12/27/2014

Toque

               Tú ya me conoces y sabes que no me gustan demasiado las salutaciones “especiales” de fin de año y todo eso, por la simple razón de creer que si para mi Padre celestial, un día es como mil años y mil años como un día, yo, como uno de sus hijos, debo tener esa misma perspectiva. Sin embargo, déjame dejarte algo que sin ninguna duda habrá de serte útil durante todo el 2015 que se acerca: la certeza de tener un toque de parte de Jesús para tu vida.
               Alguien que está leyendo este mensaje, seguramente, necesita que Jesús lo toque. Cuando el Señor ministró aquí en la tierra, él sanaba y restauraba a los afligidos con simplemente tocarlos. Cuando Jesús tocó a la suegra de Pedro, “la fiebre la dejó”. Él tocó el féretro de un joven muerto y éste volvió a la vida. Él tocó los ojos de los ciegos y ellos pudieron ver. Él tocó el oído de un sordo y éste pudo oír.
               Padres trajeron sus hijos a Jesús “para que los tocara”. Su suave toque cambió todo. Multitudes trajeron a sus enfermos, y Jesús se dio tiempo para extender su mano, tocarlos y sanarlos. Si tú verdaderamente conoces al Señor íntimamente, tú has conocido y has sentido el toque de la mano de Jesús. En momentos de soledad, en tiempos de desánimo, en tiempos de confusión, en tiempos tan dolorosos e inciertos, tú clamaste desde lo profundo de tu alma: “Señor Jesús, necesito tu toque. Necesito sentir tu presencia. Ven Jesús y toca mi alma sedienta.”
               Algunos necesitan el toque de Jesús sobre sus mentes. Satanás ha venido junto con sus malvados principados para molestar y sobrecargar su mente con pensamientos infernales – pensamientos de incredulidad, pensamientos que no nos hacen como Cristo, pensamientos de temor, pensamientos de baja estima, pensamientos de que estamos desagradando a Dios. Los creyentes honestos te dirán que ellos han experimentado estos ataques en sus mentes.
               Satanás está decidido a destruir nuestra fe y dependencia del Señor. En las Escrituras, el toque de Jesús vino en respuesta a un clamor. No hay evidencia de que él alguna vez haya rechazado un clamor. Y él no le dará la espalda a tu clamor, sino que responderá misericordiosamente a tu necesidad. En Mateo 8, nosotros leemos sobre un leproso el cual vino a él diciendo, Señor, si quieres, puedes limpiarme.” Jesús extendió su mano y lo tocó diciendo, “Quiero; sé limpio.” “Y al instante su lepra desapareció.
               Hoy busca un lugar a solas con Jesús y dile lo que el leproso le dijo: “Señor, tú puedes. Límpiame.” Luego quédate a la expectativa de que aquél que no hace acepción de personas te tocará y te sanará en mente, cuerpo, alma y espíritu. El brazo del Señor está extendido hacia ti, pero él espera por aquél clamor de necesidad, ese clamor por ayuda que también es un clamor de expectativa.
               Y los egipcios nos maltrataron y nos afligieron, y pusieron sobre nosotros dura servidumbre. Y clamamos a Jehová el Dios de nuestros padres; y Jehová oyó nuestra voz, y vio nuestra aflicción, nuestro trabajo y nuestra opresión; y Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, y con señales y milagros; y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y miel (Deuteronomio 26:6-9).
               Ahora sí; formalmente y espiritualmente, en ese orden: ¡Feliz 2015! Y: ¡Feliz Año Nuevo Terrenal! Es el deseo de todos los que sólo tenemos nuestros pies en esta tierra, pero no nuestro futuro. Nuestro futuro es de eternidad, y allí los años no cuentan ni cambian.




 



