evangélica tradicional, está hablando de Jesús, el Buen Pastor. Y esto que detalla aquí, es un trabajo penoso para Él y también para todos nosotros. Porque es penoso para nosotros el salir, pero es igualmente penoso para Él el tener que causarnos sufrimiento; no obstante, esto tiene que hacerse.

No sería bueno para nuestro verdadero bienestar el permanecer siempre en una posición feliz y cómoda. Él, por lo tanto, nos saca fuera. Al redil se le saca fuera para que las ovejas puedan ir de acá para allá por las montañas agradables. Los labradores tienen que ser empujados para la cosecha, de lo contrario el grano dorado se desperdiciaría.

Toma aliento. No puede ser mejor permanecer donde estamos, cuando Él decide otra cosa; y si la mano amorosa de nuestro Señor nos saca, debe ser para nuestro bien. Marcha adelante en Su nombre, hacia los pastos verdes, las aguas apacibles y las montañas elevadas. Él va delante de ti. Cualquier cosa que nos espere, la encuentra Él primero.

El ojo de la fe, siempre puede discernir delante. Su presencia majestuosa, y cuando ella no puede verse, es peligroso el marchar hacia delante. Ten el consuelo en tu corazón, de que el Salvador ha probado todas las experiencias por las cuales te pide que pases y no te hubiese pedido que las atravesares si no tuviese la seguridad de que no son demasiado difíciles para tus pies o demasiado penosas para tu fortaleza.

La vida santa consiste, no en inquietarse por ver lo que hay demasiado lejos, no en preocuparse acerca del próximo paso, no en estar deseoso en escoger el camino, ni en cargarse con las responsabilidades del futuro, sino en seguir calladamente, paso a paso, detrás del Pastor.


Dios está en frente de nosotros. Él está en el mañana. El mañana es lo que atemoriza a los hombres. Dios está allí. Todas las mañanas de nuestras vidas tienen que pasar por Él, antes de que lleguen a nosotros. Dios está en cada mañana; por lo tanto, puedo vivir contento y confiado hoy, teniendo seguridad de que al salir el sol, Él será mi guía y fortaleza en el camino, poder en la lucha, esperanza en la prueba, consuelo, claridad y gozo en todo.

7/15/2016

¿Qué Piensas Hacer con tu Vida?

¿Nunca se te ocurrió preguntarte qué pasaría con tu vida si de pronto te enteraras que no te queda demasiado tiempo de existencia en esta tierra? Seguramente que nunca se te ocurrió preguntártelo. Los hombres le escapan a este tema. Es más; aún con todo lo que han aprendido en sus Biblias, todavía le temen.
Sin embargo, hay muchísima gente, (Y los cristianos no son la excepción, desde luego), que no sólo ha pasado por valle de sombra de muerte, sino que la ha podido vencer, al menos por un tiempo. Aquí la pregunta se modifica: ¿Cómo vivirías tu vida si supieras que Dios te ha concedido algunos años más?
(Isaías 38: 1-2) = En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y el profeta Isaías hijo de Amoz, vino a él y le dijo: Esto dice Jehová: "Ordena los asuntos de tu casa, porque vas a morir. Ya no vivirás". Entonces volvió Ezequías...hizo oración a Jehová.
Él era un rey que se encontraba en la cima de su victoria,  Librado milagrosamente por Dios del ejército del rey Senaquerib.  Él era rico y reconocido, cuando de pronto la enfermedad vino a él, llevándolo al borde de la muerte. Porque claro; los poderosos también se enferman.
Y no sólo se enferman, también se mueren. Sus riquezas podrán, a lo sumo, estirarle sus vidas días, semanas, meses, pero no irán mucho más allá. Es la justicia final ejecutándose sin excepciones. Porque todos se quejan de la justicia, pero la justicia de Dios no tiene motivos de queja. ¡Es justicia!
El profeta le advirtió, “Prepárate para morir, estás invadido de tu enfermedad.” Pero resulta ser que el rey amaba vivir, Y al voltear su cabeza hacia la pared, clamó y oró al Señor por una nueva oportunidad de vida.  Dios lo escuchó y le dió quince años más Pero, ¿Cómo debe vivir un hombre que ha conquistado a la muerte?
Así como muchos sobreviven un cercano llamado a la muerte.  ¿Acaso éste no debería vivir cada día con agradecimiento, dando todo de sí mismo a Dios y a la humanidad? Pero el camino que toma el hombre bajo el dominio de su carne hace lo contrario.
Porque este rey empezó a vanagloriarse- Se sumergió en el lodo del materialismo,  ostentando sus tesoros frente a extranjeros. Un segundo mensaje del profeta le fue dado, uno de juicio acerca de su posteridad Debido a su orgullo e ingratitud. 
Y ¿Cuántos hoy se les ha dado Una nueva oportunidad de vivir, para tan sólo invertir los años que les han sido prestados en alcanzar egoístamente cosas que no tienen valor? La eternidad revelará que hubiera sido mejor para algunos morir que haber escapado del juicio. 
Hace ya muchos años, un hombre sin valor alguno en el evangelio, apenas miembro casi inútil de una congregación fría y dormida, tuvo un tremendo accidente con su automóvil en una ruta. Iba con toda su familia. El vehículo quedó totalmente destruido, pero ninguno de sus ocupantes tuvo un solo rasguño.
Este hombre reflexionó muy seriamente en ese nuevo nacimiento que le había sido otorgado y se dijo: “Si Dios ha permitido que sigamos vivos, es porque desea hacer algo con nosotros.”  Pasaron más de veinticinco años de ese episodio. Ese hombre, hoy, está escribiéndote esto.

