1/09/2012

Andar


No debe existir un ministro del Señor al cual, diariamente, alguien no lo llame o le escriba para preguntarle cómo debe hacer para conocer el propósito de Dios para su vida. ¡Como si fuera tan sencillo decírselo! Simple será, en todo caso, acceder a esa información en lo personal, en lo que compete a nuestras vidas, pero mucho más complejo será realizarlo con las vidas de los demás. La intercesión es una manera de ayudar a alguien a pelear una buena batalla, pero no un método para pensar por otros. Dios nos ha dado una mente y una inteligencia para que la utilicemos. De ninguna manera Dios avala que alguien, por prestigioso e importante que sea, piense por otro hombre. Eso, es lisa y llana mediocridad. Y dios no unge mediocridades. El propósito de Dios para cada uno de sus hijos, globalmente, es que nos rindamos al gobierno y la autoridad del Espíritu Santo. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu (Gálatas 5:25).  En otras palabras: “Si Él vive en ti, ¡déjalo dirigirte!” A diario intento mostrarles lo que significa caminar en el Espíritu. Yo aún no he llegado por entero a este glorioso caminar, pero, ¡Estoy ganando terreno! Si encuentras a alguien que te dice que lo está haciendo en su totalidad, ese alguien es digno de conocerse mundialmente. Eso, si puedes comprobar que realmente es así como dice. Hay mucho engaño “pulpístico” al respecto. Hay hombres que creen que deben predicar y convencer aunque más no sea exagerando o agrandando las cosas. ¿No será mentir, eso? ¿Pueden ganarse almas mintiendo? Hemos oído la expresión “andar en el Espíritu” durante toda nuestras vidas, pero ¿qué significa en realidad? Creo que el capítulo 16 de Los Hechos es uno de los mejores ejemplos de lo que quiere decir andar en el Espíritu Santo. El Espíritu Santo provee de instrucciones detalladas, absolutas y claras a aquéllos que andan en él. Si tú andas en el Espíritu, entonces no andas en confusión, tus decisiones no están nubladas. Los primeros cristianos no caminaban en confusión. Ellos eran guiados por el Espíritu en cada decisión, ¡cada paso, cada acción! El Espíritu les hablaba y los dirigía en cada momento. No se tomaba ninguna decisión sin consultarle a Él. El lema de la iglesia a lo largo del Nuevo Testamento era: ¡El que tiene oídos para oír, que oiga lo que el Espíritu dice! Recuerda que una congregación de alta riqueza intelectual es posible en cualquier parte medianamente instruida del planeta, pero eso no tiene absolutamente nada que ver con el Reino de Dios. La que sí lo representa cabalmente, es la que es guidada enteramente por revelaciones del Espíritu Santo. Y eso, créeme, ya no es tan frecuente.

1 comentario:

Axel dijo...

Me da un poco de tristeza, porque a veces en las decisiones que intento tomar estoy nublado y a veces me confundo. Les pido orar por esto hermanos en Cristo. Agradezco esto.