12/20/2014

Transparencias

Hoy quiero hablar, aunque más no sea brevemente, de un tema que todavía es considerado “tabú” dentro de la iglesia: la sexualidad. Al igual que las religiones oficiales y ritualistas tradicionales, de esto sí que no se habla o, en todo caso, se habla poco o se habla mal. ¿Qué dice la Biblia al respecto? Hay un texto importante y esclarecedor. Y los bendijo Dios, y les dijo: fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. (Génesis 1:28).
Es muy llamativo que Dios exprese el “multiplicarse” bajo la forma de una bendición, no de un mandato u obligación. Sin embargo, adoptamos el imperativo como orden y no como una bendición asegurada. Uno de los propósitos de la sexualidad es la procreación pero no es el único. Quien cambió la forma de ver la sexualidad y asociarla pura y exclusivamente al “deber de procrear” fue Agustín de Hipona. Sostuvo que reclamar el derecho marital sin la necesidad de procreación, era un pecado.
Vio la sexualidad como expresión de la caída y argumentó que el gasto físico involucrado en una relación sexual disminuía las fuerzas para buscar la presencia de Dios y se convertía en un obstáculo para el fluir de la unción. Concluimos diciendo que la dimensión sexual va más allá de la capacidad reproductiva. Por eso, hay algunas mentiras que necesariamente los creyentes genuinos debemos desechar en nuestros matrimonios. La primera de ellas, es aquella que nos asegura que la mujer decente es aquella que no piensa en el sexo. Esto es definitivamente falso.
La sexualidad ha sido creada por Dios con la finalidad de ser disfrutada por el hombre y la mujer en el ámbito matrimonial. El deseo sexual es una parte integral de todo ser humano. Negarla no nos hace más espirituales sino más desagradecidos con Dios. La otra mentira, es la que nos enseña que buscar la satisfacción sexual indica carnalidad o egoísmo. Esto también es falso. La sexualidad ha sido creada no sólo para la reproducción sino también para el placer. La relación sexual genera una cercanía física y emocional única, por esa razón se dice que es la más unitiva de todas las relaciones.
Recordemos que el apóstol Pablo, en 1 Corintios 7:8-9, aconseja el casamiento incluso a las personas viudas; es decir, prioriza la necesidad de afecto e intimidad más allá de la capacidad generativa. La idea de Dios con la práctica sexual compartida es que ambos se sientan satisfechos, amados y deseados en los brazos del cónyuge. El placer que se obtiene en una relación sexual de dos amantes esposos que se eligen cada día, supera la duración efímera de un intenso orgasmo.
Y una última mentira muy en boga en estos tiempos es la que nos señala que utilizar anticonceptivos es pecaminoso. Esto tiene que ver con cada uno de los integrantes del matrimonio, pero de ninguna manera puede proclamarse como doctrina inmutable. El mismo versículo que menciona la bendición de la reproducción agrega una enorme distinción para el ser humano: el ser comisionado por Dios para regentear o administrar la creación.
En ese marco de mayordomía integral queda incluido el ejercicio de la paternidad responsable. Por lo tanto, los métodos anticonceptivos que no sean abortivos pueden emplearse con libertad de conciencia. Obviamente, no ha sido esto un documento genial ni un tratado profundo sobre la sexualidad en los cristianos, pero al menos entiendo que habrá significado un paliativo para tantos hermanos y hermanas que hoy por hoy todavía luchan en contra de antiguas enseñanzas erróneas que lo único que han logrado es alimentar la teoría infernal de la culpa.


12/17/2014

Batallas

               La razón por la cual se está escribiendo esto, es para recordarte que la batalla que tal vez estás enfrentando no es tuya, sino del Señor. Si tú eres un hijo de Dios, puedes estar seguro que Satanás se “enfurecerá contra ustedes.” En 2 Crónicas 20, una gran multitud vino contra el pueblo de Dios. El rey Josafat y su gente propusieron en sus corazones buscar a Dios y ayunar.
               El rey clamó a Dios con una oración que la mayoría de nosotros ha orado en nuestro caminar espiritual: En nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos (20:12). “Vino el Espíritu de Jehová en medio de la reunión…Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis…porque no es vuestra la guerra, sino de Dios (20:14-15).
               Isaías dio esta advertencia a todas las fuerzas satánicas: ¿A quién vituperaste, y a quién blasfemaste? ¿Contra quién has alzado tu voz?...Contra el Santo de Israel (Isaías 37:23). Dios le dijo a su pueblo Israel, y él nos dice hoy día: “La batalla no es contra ustedes. Es la furia de Satanás contra mí, el Señor que habita en vosotros”. Dios le dijo a Satanás, He conocido tu condición, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí (37:28).
               Yo te pregunto: ¿Dónde está tu batalla? ¿En tu matrimonio? ¿En tu negocio o en tu trabajo? ¿En tus finanzas? ¿En tu salud? ¿Se intensifica la batalla día tras día? Si tú tienes un corazón devoto a Jesús y un deseo de aferrarte a él, tú enfrentarás la rabia del infierno. Pero ésta sigue no siendo tu batalla. Tú puedes terminar tu batalla rápidamente si así lo decides – simplemente rindiéndote o entregándote a tus miedos y temores. Satanás no molestará a aquellos que pierden su confianza en el Señor. Sí, la batalla es del Señor, pero nosotros tenemos una parte en ella – y ésta es confiar y creer en sus promesas cuando enfrentamos desesperanza y lo que parece ser imposible.
               ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio? (Isaías 40:27). La fe demanda que yo entregue todos mis problemas – todas mis situaciones críticas, todos mis miedos, todas mis ansiedades – en las manos del Señor. Cuando he hecho todo lo que puedo hacer y cuando sé que mi batalla va más allá de mi poder, yo debo someter todo en sus manos. Nuestro Señor sabe de la furia de Satanás y debemos verdaderamente creer que él actuará. Él nos ayudará a pasar por las muchas aguas y por los fuegos, y hará huir a todos nuestros enemigos espirituales.
               Esta es la Palabra de Dios acerca de lo que él hará: Porque contra mí te airaste…y ha subido a mis oídos; pondré, pues mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste (Isaías 37:29). Si tú permaneces agarrado de tu fe – confiando en él, descansando en sus promesas, rechazando todas las mentiras de Satanás que vengan a tu mente – entonces deberás estar a la expectativa que Dios vendrá con su Espíritu a tu situación, y pondrá un fin esperado a tu batalla en particular. Él moverá cielos y tierra para librarte y hacer un camino. El camino de salida es ¡confiar, confiar, confiar! Él es quien hace cesar las guerras (Salmo 46:9). 


