6/14/2013

Ser

Hay una porción de la Escritura que me ha tocado y afectado profundamente. Jesús dijo: Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador Todo sarmiento que en mí no lleva fruto, lo quitará; Y cada rama que lleva fruto, la limpiará, para que lleve más fruto... El que no permanece unido a mí, será echado fuera y se secará como las ramas que se recogen y se queman en el fuego. (Juan 15:2, 6). 
He leído y releído estas poderosas palabras de Cristo, y no puedo de ninguna manera escapar a su poder de convicción. El Espíritu Santo, con su infinita bondad fue quien me insistió en la importancia de comprender estas palabras: "Mi Padre es el labrador... Todo sarmiento que en mí no lleva fruto, lo quitará". 
Este asunto de dar fruto como cristianos no es opcional con Dios. Él cuida de su vid y todas las ramas injertadas con gran celo y preocupación, esperando pacientemente a que las ramas den fruto. Se pone de pie junto a ellas con el cuchillo de podar en la mano, mirando con amor a la menor evidencia de corrupción, plaga o enfermedad que podría obstaculizar el crecimiento. Dios espera fruto de todas las ramas. 
Sin fruto, es imposible honrar y glorificar a Dios o ser un verdadero discípulo de Cristo. Jesús dijo: En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos (Juan 15:8). Llevar fruto tiene mucho que ver con agradar a Dios y cumplir con nuestra misión en Cristo; también tiene mucho que ver con nuestras oraciones y peticiones contestadas. 
Jesús dijo: Ustedes no me eligieron a mí. Más bien, yo los elegí a ustedes, y los he puesto para que vayan y lleven fruto, y su fruto permanezca; para que todo lo que pidan al Padre en mi nombre, él se lo conceda (versículo 16). En realidad, el fruto se refiere a lo que nos estamos convirtiendo, en lugar de limitarse a lo que estamos haciendo. Estoy dando fruto cuando nada obstaculiza el flujo de la vida de Cristo en mí. 
Eso es lo que Jesús quiso decir cuando dijo: Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado (Juan 15:3). Él está diciendo, "Porque usted creen que mi palabra: temblando ante ella, dejando que se revelen todos los secretos ocultos, sacando a la luz todo lo oscuro, permitiendo a la Palabra de Dios purgarle, ¡todos los estorbos se han ido!" 
Por tanto, si hoy estás en plena decisión de dar buenos frutos, no tienes que salir corriendo a buscar actividades eclesiásticas o ponerte a organizar campañas evangelísticas dentro o fuera de las organizaciones; lo que debes hacer es empezar a dejar que Cristo fluya en ti y vivir una vida que sea verdaderamente sal y luz para este mundo en tinieblas. Eso es dar fruto. Recuerda que Dios es Yo Soy. Y eso quiere decir que para Él, es mucho más importante el SER que el HACER.






5 comentarios:

Rafa dijo...

Verdad,hay que tener muy encuenta nuestra función y no dormirnos en los laureles,conformandonos en nuestros lugares de comodidad.hay que pelear la buena batalla.

Unknown dijo...

Dios le bendiga. Don Nestor sabe por un tiempo he estado dormido en la calidez del nido y alimentándome de la comida que el Señor da. Pero Ahora El me dice que es hora que deje el nido y que aprenda a volar que no importa hacia donde me lleve el viento, que siempre El estará sobre mi guiándome y aunque el precipicio esta delante de mi es hora de "dad de gracia lo que de gracia recibisteis" Amen. Dios les bendiga a todos.

Unknown dijo...

buenas noches entiendo tu punto de vista pero no lo comparto del todo dar fruto es dar la vida y dar la vida es predicar su palabra hacer discipulos para Jesus, claro que dejando que El nos transforme eso podria ser una consecuencia. Pero mucha gente es transformada pero no da fruto

Anónimo dijo...

"Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No
te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete"

Todos podemos razonablemente entender el significado de esta respuesta del Señor a Pedro, ¿ pero porque se refiere específicamente a
setenta veces siete ?, ¿porque no dijo sencillamente "¡todas las veces!" ? que sería lo que opondría la gracia divina a la respuesta "manipulada" por los conceptos
religiosos y carnales.
El Divino Maestro va mucho mas allá y no manda a Génesis 4:23: "Y dijo Lamec a sus mujeres: Ada y Zila, oíd mi voz; Mujeres de Lamec, escuchad mi dicho: Que
un varón mataré por mi herida, Y un joven por mi golpe. Si siete veces será vengado Caín, Lamec en verdad setenta veces siete lo será."
No hay otro pasaje en las escrituras que se refieren a setenta veces siete. Lamec es séptimo desde Adán, y Enoc (el que caminó con Dios y Este se lo llevó) es también séptimo desde Adán, vía Set que reemplazó a Abel que murió a mano de Caín.
Setenta no es usado por casualidad, sino apunta hacía un concepto, el de la plenitud, por un lado: natural, con Lamec y por otro lado: mesiánica, con Enoc.
Dos ramas de un tronco común totalmente distintas por sus frutos: una por su violencia, intolerancia y odio, frutos de la carne, otra por la redención, frutos del Espíritu.
No solo Ieshúa nos insta a perdonar siempre, solamente porque El lo mandó y es así, y seguir así bajo una Torá (ley) imposible de cumplir, sino a entrar en la redención, nacer de nuevo y llevar los frutos del Espíritu.
No nos equivoquemos, si no llevamos los frutos correctos, ¿ a que rama pertenecemos ?
Así que Nestor no se equivoca cuando dice: "Recuerda que Dios es Yo Soy. Y eso quiere decir que para Él, es mucho más importante el SER que el HACER."
Yo Soy incluso representa mas que esto, en hebreo el verbo ser, no existe al presente sino que sería : "Yo que Yo (Ani ma Ani).Lo cual no introduce en un concepto ATEMPORAL de su Esencia. Todo gira alrededor de El, y no hay nada fuera de El, tal como el concepto de "hacer" que es liado a lo temporal.
Si no, siempre volveremos a la condición de la auto-justificación religiosa: perseguir una meta en vez de ser esta meta: luz en medio de las tinieblas.

Os dejo todo esto que he recibido esta mañana, ya que hay mucho mas para sacar, y espero que alguno lo haga, dándoos a todo un abrazo santo.

M.E.R.Q. dijo...

...."Por causa del encuentro cara a cara de Moisés con Dios, Su rostro brilló con tanta fuerza que tuvo que cubrirse con un velo. ¡Dios ha quitado el velo desde la muerte y resurrección de Cristo! Y así, “nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2ª Corintios 3:18)". ..queda expresado aquí que si hay transformación si o si hay "fruto"...imposible ser transformados y vivir sin "fruto"..."la gloria es la expresión exacta de EL..."...todas estas enseñanzas del Espíritu Santo nos muestran que lo que recibimos hoy como enseñanza de SER proviene de lo alto, del Padre,... lo que dice Antoine es lo que siempre hace caer al cristiano de su posición de creyente, "la auto justificación religiosa:perseguir una meta en vez ser esta meta.." y esto es lo que tenemos que dejar para SER el fruto...un abrazo en Cristo.