12/27/2014

Toque

               Tú ya me conoces y sabes que no me gustan demasiado las salutaciones “especiales” de fin de año y todo eso, por la simple razón de creer que si para mi Padre celestial, un día es como mil años y mil años como un día, yo, como uno de sus hijos, debo tener esa misma perspectiva. Sin embargo, déjame dejarte algo que sin ninguna duda habrá de serte útil durante todo el 2015 que se acerca: la certeza de tener un toque de parte de Jesús para tu vida.
               Alguien que está leyendo este mensaje, seguramente, necesita que Jesús lo toque. Cuando el Señor ministró aquí en la tierra, él sanaba y restauraba a los afligidos con simplemente tocarlos. Cuando Jesús tocó a la suegra de Pedro, “la fiebre la dejó”. Él tocó el féretro de un joven muerto y éste volvió a la vida. Él tocó los ojos de los ciegos y ellos pudieron ver. Él tocó el oído de un sordo y éste pudo oír.
               Padres trajeron sus hijos a Jesús “para que los tocara”. Su suave toque cambió todo. Multitudes trajeron a sus enfermos, y Jesús se dio tiempo para extender su mano, tocarlos y sanarlos. Si tú verdaderamente conoces al Señor íntimamente, tú has conocido y has sentido el toque de la mano de Jesús. En momentos de soledad, en tiempos de desánimo, en tiempos de confusión, en tiempos tan dolorosos e inciertos, tú clamaste desde lo profundo de tu alma: “Señor Jesús, necesito tu toque. Necesito sentir tu presencia. Ven Jesús y toca mi alma sedienta.”
               Algunos necesitan el toque de Jesús sobre sus mentes. Satanás ha venido junto con sus malvados principados para molestar y sobrecargar su mente con pensamientos infernales – pensamientos de incredulidad, pensamientos que no nos hacen como Cristo, pensamientos de temor, pensamientos de baja estima, pensamientos de que estamos desagradando a Dios. Los creyentes honestos te dirán que ellos han experimentado estos ataques en sus mentes.
               Satanás está decidido a destruir nuestra fe y dependencia del Señor. En las Escrituras, el toque de Jesús vino en respuesta a un clamor. No hay evidencia de que él alguna vez haya rechazado un clamor. Y él no le dará la espalda a tu clamor, sino que responderá misericordiosamente a tu necesidad. En Mateo 8, nosotros leemos sobre un leproso el cual vino a él diciendo, Señor, si quieres, puedes limpiarme.” Jesús extendió su mano y lo tocó diciendo, “Quiero; sé limpio.” “Y al instante su lepra desapareció.
               Hoy busca un lugar a solas con Jesús y dile lo que el leproso le dijo: “Señor, tú puedes. Límpiame.” Luego quédate a la expectativa de que aquél que no hace acepción de personas te tocará y te sanará en mente, cuerpo, alma y espíritu. El brazo del Señor está extendido hacia ti, pero él espera por aquél clamor de necesidad, ese clamor por ayuda que también es un clamor de expectativa.
               Y los egipcios nos maltrataron y nos afligieron, y pusieron sobre nosotros dura servidumbre. Y clamamos a Jehová el Dios de nuestros padres; y Jehová oyó nuestra voz, y vio nuestra aflicción, nuestro trabajo y nuestra opresión; y Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, y con señales y milagros; y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y miel (Deuteronomio 26:6-9).
               Ahora sí; formalmente y espiritualmente, en ese orden: ¡Feliz 2015! Y: ¡Feliz Año Nuevo Terrenal! Es el deseo de todos los que sólo tenemos nuestros pies en esta tierra, pero no nuestro futuro. Nuestro futuro es de eternidad, y allí los años no cuentan ni cambian.




