Tú
ya me conoces y sabes que no me gustan demasiado las salutaciones “especiales”
de fin de año y todo eso, por la simple razón de creer que si para mi Padre
celestial, un día es como mil años y mil años como un día, yo, como uno de sus
hijos, debo tener esa misma perspectiva. Sin embargo, déjame dejarte algo que
sin ninguna duda habrá de serte útil durante todo el 2015 que se acerca: la
certeza de tener un toque de parte de Jesús para tu vida.
Alguien
que está leyendo este mensaje, seguramente, necesita que Jesús lo toque. Cuando
el Señor ministró aquí en la tierra, él sanaba y restauraba a los afligidos con
simplemente tocarlos. Cuando Jesús tocó a la suegra de Pedro, “la fiebre la dejó”.
Él tocó el féretro de un joven muerto y éste volvió a la vida. Él tocó los ojos
de los ciegos y ellos pudieron ver. Él tocó el oído de un sordo y éste pudo
oír.
Padres
trajeron sus hijos a Jesús “para que los tocara”. Su suave toque cambió todo.
Multitudes trajeron a sus enfermos, y Jesús se dio tiempo para extender su
mano, tocarlos y sanarlos. Si tú verdaderamente conoces al Señor íntimamente, tú
has conocido y has sentido el toque de la mano de Jesús. En momentos de
soledad, en tiempos de desánimo, en tiempos de confusión, en tiempos tan
dolorosos e inciertos, tú clamaste desde lo profundo de tu alma: “Señor Jesús,
necesito tu toque. Necesito sentir tu presencia. Ven Jesús y toca mi alma
sedienta.”
Algunos
necesitan el toque de Jesús sobre sus mentes. Satanás ha venido junto con sus
malvados principados para molestar y sobrecargar su mente con pensamientos
infernales – pensamientos de incredulidad, pensamientos que no nos hacen como
Cristo, pensamientos de temor, pensamientos de baja estima, pensamientos de que
estamos desagradando a Dios. Los creyentes honestos te dirán que ellos han
experimentado estos ataques en sus mentes.
Satanás
está decidido a destruir nuestra fe y dependencia del Señor. En las Escrituras,
el toque de Jesús vino en respuesta a un clamor. No hay evidencia de que él
alguna vez haya rechazado un clamor. Y él no le dará la espalda a tu clamor,
sino que responderá misericordiosamente a tu necesidad. En Mateo 8, nosotros
leemos sobre un leproso el cual vino a él diciendo, Señor, si quieres, puedes
limpiarme.” Jesús extendió su mano y lo tocó diciendo, “Quiero; sé limpio.” “Y
al instante su lepra desapareció.
Hoy busca un lugar a solas con Jesús y dile lo que el leproso le
dijo: “Señor, tú puedes. Límpiame.”
Luego quédate a la expectativa de que aquél que no hace acepción de personas te
tocará y te sanará en mente, cuerpo, alma y espíritu. El brazo del Señor está
extendido hacia ti, pero él espera por aquél clamor de necesidad, ese clamor
por ayuda que también es un clamor de expectativa.
Y los
egipcios nos maltrataron y nos afligieron, y pusieron sobre nosotros dura
servidumbre. Y clamamos a Jehová el Dios de nuestros padres; y Jehová oyó
nuestra voz, y vio nuestra aflicción, nuestro trabajo y nuestra opresión; y
Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo extendido, con grande
espanto, y con señales y milagros; y nos trajo a este lugar, y nos dio esta
tierra, tierra que fluye leche y miel (Deuteronomio 26:6-9).
Ahora sí; formalmente y espiritualmente, en ese orden: ¡Feliz
2015! Y: ¡Feliz Año Nuevo Terrenal! Es el deseo de todos los que sólo tenemos nuestros
pies en esta tierra, pero no nuestro futuro. Nuestro futuro es de eternidad, y
allí los años no cuentan ni cambian.