 




12/06/2014

Protección

               Pedro dijo,…sois guardados por el poder de Dios, mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo final (1 Pedro 1:5). A través de esta profecía observo que en estos últimos tiempos Dios va a revelar a su pueblo una vez más su poder guardador. Cristo oró al Padre concerniente a sus discípulos: Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé y ninguno de ellos se perdió (Juan 17:12).
               Los discípulos no se guardaron ellos mismos en la voluntad de Dios, ellos fueron guardados por un grandioso poder fuera de ellos mismos. Ellos no pudieron haber terminado ningún día sin el poder guardador de Cristo. Qué gloriosa oración Cristo oró a nuestro favor: No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (Juan 17:15). En el Griego, la palabra guardar es muy expresiva. En 1 Pedro 1:5, ésta significa: Establecer un puesto militar.-  Guardar, resguardar, proteger con una guarnición.- Establecer una fortaleza con una línea militar completa, con todas sus armas militares.-  Reconocer al enemigo por adelantado y proteger del peligro.
               El Señor no es solamente una torre fuerte, sino también establece en nosotros un puesto militar resguardado por un ejército completamente equipado. Actualmente, nos convertimos en un poderoso puesto militar con ejércitos de soldados, caballos, carros listos para el combate, y con un centinela que ve venir al enemigo muy por adelantado. Jesús oró, “…que los guardes del mal” La palabra guardar significa: Liberar de un efecto o influencia de cualquier cosa mala, malvada, cruel, perjudicial, lujurioso, malicioso, o perverso.
               Liberar del mismo Satanás y de todo lo que es corrupto o enfermo. Si resumes todo lo anterior parecería demasiado bueno para creerlo. Somos un puesto militar de Dios, protegido por una armada espiritual equipada completamente con innumerables caballos, carros y soldados armados para la batalla, completamente informados de cada plan y artimaña del enemigo – totalmente resguardada contra Satanás y todos los poderes demoniacos en el universo.
               Ahora tal vez podamos entender lo que las Escrituras quieren decir cuando proclaman, Mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo (1 Juan 4:4). Un ejemplo práctico de esto, lo tienes en un recóndito lugar del mundo llamado Buthán (Foto). Allí, aunque no lo creas, hay una hermana, médica ella, trabajando a full en un clima espiritual absolutamente adverso, pero así y todo, creciendo en gloria y honra de Dios Todopoderoso. Ella me envió la foto que ilustra este comentario. Tu saludo le daría enorme gozo, seguramente.


 