 


7/11/2016

La Fortaleza de Tus Cercos

(Santiago 1: 2) = Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, (3) sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
A veces Dios le coloca un cerco a los suyos para poder preservarlos, pero con frecuencia ellos ven solamente la parte mala de ese cerco, e interpretan malamente su forma de proceder. Así sucedió con Job, conforme lo vemos en 3:23: ¿Por qué se da vida al hombre que no sabe por dónde ha de ir, y a quien Dios ha encerrado?
¡Claro! Satanás conocía el valor de aquel cerco. Mira cómo lo expresa él mismo en 1:10: ¿No le has cercado alrededor de él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra.
A través de cada prueba existen grietas que son atravesadas por los rayos del sol para que den luz espiritual a los que se hallan en tinieblas. Las espinas no se te clavan, a no ser que te inclines sobre ellas, y nadie las toca sin su conocimiento.
Las palabras que te hieren, el mensaje que te causó pena, la gran herida de tu querido amigo, la carencia de dinero cuando más se necesitaba, todas estas cosas las sabe Él, quien simpatiza con nosotros como ningún otro y nos observa para ver si a pesar de todo nos atrevemos a confiar en Él por completo.
(1 Pedro 2: 6) = Por lo cual también contiene la Escritura: he aquí pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en él, no será avergonzado.
(Lucas 1: 45) = Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor. 
Mucho cuidado cómo entiendes esto, porque si lo llegas a entender equivocado, la solución que intentes buscar no sólo no cumplirá su objetivo, sino que podrá incrementar el problema. No te estoy diciendo en absoluto que es estrictamente necesario pasar por pruebas graves para crecer. Sólo digo que es algo posible, y que sólo el Señor sabe si tú lo necesitas o no.
Hay gente que por motivos que sólo Dios conoce, ha sido tremendamente probada, pero hay otra gente, también servidores muy fieles y efectivos, que no han tenido que pasar por estos verdaderos hornos de purificación del cuerpo, del alma y del espíritu.
Nunca te olvides que antes que cualquier otra cosa, Dios es Padre. Y hasta dónde yo sé, un padre carnal, humano, imperfecto y hasta impío, jamás haría pasar a un hijo por una cruel fatalidad con el simple motivo de ver si responde acertadamente o no. Eso sería crueldad. Y Dios es amor, no crueldad. Si te llega la prueba, gózate. Si no te llega, gózate. Eso es dar gracias por todo y regocijarte en todo.


7/07/2016

¿Dónde Acudimos a Comer?


      
El séptimo capítulo de Miqueas contiene unos de los mensajes más poderosos referentes al nuevo pacto nunca antes predicado. En este increíble sermón, Miqueas le está hablando a Israel -sin embargo, él también se está dirigiendo a la iglesia de Jesucristo en los últimos días. Él empieza su sermón con un clamor desconsolado -uno que aún hoy es escuchado entre los creyentes hambrientos espiritualmente alrededor del mundo. Ay de mí!...no queda racimo para comer (Miqueas 7:1).

Miqueas está describiendo el efecto de la hambruna en Israel -hambruna de alimentos y de la Palabra de Dios. Lo anterior, hace eco a una profecía previamente hecha por Amós donde el Señor dice: Ciertamente vienen días...en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. E irán...desde el norte hasta el oriente, buscando palabra de Jehová, y no la hallarán. (Amós 8:11–12).

