6/28/2013

Voces

Aquellos que verdaderamente conocen a Dios, han aprendido a reconocer su voz por encima de todas las otras voces. El quiere que tú estés absolutamente convencido que él desea hablarte para decirte cosas que tú no has visto ni escuchado antes. Yo creo que hay tres cosas que son requeridas de aquellos que van a escuchar la voz de Dios:

1. Una confianza inamovible de que Dios quiere hablarle a usted. Tú tienes que estar completamente persuadido y convencido de esto. Verdaderamente, él es un Dios que habla – y él quiere que tú conozcas su voz para que puedas hacer su voluntad. Lo que Dios te diga, nunca irá más allá de los límites de las Escrituras.

2. Tiempo de calidad y silencio. Tú debes de estar deseoso de encerrarte con Dios y dejar que todas las otras voces se callen. Es verdad, Dios nos habla durante todo el día. Pero cuando él ha querido construir algo en nuestras vidas, su voz vino a mí sólo después de habernos apartado de todas las demás voces, para escuchar sólo su voz.

3. Pedir en fe. No obtenemos nada de Dios (incluyendo el escuchar su voz) a no ser que nosotros verdaderamente creemos que él puede comunicar su mente a nosotros – ¡para que podamos entender su propósito perfecto! ¡Dios no es un bromista! El no permitirá que el enemigo te engañe. Cuando Dios habla, la paz sigue – ¡y Satanás no puede falsificar esa paz! 
Pero el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas lo siguen porque conocen su voz. Pero al extraño no seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños (Juan 10:2-5).










6/25/2013

Glorificados

En Éxodo 33, Moisés no lo sabía, pero Dios estaba por darle una revelación mayor de su gloria y de su naturaleza. Esta revelación iría más allá de amistad, más allá de la intimidad. Es una revelación que Dios quiere que conozcan todas las personas que están con dolor. El Señor le dijo a Moisés que le mostraría su gloria: 
Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti Éxodo 33:19). Luego él dijo, No podrás ver mi rostro – porque ningún hombre podrá verme y seguir viviendo… [Y] cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado (33:20-22). 
La palabra hebrea que se traduce aquí como gloria significa “mi propia persona”. Dios le estaba diciendo a Moisés, “Yo mismo pasaré cerca de ti”. Una traducción lo dice de esta manera: “Te esconderé en una cavidad de la roca, y te defenderé con la protección de mi poder hasta que yo haya pasado.” Esto es lo que el apóstol Pablo quiere decir cuando se refiere a que estamos “escondidos en Cristo.” Cuando le fallamos a Dios – cuando pecamos gravosamente contra la luz – no debemos permanecer en nuestra condición caída. En lugar de eso, debemos de correr rápidamente a Jesús, para ser escondidos en la Roca. 
Pablo escribe, Nuestros padres…todos bebieron la misma bebida espiritual; por que bebían de la Roca espiritual que los seguía, y la Roca era Cristo (1 Corintios 10:1, 4). ¿Cuál fue la gran revelación de su persona que Dios le dio a Moisés? ¿Cuál es esta verdad que debemos santificar en nuestros corazones? Es la siguiente: Jehová dijo a Moisés:…Prepárate, pues, para mañana, sube de mañana al monte Sinaí…Descendió Jehová en la nube y permaneció allí junto a él; y él proclamó el nombre de Jehová. Jehová pasó por delante de él y exclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! Dios fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira y grande en misericordia y verdad, que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, pero que de ningún modo tendrá por inocente al malvado (Éxodo 34:1, 2 y 5-7).
Aquí estaba la revelación más grandiosa, el cuadro completo de quién Dios es. El Señor le dijo a Moisés, “Ven a esta roca en la mañana. Te daré una esperanza que te sustentará. Te mostraré mi corazón como nunca lo habías visto antes.” ¿Cuál fue la “gloria” que Moisés buscó que el Señor le mostrara? Esta es la gloria: un Dios quien es “Misericordioso y piadoso, tardo para la ira y grande en misericordia y verdad, que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, pero que de ningún modo tendrá por inocente al malvado.”
 Cristo es la expresión plena de esa gloria. Verdaderamente, todo lo que está en el Padre, está completo en el Hijo. Y Jesús fue enviado a la tierra para traernos esa gloria a nosotros. Es mi oración que tú sientas deseos fervientes de tomarla hoy mismo para tu vida y para la de todos aquellos a los que amas.











