Tú has leído u oído respecto a la parábola de la fiesta de bodas. Y has tenido alguna interpretación sobre ella, ya sea por tus estudios de hermenéutica o por lo que el Espíritu Santo haya traído a tu entendimiento. Así que no voy a comentarla ni a renovarla en su esencia. Si quiero extraer un párrafo, cuando el rey ingresa al lugar de la celebración a ver a sus invitados. Mateo 22:11-14 dice al respecto:
Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿Como entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.
En primer lugar, tú puedes ver y comprobar que, la metáfora del vestido de bodas es utilizada aquí para mostrar que la fe y la obediencia a la voluntad de Dios son importantes para los miembros de la nueva comunidad que han respondido para participar de esa festividad, ¿No es cierto?
Sin embargo, yo creo que es indispensable, (Y presta atención al término que usado: indispensable. Que no se puede dispensar. Y dispensar es dar. conceder, otorgar, distribuir. No he dicho "conveniente" ni "preferible"), para entrar al Reino de los Cielos y servir en él con aprobación y excelencia, tener nuestras vestiduras blancas y limpias. Ese es nuestro ropaje de bodas. ¿Puedo preguntarte como está el tuyo en estos días?
Nota que el verso 14 siempre ha sido bastante incomprensible para muchos cristianos sinceros y fieles. Porque a ellos, al igual que a una enorme mayoría de nosotros, se nos ha formado e instruído en las normas de un Dios de amor y, en ese Dios de amor, decir esto parecería incurrir en una contradicción más que grave.
Obvio que te aclare que jamás estuve en contra de la doctrina del Dios de amor, no lo dudes. No sólo la comparto y la creo, sino que dentro de lo que dan mis profundas limitaciones humanas, la practico en cada ocasión que se me presenta y puedo.
Sin embargo no puedo olvidarme ni omitir que, además de Amor, Dios es también dos cosas esenciales a la hora de examinar vestimentas de bodas: justicia y fuego consumidor. Lo primero, servirá para separar lo verdadero de lo falso, mientras que lo segundo, para ejecutar la sentencia correctamente.
¿Has sido llamado al Camino y has aceptado transitarlo? ¡Gloria a Dios por tu vida eterna! Luego: ¿Has aceptado el llamado a servirle con honra y obediencia? ¡Otra vez gloria a Dios! Pero ahora deberás hacerlo, porque nadie te obligó a tomar esa decisión.
Pero si la has tomado, será para cumplirla. De otro modo, no interesa cuán llamado hayas sido. Lo que sí interesará, es que Dios te apruebe. No te olvides que a la hora de usar, Dios ha usado a muchos hombres y mujeres, pero a la hora de aprobar, varios de ellos se quedaron afuera. No te enojes ni me censures por esto que digo; sólo lee tu Biblia, es similar a la mía.