11/29/2014

Prometida

               Un día el Señor se le apareció a Abraham y le dio un increíble mandato: le dijo simplemente: Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. (Génesis 12:1). ¡Qué cosa tan maravillosa! De repente, Dios escogió a un hombre y le dijo “Quiero que te levantes y te vayas, dejando todo atrás: tu casa, tus familiares, e inclusive tu país. Quiero enviarte a otro lugar, yo te guiaré a lo largo de tu jornada.”
               Me pregunto, de paso, qué reacción hubiéramos tenido cualquiera de nosotros ante una directiva así. ¿Cómo respondió Abraham a esta increíble palabra del Señor? Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. (Hebreos 11:8). Sin saber adónde iba.  “¿Cómo le va don Abraham? ¿Para dónde va? – Voy camino a la tierra de la promesa… - ¡Ah! ¿Y dónde queda esa tierra? -- ¡Qué sé yo dónde queda! ¡Yo tengo mandato de ir para allá y para allá voy…!”
               Ahora;  ¿Qué estaba haciendo Dios? ¿Por qué buscaría entre las naciones a un hombre, y luego le pediría que lo abandone todo y emprenda un viaje sin ningún mapa, sin dirección preconcebida, sin saber cuál sería su destino? Piensa en lo que Dios le estaba pidiendo a Abraham. Él nunca le mostró cómo iba a alimentar y a cuidar a su familia. Él no le dijo qué tan lejos tendría que ir ni cuando él llegaría a su destino.
                Al principio solamente él le dijo dos cosas: “Ve”, y, “Te mostraré el camino.” En esencia, Dios le dijo a Abraham, “Desde este día en adelante, quiero que me entregues todos tus mañanas. Día tras día, tú vivirás el resto de tu vida poniendo tu futuro en mis manos. Abraham, te estoy pidiendo que comprometas tu vida a la promesa que te estoy dando. Si tú te comprometes a hacer esto, te bendeciré, guiaré y dirigiré a un lugar que nunca imaginaste.”
               El lugar a donde Dios quería dirigir a Abraham es el lugar donde él quiere llevar a cada miembro del cuerpo de Cristo, hoy. Abraham es lo que la Biblia llama un “hombre patrón”, alguien que sirve de ejemplo de cómo se debe caminar delante del Señor. El ejemplo de Abraham nos muestra lo que es requerido de todos los que buscan agradar a Dios.
               No te equivoques, Abraham no era un hombre joven cuando Dios lo llamó a hacer este compromiso. Probablemente había puesto ya en marcha planes asegurar el futuro de su familia, así que debió de estar preocupado por muchos asuntos mientras él sopesaba el llamado de Dios.
               Sin embargo, Abraham le creyó a Dios; y (Dios) se lo contó por justicia (Génesis 15:6) El Apóstol Pablo nos dice que todos los que creen y confían en Cristo son hijos de Abraham. Y así como Abraham, somos contados como justos porque obedecimos al mismo llamado de confiar todos nuestros mañanas en las manos del Señor.


 






              


11/26/2014

¿¿Confusión??

                Veamos: si tú estás experimentando confusión, dolor y sufrimiento puede ser que Dios esté obrando las cosas a su manera. Por lo general se trata del trabajo soberano de nuestro Dios quien se encuentra desarrollando un plan maestro que sólo él conoce. A través del sufrimiento de los hijos de Dios, Él está obrando. La confusión precede al milagro. Estudia la Biblia y descubrirás que estos son los mismos patrones que siguen las vidas de los que conforman el pueblo de Dios.
               En cada ocasión cuando Dios comenzaba a llevar a cabo su promesa, pareciera que primero el techo se venía abajo. Piensa en Daniel y los tres jóvenes hebreos. Ellos se entregaron a una vida de santidad y separación del mundo y de sus placeres. Daniel se entregó fielmente a una vida de oración, lágrimas, e intercesión, Pero, ¿Qué le trajo esto a él y a sus tres amigos hebreos? ¡Pruebas antes de la victoria!
               Tú no sales del lugar secreto de oración y te vas a la cima de la montaña de victoria – tú vas al foso de los leones. Tú no vas de la consagración hacia una vida fácil sólo de bendiciones – tú vas al horno ardiente. Estos hombres no tuvieron temor de enfrentar dolor y sufrimientos porque sabían que todo siempre terminaría de la manera en que Dios lo había propuesto.
               ¡De pasar por leones y hornos abrasadores hasta llegar a la perfecta voluntad de Dios! Piense en Elías. Dios le dio una gloriosa promesa acerca de un despertar espiritual en la región; un derramamiento de lluvia abundante; un nuevo día de victoria para el pueblo de Dios; y el derrocamiento de Acab y Jezabel. Pero mira toda la confusión que se desató después que le fue dada la promesa.
               Jezabel amenazó con quitarle su vida y lo persiguió haciendo que huyera a las montañas. Fuerzas del mal mataron a los profetas de Dios y la región continuó en maldad y sequía. De hecho, la Palabra de Dios parecía una mentira. ¿Te imaginas lo confuso que estaba Elías? “¿Qué clase de respuesta a mi oración es ésta? Estoy aquí abandonado. ¿Dónde está el Señor? ¿Han fallado sus promesas?”
               Mientras tanto, Dios estaba haciendo exactamente lo que dijo que haría. La confusión pasaría pronto y la respuesta aparecería. Cristo dejó a sus discípulos una promesa la cual podía haberlos ayudado a
salir de toda confusión y dolor, pero ellos estaban demasiado abatidos por la tristeza como para acordarse de ella.
               Él les dijo: Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea (Mateo 36:32). En otras palabras, “No traten de descifrarlo todo. No cuestionen el tiempo de confusión. No es su batalla. ¡Dios está trabajando! Cuando todo esto termine, yo seguiré yendo delante de ustedes. Su pastor siempre estará ahí.” ¡Qué palabra alentadora! Pero, mucho más que eso: ¡Qué verdad tan grande!


