2/21/2011

Palabra de Sanidad

Hay una palabra en el libro de las Lamentaciones que es puntual para lo que el Señor tiene para ti en este día. En el capítulo tercero de ese libro y en los versos 22 y 23, leemos: Nunca decayeron sus misericordias; nuevas son cada mañana. ¡Grande es tu fidelidad!

Yo quiero, hoy, apuntar directo al corazón de todos aquellos que crean, entiendan, estén seguros o supongan que le han fallado al Señor. Tal vez has tropezado, o te has relajado en tu lectura de la Biblia, o has roto un mandamiento, pecando contra el Señor.

Puede que estés bajo el dominio de un pecado que te asedia y te hace suponer que eres poco más que una basura. Entiende: cualquiera que sea tu situación, tú puedes estar abrumado con miedos, culpas e incredulidad.Ya sabes que Dios dijo que Él juzgará toda forma de pecado, y ese conocimiento ha llegado a ser una carga de temor para ti, porque sabes que el Señor es fiel a su Palabra.

Pero Dios también es fiel en la misericordia. En el Salmo 89 encontramos unas de las palabras más sanadoras y de más ánimo en todas las Escrituras. Dios dice: Hallé a David mi siervo… Mi mano estará siempre con él…Quebrantaré delante de él a sus enemigos. Mi verdad y mi misericordia estarán con él…Yo también le pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra (89:20-27).

Este Salmo se refiere a Cristo. Y es aquí que el Padre establece cierto pacto con su Hijo: Para siempre le conservaré mi misericordia, y mi pacto será firme con él (89:28).

Escucha: el mismo pacto que Dios hizo con Cristo, lo hizo con todos sus hijos Pondré su descendencia [hijos] para siempre… Si dejaren sus hijos mi ley… y no guardaren mis mandamientos, entonces castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios” (89:29-34).

Piensa en ello: Dios ha hecho un pacto de nunca quitar su amante misericordia de cualquiera que esté en Cristo. Él nos disciplinará con su vara de corrección, pero Él lo hará en misericordia, amor y compasión – porque el Señor al que ama, disciplina. Él le seguirá siendo fiel en tu prueba, invistiéndote con el poder de su Espíritu. Cristo no se dará por vencido contigo; él ha hecho una gloriosa promesa de tenerte siempre: Pondré su descendencia (hijos) para siempre (89:36).

Dale gracias al Señor hoy mismo, ya, ahora, por su amante misericordia en las mañanas, por las tardes y en las noches. Y luego agradécele a cada momento por su fidelidad (ver Salmo 92:1-2). Por fe, recibe esta palabra sanadora, tómala y ponla por obra en tu vida y difúndela entre los que sufren..

2/17/2011

Objetivo Cielo

Si puedes leer tu Biblia sin religiosidades aprendidas en escuelitas dominicales, podrás ver que Pablo estaba agradecido por su vida, su llamado, su ministerio. Yo creo que él amaba al pueblo de Dios con una pasión desbordante, fuera de toda imaginación posible. Pero a lo largo de sus años de ministerio, el continuo deseo de Pablo era irse a estar con el Señor. Su corazón simplemente estaba ansioso de estar allá.

El apóstol se refiere al cielo cuando él habla de haber sido llevado al paraíso. Él dice que vio y escuchó cosas allí que asombraron tanto su mente que él no tenía palabras para describirlo. Por la descripción de Pablo, tú percibes la idea de que si él pudiese explicar lo que vio, nuestras mentes humanas no podrían entenderlo. La Biblia nos dice que en el cielo nosotros gobernaremos con el Señor como “reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra” (Apocalipsis 5:10). Estaremos como siervos allí y “sus siervos le servirán” (22:3).

Pablo jubilosamente dice, “Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:57). Muchos Cristianos citan este verso diariamente, refiriéndose a sus pruebas y tribulaciones. Pero el contexto en el cual Pablo está hablando, sugiere un significado más profundo. Tan sólo dos versos anteriores, Pablo declara, “Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (15:54-55).