 



12/20/2014

Transparencias

Hoy quiero hablar, aunque más no sea brevemente, de un tema que todavía es considerado “tabú” dentro de la iglesia: la sexualidad. Al igual que las religiones oficiales y ritualistas tradicionales, de esto sí que no se habla o, en todo caso, se habla poco o se habla mal. ¿Qué dice la Biblia al respecto? Hay un texto importante y esclarecedor. Y los bendijo Dios, y les dijo: fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. (Génesis 1:28).
Es muy llamativo que Dios exprese el “multiplicarse” bajo la forma de una bendición, no de un mandato u obligación. Sin embargo, adoptamos el imperativo como orden y no como una bendición asegurada. Uno de los propósitos de la sexualidad es la procreación pero no es el único. Quien cambió la forma de ver la sexualidad y asociarla pura y exclusivamente al “deber de procrear” fue Agustín de Hipona. Sostuvo que reclamar el derecho marital sin la necesidad de procreación, era un pecado.
Vio la sexualidad como expresión de la caída y argumentó que el gasto físico involucrado en una relación sexual disminuía las fuerzas para buscar la presencia de Dios y se convertía en un obstáculo para el fluir de la unción. Concluimos diciendo que la dimensión sexual va más allá de la capacidad reproductiva. Por eso, hay algunas mentiras que necesariamente los creyentes genuinos debemos desechar en nuestros matrimonios. La primera de ellas, es aquella que nos asegura que la mujer decente es aquella que no piensa en el sexo. Esto es definitivamente falso.
La sexualidad ha sido creada por Dios con la finalidad de ser disfrutada por el hombre y la mujer en el ámbito matrimonial. El deseo sexual es una parte integral de todo ser humano. Negarla no nos hace más espirituales sino más desagradecidos con Dios. La otra mentira, es la que nos enseña que buscar la satisfacción sexual indica carnalidad o egoísmo. Esto también es falso. La sexualidad ha sido creada no sólo para la reproducción sino también para el placer. La relación sexual genera una cercanía física y emocional única, por esa razón se dice que es la más unitiva de todas las relaciones.
Recordemos que el apóstol Pablo, en 1 Corintios 7:8-9, aconseja el casamiento incluso a las personas viudas; es decir, prioriza la necesidad de afecto e intimidad más allá de la capacidad generativa. La idea de Dios con la práctica sexual compartida es que ambos se sientan satisfechos, amados y deseados en los brazos del cónyuge. El placer que se obtiene en una relación sexual de dos amantes esposos que se eligen cada día, supera la duración efímera de un intenso orgasmo.
Y una última mentira muy en boga en estos tiempos es la que nos señala que utilizar anticonceptivos es pecaminoso. Esto tiene que ver con cada uno de los integrantes del matrimonio, pero de ninguna manera puede proclamarse como doctrina inmutable. El mismo versículo que menciona la bendición de la reproducción agrega una enorme distinción para el ser humano: el ser comisionado por Dios para regentear o administrar la creación.
En ese marco de mayordomía integral queda incluido el ejercicio de la paternidad responsable. Por lo tanto, los métodos anticonceptivos que no sean abortivos pueden emplearse con libertad de conciencia. Obviamente, no ha sido esto un documento genial ni un tratado profundo sobre la sexualidad en los cristianos, pero al menos entiendo que habrá significado un paliativo para tantos hermanos y hermanas que hoy por hoy todavía luchan en contra de antiguas enseñanzas erróneas que lo único que han logrado es alimentar la teoría infernal de la culpa.