 


11/22/2014

Ejército

               Los santos del Antiguo Testamento conocieron a Dios de una manera que los santos del Nuevo Testamento conocieron muy poco. ¡Ellos lo conocieron como Jehová de los ejércitos! Más de doscientas veces en el Antiguo Testamento – desde Samuel hasta Malaquías – se refieren a Dios de esta manera.
               Leemos que Y David iba adelantando y creciendo, y Jehová de los ejércitos era con él. Encontramos repetidamente este majestuoso título en los Salmos: ¡Jehová de los ejércitos está con nosotros! ¡Nuestro refugio es el Dios de Jacob! (46:7). -- Jehová, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú? Poderoso eres, Jehová, y tu fidelidad te rodea” (89:8). -- Jehová, Dios de los ejércitos, oye mi oración” (84:8). --  ¡Es Jehová de los ejércitos! ¡Él es el Rey de gloria! (24:10).
               La palabra Hebrea para “ejércitos” es tsbaah. Significa “una armada lista y posesionada para la batalla.” Soldados, caballos, y carros listos para ir a guerrear en un momento dado; un ejército agrupado y congregado, esperando instrucciones. En una ocasión, el ejército Asirio vino contra el Rey Ezequías y Judea.
                Este rey no se inmutó cuando se vio rodeado por un ejército feroz y le dijo al pueblo de Dios, Esforzaos y animaos; no temáis ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que con él. Con él está el brazo de carne, pero con nosotros está Jehová, nuestro Dios, para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza… (2 Crónicas 32:7-8).
               Los santos del Antiguo Testamento descansaron en la visión que tenían de un Dios grandioso cuyo ejército todopoderoso, invisible, estaba agrupado y listo para protegerlos. David con alarde dijo, Los carros de Dios son veinte mil, y más millares de ángeles. El Señor entre ellos… (Salmo 68:17). De acuerdo con el salmista, ellos están listos para nosotros: Jehová es tu guardador (121:5).
                No nos protegemos de lo malvado por medio de nuestro propio poder; no batallamos con Satanás en nuestra propia fuerza. El Señor de los ejércitos debe de guardarnos. Escuche lo que dice la Biblia: Envió desde lo alto y me tomó, me sacó de las muchas aguas. Me libró de mi poderoso enemigo…pues eran más fuertes que yo (Salmo 18:16-17).
               En Judas, se nos promete, A aquel que es poderoso para guardaros sin caída y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría (Judas 24).


 






11/16/2014

Guardados

               Una historia apasionante del Antiguo Testamento en 2 Reyes 6 ilustra muy bien lo que significa ser guardado por el poder de Dios. Ben-Adad, rey de Siria, declaró guerra contra Israel y marchó contra ellos con un gran ejército.
               Mientras avanzaban, él llamaba muy seguido a sus consejeros de guerra a su aposento privado para planear las estrategias para el próximo día. Pero el profeta Eliseo seguía mandando mensajes al Rey de Israel, detallando cada movimiento de las tropas enemigas. De hecho, en varias ocasiones, los israelitas escaparon de ser vencidos debido a las advertencias de Eliseo.
               Ben-Adad estaba furioso y llamó a sus siervos. “¡Díganme quién es el que está revelando nuestros planes al Rey de Israel! ¿Quién es el traidor?” Los sirvientes le dijeron, No es lo que piensas, mi señor. No hay traidor en el campamento ni en tu corte; todos somos fieles – leales. El profeta Eliseo, que está en Israel, es el que hace saber al Rey de Israel las palabras que tú hablas en tu habitación más secreta” (2 Reyes 6:12).
               Ben-Adad inmediatamente despachó un ejército de caballos, carros, y soldados a capturar a Eliseo. “Vayan a Dotán y tráiganlo” demandó el rey. Ellos fueron de noche y rodearon la ciudad, con intención de tomar al profeta por sorpresa, pero el siervo de Eliseo despertó temprano. Cuando él vio que el ejército tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros (vs.15), él corrió a su amo con terror y clamó
               ¡Ah señor mío! ¿Qué haremos?” Sonriendo confiadamente, Eliseo respondió, “No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo diciendo: Te ruego Jehová que abras sus ojos para que vea. Jehová abrió entonces los ojos del criado, y este vio que el monte estaba lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Eliseo (2 Reyes 6:16-17).
               Como el Salmista, Eliseo podía ponerse de pie en medio de la crisis y decir con absoluta confianza: No temeré ni a una gran multitud que ponga sitio contra mí. (Salmo 3:6). -  Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado (Salmo 27:3). -  Él redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, aunque muchos estén contra mí (Salmo 55:18). 
                Mi oración es la de Eliseo: “¡Señor, abre nuestros ojos para que veamos y contemplemos las montañas llenas de caballos y carrozas de fuego – del Señor de los ejércitos!