6/21/2013

Gratitud

Es frecuente que tema de acción de gracias venga a nuestra mente durante un tiempo de grandes cargas personales. No puedo describir ninguna ni siquiera como modelo, porque la experiencia ministerial me dice que no sólo son muchísimas, sino tremendamente variadas y, en ciertos casos, hasta pintorescas. 
El caso es que cuando tú estás pasando por una etapa así, normalmente buscarás apoyo en otros hermanos sólidos. Sin embargo, podría sucederte –porque ya ha ocurrido- que todas las personas que conoces estén pasando por alguna prueba. En ese caso, sentirás una muy pesada carga por todo eso. Allí seguramente comenzarás a sentir una profunda lástima por ti mismo. 
Y comenzarás a quejarte a Dios, diciendo: “Señor, ¿cuánto tiempo me tendrás en este fuego? ¿Cuánto tiempo tengo que orar sobre estas cosas para que tú hagas algo? ¿Cuándo me vas a responder, Señor?” De repente, el Espíritu Santo caerá sobre ti – y seguramente te sentirás avergonzado. Porque el  Espíritu susurrará a tú corazón, “Sólo empieza a agradecerme ahora mismo. Tráeme un sacrificio de acción de gracias – por todas las cosas pasadas que he hecho por ti, y por lo que voy a hacer en el futuro. ¡Dame una ofrenda de acción de gracias – y súbitamente todas las cosas se verán diferentes!” 
Esas palabras se establecerán a fuego en tú espíritu. Pero pensarás: “¿Qué quiere decir el Señor con ‘un sacrificio de acción de gracias’?” Y buscarás esta frase en las Escrituras y te asombrarás de las referencias que encontrarás: Ofrezcan sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo (Salmo 107:22) - Te ofreceré sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre de Jehová. (Salmo 116:17) -  Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémosle con cánticos (Salmo 95:2) - Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanzas; alabadle, bendecid su nombre (Salmo 100:4) 
Vivimos en los días en que nuestro sumo sacerdote Jesús, ya ha presentado al Padre el sacrificio de su propia sangre para hacer expiación por nuestros pecados. Cristo ha borrado todas nuestras trasgresiones, para que nunca sean recordadas en contra nuestra. Así que el trabajo de expiación ya está terminado. Pero, al igual que los Israelitas, debemos de entrar a los atrios del Señor como dice el Salmo 100 – con acción de gracias y alabanza. 
Y debemos de traer la ofrenda de nuestros labios. Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios (Oseas 14:2). El verdadero significado de la última frase en hebreo es, “Te ofreceremos novillos tiernos, aun nuestros labios.”  
Nuestra ofrenda de acción de gracias debe de ser hecha con lo que traemos – una ofrenda de nuestros labios o voces. Dios está diciendo, “Trae a mi presencia tus palabras de acción de gracias. ¡Habla, canta tus alabanzas para mí!” Ya no tenemos que traer a Dios sacrificios de sangre ni ofrendas de plata ni de oro para expiación. En lugar de eso, debemos traerle a él un sacrificio de alabanza y acción de gracias de nuestros labios: Ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre (Hebreos 13:15). ¡El “fruto de labios” es gratitud, agradecimiento!










6/18/2013

¡Canta!