Este era el tiempo de cosecha en Israel y los viñedos debían de haber dado su fruto. Pero por el contrario, no había racimos colgando en sus viñas. Miqueas observó cómo la gente acudía a los viñedos en busca de frutas que recoger pero ésta no encontraba nada.

Desde su visión profética, Miqueas vio a las multitudes de los últimos tiempos corriendo dé lugar a lugar en busca de escuchar una palabra verdadera proveniente de Dios. Él observó a creyentes corriendo de iglesia a iglesia, de avivamiento a avivamiento, de nación a nación -todos en busca de satisfacer su hambre y sed de algo que nutriera sus almas. Este clamor aún se escucha, “Ay de mí!...no queda racimo para comer.”

Existe una gran hambruna en la tierra. Sin embargo, en lugar de que multitudes corran en busca de alimento espiritual, sólo queda un remanente conformado por aquéllos que verdaderamente desean la Palabra de Dios (ver Miqueas 7:14, 18).

Ciertamente esta realidad de la antigua Israel también se aplica a nuestro tiempo actual. Pocos cristianos hoy día tienen un hambre verdadera de escuchar la pura Palabra de nuestro Señor. En su lugar, la mayoría se satisface a sí mismo con manzanas de Sodoma, se alimenta de evangelios distorsionados a través de una pajita. 

Y lo que es peor y ya nos atañe a los ministros: en la mayoría de los llamados centros cristianos, (Se les llama así porque la palabra iglesia está comprobado que ha decrecido su respeto), se arman mensajes con todas aquellas palabras que la gente quiere oír, y no con lo que Dios está diciendo en este tiempo.

Cuando alguien me felicita por mi trabajo en la Web, suelo agradecer por cortesía, pero en mi ser íntimo tengo más que claro que esto que aquí estamos haciendo no es más que un minúsculo grano de arena para la construcción de un evangelio real y genuino que Dios procura llevar a los oídos hambrientos, siempre y cuando estos se preocupen por buscarlo.


 

7/03/2016

¿Creencias? ¿Sentimientos? ¿Fe?

Pasé muchos años dentro de la estructura eclesiástica y no me arrepiento de ello. Lo que allí recibí, que no fue malo ni erróneo en su conjunto,  sí fue insuficiente para pelear la buena batalla y, esencialmente, ganarla. Una de las cosas que jamás me dijeron, por ejemplo, fue la diferencia, (enorme diferencia) entre creencia y fe.

No es de despreciar, porque mientras la creencia es patrimonio enteramente humano, intelectual, filosófico y sentimental, la fe es un don que, si no es otorgado por Dios mismo, no hay manera de poseerlo. ¿No puede, entonces, tener fe un incrédulo? No. Puede tener creencia, confianza o cualquier sentimiento que lo impulse o le permita actuar con positivismo sobre algo, pero no fe. La fe es única y absoluta de Dios.

(2 Corintios 5: 7) = (Porque por fe andamos, no por vista);

Por fe y no por apariencia. Dios nunca quiere que miremos nuestros sentimientos. El yo, puede quererlo; como también Satanás puede desearlo. Pero Dios quiere que hagamos frente a los hechos y no nos dejemos llevar por sentimientos; los hechos de Cristo y de Su trabajo perfecto y terminado para nosotros.

Cuando hacemos frente a estos hechos grandiosos y los creemos porque Dios dice que son hechos, Dios se cuidará de nuestros sentimientos. Dios nunca concede el sentimiento para habilitarnos a creer en Él; Dios nunca da el sentimiento para alentarnos a confiar en Él; Dios nunca nos da el sentimiento para mostrar que ya hemos confiado enteramente en Él.

Dios solamente concede el sentimiento cuando ve que confiamos en Él; Dios nunca da el sentimiento para alentarnos a confiar en Él; Dios nunca nos da el sentimiento para mostrar que ya hemos confiado enteramente en Él.

Dios solamente concede el sentimiento cuando ve que confiamos en Él, aparte de toda clase de sentimientos; dependiendo de Su propia palabra y apoyándonos en la fidelidad de Su promesa. Nunca hasta entonces puede el sentimiento (Que procede de Dios) con toda posibilidad llegar a nosotros; y Dios concederá el sentimiento de la manera y en el tiempo en que Su amor infinito vea que es mejor para el caso individual.

Tenemos que elegir entre el hacer frente a nuestros sentimientos y hacer frente a los hechos de Dios. Nuestros sentimientos pueden ser tan inciertos como el mar o como la arena transportable. Los hechos de Dios son tan ciertos como la Roca de los Siglos, como el mismo Cristo, que es el mismo ayer, hoy y para siempre.