12/17/2014

Batallas

               La razón por la cual se está escribiendo esto, es para recordarte que la batalla que tal vez estás enfrentando no es tuya, sino del Señor. Si tú eres un hijo de Dios, puedes estar seguro que Satanás se “enfurecerá contra ustedes.” En 2 Crónicas 20, una gran multitud vino contra el pueblo de Dios. El rey Josafat y su gente propusieron en sus corazones buscar a Dios y ayunar.
               El rey clamó a Dios con una oración que la mayoría de nosotros ha orado en nuestro caminar espiritual: En nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos (20:12). “Vino el Espíritu de Jehová en medio de la reunión…Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis…porque no es vuestra la guerra, sino de Dios (20:14-15).
               Isaías dio esta advertencia a todas las fuerzas satánicas: ¿A quién vituperaste, y a quién blasfemaste? ¿Contra quién has alzado tu voz?...Contra el Santo de Israel (Isaías 37:23). Dios le dijo a su pueblo Israel, y él nos dice hoy día: “La batalla no es contra ustedes. Es la furia de Satanás contra mí, el Señor que habita en vosotros”. Dios le dijo a Satanás, He conocido tu condición, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí (37:28).
               Yo te pregunto: ¿Dónde está tu batalla? ¿En tu matrimonio? ¿En tu negocio o en tu trabajo? ¿En tus finanzas? ¿En tu salud? ¿Se intensifica la batalla día tras día? Si tú tienes un corazón devoto a Jesús y un deseo de aferrarte a él, tú enfrentarás la rabia del infierno. Pero ésta sigue no siendo tu batalla. Tú puedes terminar tu batalla rápidamente si así lo decides – simplemente rindiéndote o entregándote a tus miedos y temores. Satanás no molestará a aquellos que pierden su confianza en el Señor. Sí, la batalla es del Señor, pero nosotros tenemos una parte en ella – y ésta es confiar y creer en sus promesas cuando enfrentamos desesperanza y lo que parece ser imposible.
               ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio? (Isaías 40:27). La fe demanda que yo entregue todos mis problemas – todas mis situaciones críticas, todos mis miedos, todas mis ansiedades – en las manos del Señor. Cuando he hecho todo lo que puedo hacer y cuando sé que mi batalla va más allá de mi poder, yo debo someter todo en sus manos. Nuestro Señor sabe de la furia de Satanás y debemos verdaderamente creer que él actuará. Él nos ayudará a pasar por las muchas aguas y por los fuegos, y hará huir a todos nuestros enemigos espirituales.
               Esta es la Palabra de Dios acerca de lo que él hará: Porque contra mí te airaste…y ha subido a mis oídos; pondré, pues mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste (Isaías 37:29). Si tú permaneces agarrado de tu fe – confiando en él, descansando en sus promesas, rechazando todas las mentiras de Satanás que vengan a tu mente – entonces deberás estar a la expectativa que Dios vendrá con su Espíritu a tu situación, y pondrá un fin esperado a tu batalla en particular. Él moverá cielos y tierra para librarte y hacer un camino. El camino de salida es ¡confiar, confiar, confiar! Él es quien hace cesar las guerras (Salmo 46:9). 


 




12/06/2014

Protección

               Pedro dijo,…sois guardados por el poder de Dios, mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo final (1 Pedro 1:5). A través de esta profecía observo que en estos últimos tiempos Dios va a revelar a su pueblo una vez más su poder guardador. Cristo oró al Padre concerniente a sus discípulos: Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé y ninguno de ellos se perdió (Juan 17:12).
               Los discípulos no se guardaron ellos mismos en la voluntad de Dios, ellos fueron guardados por un grandioso poder fuera de ellos mismos. Ellos no pudieron haber terminado ningún día sin el poder guardador de Cristo. Qué gloriosa oración Cristo oró a nuestro favor: No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (Juan 17:15). En el Griego, la palabra guardar es muy expresiva. En 1 Pedro 1:5, ésta significa: Establecer un puesto militar.-  Guardar, resguardar, proteger con una guarnición.- Establecer una fortaleza con una línea militar completa, con todas sus armas militares.-  Reconocer al enemigo por adelantado y proteger del peligro.
               El Señor no es solamente una torre fuerte, sino también establece en nosotros un puesto militar resguardado por un ejército completamente equipado. Actualmente, nos convertimos en un poderoso puesto militar con ejércitos de soldados, caballos, carros listos para el combate, y con un centinela que ve venir al enemigo muy por adelantado. Jesús oró, “…que los guardes del mal” La palabra guardar significa: Liberar de un efecto o influencia de cualquier cosa mala, malvada, cruel, perjudicial, lujurioso, malicioso, o perverso.
               Liberar del mismo Satanás y de todo lo que es corrupto o enfermo. Si resumes todo lo anterior parecería demasiado bueno para creerlo. Somos un puesto militar de Dios, protegido por una armada espiritual equipada completamente con innumerables caballos, carros y soldados armados para la batalla, completamente informados de cada plan y artimaña del enemigo – totalmente resguardada contra Satanás y todos los poderes demoniacos en el universo.
               Ahora tal vez podamos entender lo que las Escrituras quieren decir cuando proclaman, Mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo (1 Juan 4:4). Un ejemplo práctico de esto, lo tienes en un recóndito lugar del mundo llamado Buthán (Foto). Allí, aunque no lo creas, hay una hermana, médica ella, trabajando a full en un clima espiritual absolutamente adverso, pero así y todo, creciendo en gloria y honra de Dios Todopoderoso. Ella me envió la foto que ilustra este comentario. Tu saludo le daría enorme gozo, seguramente.