Cuando el pueblo de Israel fue puesto a prueba, ¿Se suponía que ellos expresasen gratitud y acción de gracias en medio de los problemas? Cuando ellos estaban rodeados y en situaciones desesperantes, ¿Esperaba realmente Dios que ellos tuviesen esa clase de reacción? 
¡Absolutamente – Sí! Ese era el secreto para que ellos puedan salir de sus dificultades. Mira tú, Dios quiere algo de todos nosotros en nuestros tiempos de problemas y pruebas abrumadoras. ¡Él quiere que le ofrezcamos un sacrificio de acción de gracias en medio de todo lo que sucede! 
Yo creo que Santiago había descubierto ese secreto cuando él amonestó,tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas… (Santiago 1:2). Él no estaba diciendo que fuéramos masoquistas o auto flagelantes; Él estaba diciendo, “¡No te rindas! Prepara un altar en tu corazón, y ofrece alegre acción de gracias en medio de tus pruebas.” 
Por supuesto que los hijos de Israel ofrecieron al Señor alabanza y acción de gracias – ¡Pero lo hicieron en el lado equivocado del Mar Rojo! Sí, las personas se regocijaron toda la noche – pero Dios no tenía placer en eso. Cualquiera puede gritar alegremente en gratitud después que viene la victoria. 
Pero la pregunta que Dios había puesto delante de Israel era, “¿Me alabarán ustedes antes de que yo envíe la ayuda – mientras están en medio de la batalla?” Yo creo que si Israel se hubiese regocijado en “el lado de la prueba” del Mar Rojo, ellos no hubiesen sido probados nuevamente en las aguas de Mara. Si hubiesen pasado el examen del Mar Rojo, las aguas de Mara no hubiesen sido amargas sino dulces. 
Israel hubiese visto el agua manar en todas partes del desierto, en lugar de tener que andar sedientos. Que Dios nos ayude a cantar la canción correcta en el lado de la prueba en nuestras dificultades. Esto trae el deleite más alto a nuestro Padre celestial. 
¿Estás tú ahora mismo pasando por un tiempo muy difícil? ¡Entonces canta! ¡Alaba! Dile al Señor, “Tú puedes hacerlo – tú me has librado antes, tú puedes librarme ahora. Yo descanso con felicidad.” 
¿Difícil? ¡Claro que es difícil! ¿Alguien te predicó un evangelio fácil y lleno de tonterías, ritos y entretenimientos de domingo por la tarde? Ve a verlo de nuestra parte y dile que lo perdonas, pero que se equivocó totalmente de evangelio. Y cuando regreses, sigue cantando la canción correcta en el sitio correcto.


















6/14/2013

Ser

Hay una porción de la Escritura que me ha tocado y afectado profundamente. Jesús dijo: Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador Todo sarmiento que en mí no lleva fruto, lo quitará; Y cada rama que lleva fruto, la limpiará, para que lleve más fruto... El que no permanece unido a mí, será echado fuera y se secará como las ramas que se recogen y se queman en el fuego. (Juan 15:2, 6). 
He leído y releído estas poderosas palabras de Cristo, y no puedo de ninguna manera escapar a su poder de convicción. El Espíritu Santo, con su infinita bondad fue quien me insistió en la importancia de comprender estas palabras: "Mi Padre es el labrador... Todo sarmiento que en mí no lleva fruto, lo quitará". 
Este asunto de dar fruto como cristianos no es opcional con Dios. Él cuida de su vid y todas las ramas injertadas con gran celo y preocupación, esperando pacientemente a que las ramas den fruto. Se pone de pie junto a ellas con el cuchillo de podar en la mano, mirando con amor a la menor evidencia de corrupción, plaga o enfermedad que podría obstaculizar el crecimiento. Dios espera fruto de todas las ramas. 
Sin fruto, es imposible honrar y glorificar a Dios o ser un verdadero discípulo de Cristo. Jesús dijo: En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos (Juan 15:8). Llevar fruto tiene mucho que ver con agradar a Dios y cumplir con nuestra misión en Cristo; también tiene mucho que ver con nuestras oraciones y peticiones contestadas. 
Jesús dijo: Ustedes no me eligieron a mí. Más bien, yo los elegí a ustedes, y los he puesto para que vayan y lleven fruto, y su fruto permanezca; para que todo lo que pidan al Padre en mi nombre, él se lo conceda (versículo 16). En realidad, el fruto se refiere a lo que nos estamos convirtiendo, en lugar de limitarse a lo que estamos haciendo. Estoy dando fruto cuando nada obstaculiza el flujo de la vida de Cristo en mí. 
Eso es lo que Jesús quiso decir cuando dijo: Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado (Juan 15:3). Él está diciendo, "Porque usted creen que mi palabra: temblando ante ella, dejando que se revelen todos los secretos ocultos, sacando a la luz todo lo oscuro, permitiendo a la Palabra de Dios purgarle, ¡todos los estorbos se han ido!" 
Por tanto, si hoy estás en plena decisión de dar buenos frutos, no tienes que salir corriendo a buscar actividades eclesiásticas o ponerte a organizar campañas evangelísticas dentro o fuera de las organizaciones; lo que debes hacer es empezar a dejar que Cristo fluya en ti y vivir una vida que sea verdaderamente sal y luz para este mundo en tinieblas. Eso es dar fruto. Recuerda que Dios es Yo Soy. Y eso quiere decir que para Él, es mucho más importante el SER que el HACER.