Pablo estaba hablando elocuentemente sobre su anhelo por el cielo. Él escribió, “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial” (2 Corintios 5:1-2, )

El apóstol luego añade, “pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor” (5:8). De acuerdo a Pablo, el cielo – estar en la presencia del Señor por toda la eternidad – es algo que tenemos que desear con todo nuestro corazón. Lo ideal es que tú hagas del cielo tu deseo ferviente. ¡Jesús está viniendo por aquéllos que anhelan estar con él allí!

De hecho, eso no significa tener prisa. No puedes ansiar el cielo simplemente porque te van mal las cosas aquí. Peor -en apariencia- le iba a Jesús cuando estaba en la cruz. Debes ansiar la vida, proteger la vida, cuidar tu cuerpo, que es tu templo y esperar sin temores el día en que Dios, y no otro, decida que ya se ha cumplido tu ciclo terrenal.

2/09/2011

¿Se Puede Oír la Voz de Dios?

A diario recibo una gran cantidad de correo con diferente clase de consultas. En general me agrada responderlas, porque me exige y me permite cumplimentar debidametne esa parte del ministerio. Pero te confieso que algunas de esas consultas tienen características muy singulares.

Por ejemplo, la que me hace una joven fiel y sincera. "Hermano; estoy enamorada de dos jóvenes de mi iglesia. Uno toca la batería en la orquesta de alabanza y el otro predica en la reunión de jóvenes. ¿Podría orar usted a ver si Dios le dice con cual de ellos debo entablar noviazgo y matrimonio?"

Generalmente, cuando llegan esta clase de consultas, hago funcionar el fruto de paciencia que el Espíritu Santo nos proporciona y respondo que, lo mejor y más correcto que debería hacer ella, es orar firmemente y pedir que Dios le diga a ella misma con quien debe o no debe relacionarse. ¿Sabes cual es la respuesta más frecuente? "¡Pero a mí Dios no me habla!"

Hay algo que debemos entender: Dios diseñó al espíritu del hombre para que pudiera escuchar su voz. De hecho, todo espíritu puede escuchar las diferentes voces que provienen del mundo espiritual. Por lo tanto, todos estarán de acuerdo, que no hay nadie que no escuche diariamente la voz del diablo: voces de temor, de ansiedad, de desánimo, de negativismo, etc.

Esto nos muestra claramente que tenemos la facultad de oír el mundo espiritual. La mayor mentira del diablo es hacernos creer que no podemos oír la voz de Dios. ¿Que clase de cristianismo sería el trazado por Dios, que podamos oír con claridad la voz del diablo y no la del Señor? Una incoherencia, ¿No te parece? Sólo debemos ser obedientes.

Dios nos ha prometido con juramento darnos un corazón nuevo – uno que está inclinado a obedecer. Dice: “Les daré un corazón para que me conozcan que yo soy Jehová; y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, porque se volverán a mí de todo corazón” (Jeremías 24:7) Y también:“Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. Quitaré de vosotros el corazón de piedra y os daré un corazón de carne” (Ezequiel 36:26).

Dios no solo nos promete darnos un corazón nuevo, sino también escribir sus mandamientos en nuestros corazones. En otras palabras, él promete causarnos que lo conozcamos y oigamos. Otra vez, el Espíritu Santo es el que hace este trabajo en nosotros. Él nos enseña acerca de la naturaleza del Padre y sus caminos – y en el proceso, él nos transforma en la imagen divina de Cristo.

Nuestro Señor ha jurado una promesa soberana de ser misericordioso hacia nosotros en nuestras luchas contra el pecado. Y hasta que venga la victoria completa, él será paciente y amoroso con nosotros, nunca haciéndonos a un lado. Él promete, “No importa lo que yo demande de ti, yo te supliré con todo el poder que necesitas para lograrlo. No pediré ninguna cosa de ti, por la cual yo no haya hecho provisión.”

Por lo tanto, cuando tengas dudas como las de esta joven mujer, no me escribas a mí suponiendo que soy un privilegiado capaz de oír la voz de Dios mientras tú no puedes. Dobla tus rodillas en tu cuarto y clama a tu Padre celestial hasta que tengas certeza de haber sido oído y hayas escuchado nítidamente su respuesta.