 




11/12/2014

Médico

               Después que la Palabra nos dice que Dios es el que hace cesar las guerras, esto es añadido: Estad quietos y conoced que yo soy Dios… (Salmo 46:10). La palabra hebrea para “quietos” es raphah, la cual significa cesar, dejar tranquilo, volverse débil, impotente. Viene de la palabra raíz rapha la cual significa reparar y ser hecho completo por las manos de un médico.
               Cuán consistente es la Palabra de Dios. Él hace cesar las guerras y hasta que Él termine su trabajo, debemos de cesar nuestros esfuerzos de auto justicia, confiarle todo en sus manos, confesar nuestras debilidades y flaquezas, y confiar nuestro futuro y restauración en las manos de Cristo, nuestro Gran Médico. Amado creyente, ¿Estás tú siendo desgarrado por tu conflicto interior?
               Satanás puede zarandearte, pero él no puede herirte ni destruirte. Más bien tú estás siendo despojado con el propósito de prepararte para recibir una revelación más profunda de la cruz y de esta manera, poder estar listo para ofrecer un mayor servicio a Dios.
               Tú eres como Pedro, el cual fue despojado de todo antes de ir al Pentecostés. Mira a este gran hombre de Dios caminando sin rumbo en las colinas de Jerusalén –completamente abatido. Pedro caminó sobre las aguas una vez y ayudó a alimentar milagrosamente a multitudes. Él experimentó la actual gloria de Dios y fue un siervo usado, bendecido, prominente, y amado de Cristo.
               Pero él pecó gravemente, fallándole al Señor como pocos lo han hecho, y después, lloró y se afligió pensando que había perdido su salvación y su ministerio. “¿Qué está mal dentro de mí?,” debió de haberse preguntado una y otra vez. “¿Por qué no tuve poder o fuerzas cuando fui tentado? ¿Por qué no tuve la reserva moral - la voluntad para resistir al enemigo? ¿Por qué tuve que ser yo el que fallara? ¿Cómo puede un hombre de Dios hacerle tan horrenda cosa a su Señor? ¿Cómo pude haberles predicado a otros cuando yo no tengo poder en medio de mi crisis?”
               Dios no causó la caída de Pedro, pero un gran bien vino como resultado de la misma. Era parte del proceso de despojo que tenía que pasar este hombre de Dios – permitir que se revelara lo que estaba arraigado profundamente en su hombre interior.
               Sólo el fracaso podría exponer su orgullo y auto suficiencia. El fracaso abatió a Pedro y le reveló su necesidad de depender absolutamente en su Señor para todo, incluyendo su pureza y rectitud. ¡Es en la sombra de la cruz que podemos soportar nuestras tentaciones y fracasos más grandes, para luego salir a la resurrección! 








11/08/2014

Atracciones

               La meta fundamental que Dios tiene para con todos sus hijos es una vida abundante. Él nunca tuvo la intención de que nosotros viviéramos enfocados en nuestros pecados y fracasos. La buena noticia es que servimos a un Dios de amor absoluto – un Dios de misericordias el cual desea llevar a sus amados hijos a un lugar superior a todas sus angustias.
               Pero nosotros no podemos tomar nuestro lugar, sentados con Cristo en los lugares celestiales, hasta que nos identifiquemos totalmente con su muerte y resurrección. No puede haber una brecha hacia una vida ascendida sin haber experimentado primero la muerte en la cruz.
               El Espíritu Santo ha puesto dentro de nosotros el conocimiento de que no podemos vivir verdaderamente hasta que muramos por completo. Pareciera que tenemos entendimiento acerca de nuestra cita con la muerte, un destino que tiene que ver con la cruz de Cristo.
               Observa dónde nos encontramos actualmente, nuestros temores, vacíos, soledad, fracasos, y cómo estamos cediendo al pecado. Considera cuán poco realmente poseemos de la paz que el Señor nos prometió. Nos hemos quedado muy lejos de lo que un cristiano victorioso debiera ser.
                Sin embargo, sabemos que la Palabra de Dios habla claramente de victoria, paz y liberación del dominio del pecado. Hemos visto algunos cristianos que han podido lograr entrar a esa hermosa vida de seguridad y quisiéramos preguntarles: ¿Cómo pudo usted llegar a esa victoria?
                Y luego nos preguntamos cómo podemos nosotros lograrlo. El Espíritu Santo debe traernos a la cruz y hacernos enfrentar la realidad de morir al mundo y al pecado. El momento en que comencemos a buscar al Señor diligentemente con un deseo de someternos a su señorío en todas las cosas, entonces seremos atraídos irresistiblemente por el Espíritu. Seremos llevados hasta el final de nosotros mismos, despojados, debilitados, y sin confianza en nuestra carne.
               Creo que todos estamos convencidos que el Espíritu Santo está trayendo a su iglesia de vuelta a las gloriosas verdades de identificarse con la vida de Cristo en muerte, resurrección y ascensión. La muerte puede ser muy aterradora, especialmente si tú no puedes ver la gloria al otro lado de ella. Pero Cristo nos asegura de su amor perpetuo a pesar de nuestros fracasos, y nos da paz y el gozo de su vida de resucitada.