6/12/2013

Conocer

Una de las declaraciones más impactantes que escuché en los últimos tiempos, vino de labios de un antiguo pastor, de los considerados más importantes. Él, simplemente dijo: ¡Yo realmente no conozco a Dios! Quiso decir que no lo conocía de la manera que Él quiere que se lo conozca. La pregunta personal para cualquiera de nosotros, entonces, es: ¿Cómo sé esto? El Espíritu Santo nos lo dice. El susurra amorosamente, “Hijo, tú realmente no conoces a Dios en la manera que él quiere que lo conozcas. Tú realmente no le permites a él ser Dios para ti.” En el Antiguo Testamento, Dios tomó un pueblo para sí – personas que no eran más ricas ni más inteligentes que otras – sólo para ser su Dios: Y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios (Éxodo 6:7). Dios estaba diciendo, en otras palabras, “¡Voy a enseñarles a ser mi pueblo – para poder ser Dios para ustedes!” Verdaderamente, Dios se reveló y manifestó a su pueblo una y otra vez. Él envió ángeles. Les habló audiblemente. Cumplió cada promesa librándolos grandemente. Pero después de cuarenta años de milagros y señales asombrosas, la opinión de Dios sobre su pueblo fue: “¡No me conocéis – no conocéis mis caminos!” Cuarenta años estuve disgustado con la nación y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos (Salmo 95:10). Dios dijo “¡En todo esto, ustedes nunca realmente dejaron que yo fuese vuestro Dios! ¡En los cuarenta años que quise enseñarles, ustedes todavía no me conocen – todavía no saben cómo trabajo!” ¡Dios está todavía buscando a personas que le dejen ser Dios para ellos – al punto que ellos verdaderamente lo conozcan y aprendan sus caminos! Las Escrituras dicen de Israel Y volvían y tentaban a Dios, y provocaban al Santo de Israel (Salmo 78:41). Israel se apartó de Dios en su incredulidad. Y de igual manera, yo creo que nosotros limitamos a Dios hoy día con nuestra duda e incredulidad. Confiamos en Dios en la mayoría de las áreas de nuestra vida – pero nuestra fe siempre tiene límites y fronteras. Tenemos por lo menos una pequeña área que marcamos como nula, donde no creemos que Dios realmente hará algo por nosotros. Muchos, por ejemplo, limitan a Dios mayormente en el área de la sanidad. Han orado por la sanidad física de muchos, y han visto a Dios hacer milagro tras milagro. Pero cuando se trata de sus propios cuerpos, ¡Ellos limitan a Dios! Tienen temor de dejar que él sea Dios para ellos. ¡Se llenan de medicamentos o corren a ver al médico aun antes de orar por sí mismos! No estoy diciendo que está mal ver al médico. Pero algunas veces se los puede describir como aquél que en su enfermedad no buscó a Jehová, sino a los médicos (2 Crónicas 16:12). Yo te pregunto: ¿Oras tú para que Dios derribe las murallas de Asia o África  – pero cuando se trata de la salvación de tu propia familia, tú no tienes ni una onza de fe? Tú piensas, “Dios no debe querer hacer esto. Mi ser querido es un caso tan duro. Parece que Dios no me escucha sobre esto.” ¡Si esto es cierto, tú no ves a Dios como Dios! ¡Tú eres ignorante de los caminos de Dios! El deseo de Dios es hacer todas las cosas más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros (Efesios 3:20). Los setenta ancianos de Israel comieron y bebieron en la mismísima presencia de Dios en la montaña. Pero el Señor dijo de ellos, “¡Ustedes nunca llegaron a conocerme ni a mis caminos!” Los discípulos pasaron tres años en la presencia de Dios – con Cristo, el cual era Dios en la carne. Ellos se sentaron escuchar sus enseñanzas y estuvieron con él día y noche. ¡Pero al final, ellos lo abandonaron y huyeron – porque no conocieron sus caminos! Jesús dice que Dios no escucha nuestras oraciones y alabanzas simplemente porque las repetimos una y otra vez, durante horas. Es posible orar, ayunar y hacer cosas justas, y aun así no alcanzar el lugar donde tenemos hambre de conocerlo y de comenzar a entender sus caminos. No aprendemos sus caminos en nuestro lugar de oración solamente, aunque todo aquél que verdaderamente conoce al Señor, es muy íntimo con él. Tú no puedes conocer los caminos de Dios sin estar mucho tiempo con él en oración. Pero la oración debe de incluir tiempo de calidad en el cual le permitimos a Dios ser Dios para nosotros – colocando cada necesidad y petición en sus manos y dejándolas allí.