Hoy día, el mismo poder que resucitó a Jesús de la tumba – y que lo capacitó para cumplir con la ley de Dios a través de una vida perfecta y sin pecado – ahora mora en nosotros. El propio Espíritu de Dios está vivo en nosotros, proveyendo todo el poder sobre cada trabajo que el enemigo trata de hacer en contra de nosotros.

Recuerda: Dios es una emisora de radio que emite su pogramación divina durante las veinticuatro horas del día. No hay corte de energía, no hay suspensión de programación. Si tú no lo oyes, no es su responsabilidad. Sólo debes sintonizar la frecuencia exacta de esa emisión sin errores, ya que podrías escuchar otra que emite algo totalmetne diferente y opuesto.




2/03/2011

Ligera es tu Carga

Es muy probable que alguien que hoy lea esto, se encuentre con alta necesidad de ánimo. Tiene una enorme necesidad de ser refrescado y quizás hasta liberado de algún dolor físico o mental. Eso le produce confusión y depresión. En suma: sin ser una tremenda visión de un tremendo siervo del Señor, estoy seguro que alguien está necesitando una palabra especial de esperanza. Aquí va.

¿Eres tú esa persona? Yo estoy pensando en alguien que tiene problemas por todos lados. Alguien sobrecargado por miedos dentro de sí, y con problemas a su alrededor. Y esta persona no tiene a nadie con el cual pueda hablar y entender completamente, a nadie en el cual confiar en esta hora de prueba. Primero: el miedo no es de Dios, es de Satanás. Segundo: si no tiene a alguien confiable para hablar mejor que haga silencio. Experiencia.


Yo sé que Dios está me está usando ahora mismo para traer una palabra de esperanza y refrigerio para alguien que está al final de su aguante y de su paciencia. Por favor escucha la palabra del Señor mientras yo la escribo casi de manera automática, pero tal vez bajo la unción del Espíritu Santo. Dios ha escuchado tu clamor, y las siguientes palabras vienen del corazón amoroso de Dios exclusivamente para ti:

Satanás está tratando de implantar mentiras en tu mente durante tu tiempo de crisis, debilidad y problemas. Él tratará de convencerte que Dios no está contigo, que te ha abandonado o, lo peor, que no se dignará ni siquiera a mirarte. Si tú crees en esa mentira, nunca podrás escapar de la trampa satánica.

Si tú te pones en silencio delante del Señor, y lo buscas en tu lugar secreto de oración, el Espíritu Santo te dirá claramente: Dios está contigo. Él no te ha abandonado. Él te ve y conoce lo que estás sufriendo. Jesús dijo, Y yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mateo 28:20).

Tú eres amado – y tú eres necesario. Satanás es un mentiroso, y desea que te rindas a la desesperación, que creas que estás solo en tu lucha. No, de ninguna manera; tú no estás solo nunca. Dios tiene a alguien orando por ti en tu tiempo de necesidad, del mismo modo en que tú has orado por alguien a quien ni siquiera conocías.

Hoy debo animarte. Con cero misticismo y con certeza de cumplimiento.¡Ánimo! Vas a salir victorioso de tu prueba. Pero debes creer que Dios ha escuchado tu clamor. Tan sólo apóyate en el Señor. Si él te pudiera mostrar todas las cosas buenas que están por venir a tu vida, seguramente te regocijarías alegremente.

Finalmente, escucha el corazón de Dios a través de su Palabra pura:

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis. Vendréis y oraréis a mí, y yo os escucharé. Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. (Jeremías 29:11-13).

Dios te bendiga ricamente hoy, del mismo modo en que yo te bendigo en el nombre del Señor Jesucristo. Nunca hago esto. No sé por qué sentí una carga hoy. ¿Quizás fue por ti? Tal vez me lo digas. O tal vez no, no importa; yo ya obedecí e hice lo que se me demandó hacer. Tú sólo bendícete con ello y da gracias a Dios.