 






11/01/2014

Caídas



Se dice y se enseña que los cristianos suelen ser probados por sus caídas y sus fracasos. De hecho, en muchos casos quizás sea así, pero con eso no podemos decir que los cristianos que caen en viejos pecados y
regresan al mundo están siendo probados.
No, más bien se está hablando de aquellos creyentes que enfrentan un naufragio en su fe. Pedro advirtió: Cuidado, no sea también vosotros, siendo arrastrados por el error de los malvados, caigáis de vuestra firmeza (2 Pedro 3:17). Pedro está alertando a los creyentes que están creciendo en santidad y quienes están dispuestos a seguir al Señor.
Algunos de ustedes pudieron haber sufrido una caída a pesar de todo el progreso que habían hecho con el Señor. Si se les preguntara qué causó su caída, tal vez podrían responder: “No lo sé, creo que fue un ataque de ira. Fui provocado por mi propia familia y estallé. No lo puedo entender. Pensé que me estaba convirtiendo en una persona un poco más dulce, un poco más como Jesús. Pero alguien apretó el botón equivocado y perdí”. Tú puedes decir: "Yo soy humano. ¿Cuánto se supone que debo aguantar?"
No importa que tú hayas sido provocado o incluso que hayas tenido la razón en esa riña. La provocación simplemente demostró que tú necesitas liberación. La Escritura dice: "Toda amargura, cólera, ira, gritería [pelea], y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda [rencor] maldad" (Efesios 4:31). Dios va a continuar probándote hasta que tú digas: "Tengo un espíritu en mí que va a lograrlo."
Tú no verás un crecimiento en Cristo y paz en el hogar o en el trabajo, hasta que puedas decir: "Señor, tienes toda la razón, ¡saca de mi lo que tengas que sacar!" Si tú estás siendo probado en esta área o en cualquier otra según tu situación, tú puedes estar pensando: "Me siento tan indigno. ¿Cuánto terreno he perdido? ¿Todavía me ama El Señor?"
Amado hermano o hermana, si realmente te has arrepentido, tú no has perdido absolutamente ningún terreno. Dios pone sus brazos amorosos a tu alrededor y dice: "Yo permití que esto pasara para que veas lo que hay en tu corazón. Pero has avanzado. Has dicho que quieres caminar conmigo, y yo te estoy enseñando. Sé lo que hay dentro de ti y permitiré que seas provocado hasta que te deshagas de todo esto." ¿Estás tú siendo probado? Si es así, simplemente ora: "Señor, has puesto el dedo dentro de mí en algunas áreas, saca todo esto de mi corazón ¡Fortaléceme Señor para que no dé pasos hacia atrás sino que vaya contigo hacia adelante!" 


 





10/29/2014

Ancla

               La cual tenemos como ancla del alma, segura y firme, y que penetra hasta dentro del velo (Hebreos 6:19).
               El ancla a la cual se refiere este pasaje de la Escritura es la esperanza; no la esperanza de este mundo incrédulo y a veces hasta malvado, sino la esperanza fundamentada en el juramento de Dios de guardar, bendecir y gobernar sobre aquellos que confían en Él.
               Sólo esta esperanza es nuestra ancla en la tormenta que cae sobre la tierra en este momento. Una tormenta que tiene muchas facetas y que en cada región, en cada nación, en cada casa y en cada vida toma formas diferentes.
                El escritor de Hebreos advirtió: No os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas (6:12).
               Dios hizo un juramento a los "herederos de la promesa," que son todos aquéllos que están en Cristo. Y que conste debidamente: acabo de decir lo que están en Cristo, no necesariamente los que van a tal o cual iglesia. En casos, son los mismos, en otros casos, en absoluto.
               Él hizo un juramento para poner fin a todos los esfuerzos -todas las dudas- de modo que ... tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros (6:18).
               Esta es nuestra esperanza: DIOS HA JURADO CUMPLIR SUS PROMESAS Y ES IMPOSIBLE QUE DIOS MIENTA. Él cumplió su palabra a Abraham y Él cumplirá su palabra a ti en la medida en que confíes en Él. Necesitamos un fortísimo consuelo en estos tiempos.
                Después de que todo ha sido dicho y hecho - y todos los sermones sobre esperanza han sido predicados- todo se reduce a esto: ¿Estamos dispuestos a encomendar todo en sus manos, a descansar en su Palabra y a permanecer de pie sin vacilar en el amor de Dios, totalmente convencidos de que sus promesas se cumplirán?
               ¡Tú puedes tomar esta clase de fe que va más allá del velo en el lugar santísimo! O, por el contrario, decidir que no es suficiente y continuar tu vida como la has estado viviendo hasta el día de hoy.