 


6/08/2013

Triunfo

¿Has escuchado alguna vez la expresión “Christus Victor”? Bien;  es la frase del latín que los padres de la iglesia primitiva usaron para describir a Jesús y Su expiación. Traducido a grandes rasgos, significa: “Nuestra victoria no está en nosotros mismos, sino en Cristo”. 
Si derrotamos a un enemigo cuando las probabilidades son de cincuenta por ciento, nos sentimos tentados a pensar: “yo gané la batalla.” Pero cuando nuestro enemigo tiene tres metros de altura, cuando lo hemos reprendido pero regresa aún más fuerte, cuando hemos agotado todos nuestros recursos, cuando nos damos por vencidos y decimos: “No puedo hacer esto”, entonces Dios dice: “Te tengo justo donde te quería.” 
Por lo general, las historias del Antiguo Testamento son enseñadas a los niños, no como verdades espirituales, sino como enseñanza moral. Por ejemplo, la lección de Jonás se suele presentar como: “No desobedezcas a Dios o te meterás en serios problemas.” A la mayoría de nosotros se nos enseñó la historia de David y Goliat en la escuela dominical y la lección era: “Sé valiente y osado.” El problema con esta interpretación de la historia de David es que les estamos enseñando a nuestros hijos a que hagan algo que ellos no son capaces de hacer. 
No había ni un solo soldado israelita que podría haber sobrevivido a un combate cuerpo a cuerpo con Goliat. Esa batalla estaba por encima incluso del hombre más valiente.  Del mismo modo, cuando estamos en una batalla espiritual, la valentía y la audacia no son suficientes. David sabía que no estaba a la altura Goliat. De hecho, todavía no era ni siquiera un soldado, era demasiado joven. La única cosa con la que David estaba armado cuando se presentó en el frente de batalla era pan y queso para sus hermanos. 
Sin embargo, la diferencia con David era que él sabía que la batalla no era suya, sino de Dios. Cuando escuchó las burlas de Goliat, testificó:  Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza,…y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos. (1 Samuel 17:46-47). 
Por esa razón es que, cuando escucho o veo alguna promoción supuestamente cristiana donde se presenta a un ministro con tremendas capacidades para liberación o para sanidad, me estremezco. ¿Sabrá ese hombre o esa mujer que sus ayudantes, muy preocupados en crearle prestigio, lo están enviando directamente a un callejón sin salida, donde si no llega a presentarse el Dios de todo poder, puede quedar tendido para siempre, porque en él, por sí mismo, no hay ningún poder que pueda vencer al mal?















6/04/2013

Preguntas

¿Estás tú al final de tu límite? ¿Cansado, abatido, con ganas de rendirte? Yo te desafío a que respondas con un simple sí o no las siguientes preguntas: 
1 - ¿Promete la Palabra de Dios suplir todas tus necesidades? 
2 - ¿Dijo Jesús que él nunca te dejaría, y que estaría contigo hasta el final? 
3 - ¿Dijo él que te mantendría sin caída y que te presentaría sin mancha delante del trono del Padre? 
4 - ¿Dijo él que supliría todo lo que tú necesites en todo tiempo? 
5 - ¿Prometió él darte toda la semilla que necesites para propagar el evangelio? 
6 - ¿Está él más deseoso de dar, que tú de recibir? 
7 - ¿Es mayor el que está en ti, que aquél que está en el mundo? 
8 - ¿Son buenos los pensamientos que él tiene sobre ti? 
9 - ¿Es él galardonador de todos los que lo buscan diligentemente? 
10 - ¿Está él preparando un lugar en la gloria para ti? 
11 - ¿Está viniendo él en las nubes para reunir a sus hijos y llevarlos a casa? 
12 - ¿Vas a irte tú con él cuando venga? 
Tu respuesta a todo esto debería de ser, “¡Absolutamente, sí!” Ahora – haz un inventario. Pregúntate, ¿Realmente creo que Dios es fiel a su Palabra, o yo flaqueo en mi confianza?
Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Más tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor (Santiago 1:2-7). 
Tú puedes recibir la sabiduría de Dios, toda la sabiduría necesaria para resolver los problemas de la vida – si tú vas a creer sin dudar, y confías tú misma vida y futuro a esta promesa. Dios da a todos… libremente… sabiduría.