10/25/2014

Reacción

               Mirando a Jesús el autor y consumador de nuestra fe  (Hebreos 12:2).
               Si tú me preguntaras por lo que está sucediendo en el mundo en este momento, yo te respondería: "¡Todo lo que Jesús nos advirtió que sucedería en los últimos días!"
               Mi país, mi ciudad, están sacudidos, conmovidos por la inseguridad global, por el tremendo flagelo del narcotráfico y todo lo que ello conlleva y, un poco por razones profesionales y otro poco por razones políticas internas, los medios de comunicación casi se solazan con la difusión de estas noticias.
               Él advirtió que los corazones de los hombres desfallecerían de miedo al contemplar las cosas que suceden en la tierra. Advirtió de los terremotos en diversos lugares, de las naciones levantándose contra otras naciones y grupos étnicos contra grupos étnicos.
               Hemos vivido para ver el comienzo de todas las profecías del final de los tiempos cumpliéndose ante nuestros ojos. Considera Lucas 21:11: Grandes terremotos en diferentes lugares.
               ¿Qué dijo Jesús que hiciéramos nosotros al ver ocurrir todas estas cosas? Él dijo: Mirad hacia arriba, levantad vuestra cabeza (ojos), porque vuestra redención está cerca (21:28).
               Hermano, si tú amas a Jesús, no deberías estar sorprendido o temeroso. DIOS TIENE TODO BAJO CONTROL. Sí, temblamos al principio viendo y oyendo esas terribles noticias, pero es el momento de mirar a Jesús.
               Él nos trajo hasta aquí -Él es el autor de nuestra fe- y nos llevará hasta la línea de meta con esperanza y paz, sin importar lo que ocurra. Hoy no permitas que cualquier mala noticia debilite tu alma. Mira hacia arriba, mantén completamente tu enfoque en Jesús.
               Él viene muy pronto. Mantengamos firme la profesión de nuestra fe, sin vacilar, porque fiel es el que prometió (Hebreos 10:23). 


 





10/22/2014

Descanso

               David nos da una idea clara de la actitud de Jesús frente a la tormenta que se avecinaba. El habla proféticamente de Cristo, diciendo: Veía al Señor siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido (Hechos 2:25).
               El significado literal aquí es, "yo estaba siempre en Su presencia, contemplando su rostro." David citará a Jesús diciendo: Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, aun mi carne descansará en esperanza (2: 26).
               Aquí está el secreto: ¡Jesús mantuvo siempre al Padre delante de su rostro! Jesús continuamente buscó lugares secretos para estar a solas con su Padre. Y fue sólo después de estar en la presencia de Dios que Cristo salió a ministrar, plenamente convencido de que su Padre siempre estaba con él.
               "Él está a mi mano derecha y nada en esta tierra me podrá mover." Aquí la palabra griega para mover significa "agitado, sacudido o alterado." Jesús decía: "Ninguno de estos problemas, males o acontecimientos que vienen podrán destruirme o sacudir mi confianza. Mi Padre está en completo control".
               Hermanos, si vamos a enfrentar la tormenta que se avecina, entonces tenemos que estar preparados para que nada perturbe nuestro espíritu; y la única manera de hacerlo es pasar tiempo en la presencia del Padre contemplando su rostro. Tenemos que estar a solas con Él - de rodillas, experimentando su presencia, buscándole a Él- hasta que estemos completamente convencidos de que Él está a nuestra mano derecha.
               Dios nos está diciendo claramente: "No seas movido o agitado por nada de lo que ves. Mantén tus ojos enfocados en mí y conserva tu gozo”. Y, de acuerdo con David, Jesús declaró, Tú me llenas de alegría con tu rostro (Hechos 2:28).
               Es como si Cristo nos estuviera diciendo, "Yo afronté todo lo que vas a enfrentar en los últimos días de los tiempos. Tuve los mismos sentimientos de presagio, porque vi la tormenta que se avecinaba. Pero corrí a la presencia de mi Padre, y Él quitó de mí todas mis preocupaciones. Él me mostró el resultado de todo ello; y en su presencia encontré todo el gozo, la esperanza y el descanso que necesitaría para el final. Tengo paz y alegría porque he estado con Él. "
               Mi carne descansará en esperanza (2:26).